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Viernes, 2 de octubre de 2009

MUSICA

CONTUNDENTE BETH

FEMINISTA Y LESBIANA, GUERRERA Y DISFRUTONA, BETH DITTO HA SABIDO CONVERTIR SU GORDURA EN UNA PERFORMANCE POLITICA Y A SU IDEOLOGIA EN UNA MILITANCIA PERPETUA QUE SE TRADUCE EN CANCIONES. AL FRENTE DE SU BANDA, GOSSIP, DONDE LUCE UNA VOZ TAN PODEROSA COMO SU CUERPO Y HACE FLAMEAR LAS BANDERAS QUE LA RESCATARON DE UN ADOLESCENCIA TEÑIDA POR EL “TEMOR DE DIOS”. ES QUE EL PRIMER TRABAJO –DICE– FUE HABERSE SACADO DE ENCIMA A AMBOS. SIN MIEDO NI RELIGION, HASTA SE DA EL GUSTO DE EXHIBIR SU PASION POR LA MODA Y DISEÑAR ROPA INTERIOR XXL.

 Por Guadalupe Treibel

A veces, un rumor es verdad a cuatro vientos y, en el caso de Mary Beth Patterson (mejor conocida como Beth Ditto), cantante de Gossip, no hay brisa: hay tormenta entera. Desde el electropunk, es puro rock & roll. Desde la moda, sus curvas sobredimensionadas –sensualidad a tope, incluida– anulan la estética mainstream y se convierten en punto de fuga, aun sin amarrar. Sus semidesnudos on stage juegan el juego performático y liberan –queriendo– las formas de lo femenino. Algo patriarcal se desactiva cuando Ditto canta. “Uno no nace, más bien se vuelve mujer”, decía Simone de Beauvoir, y Beth ha hecho parate en tiempo y forma para dejar en claro que puede apostar la carta de la diferencia perdiendo una mano o dos, porque su envido viene cargado. Y el ancho de espada le ha tocado, por fin, con todas las de ganar.

Feminista declarada, lesbiana, inmensamente gorda, brillante del tipo idon’tgiveafuck (algo así como “me importa un carajo”) y con una fuerte adicción a la moda, Ditto viene sumando adeptos dentro y fuera de la bandera multicolor que identifica a las comunidades de la sexualidad disidente. Si de historial se trata, fue en 2007 cuando Gossip, el trío estadounidense –que lidera– irrumpió en la escena con su himno popalternativo, “Standing in the way of control”, escrita por Beth en respuesta a la administración Bush, tras negar el derecho de contraer matrimonio a parejas del mismo sexo. “Escribí el coro para animar a la gente; la única forma de sobrevivir es mantenerse unidos y seguir luchando”, concedió la artista. En realidad, la canción había salido en disco homónimo añitos atrás (2005), pero recién cuando la serie teen británica Skins (antiCris Morena) musicalizó sus promos con el punk, soul, disco de Standing..., Gossip comenzó a existir para el grueso de la gente.

Entonces, Ditto se hizo famosa por ser obesa. Y celebrarlo. Mientras, la banda sonaba sólida; las canciones, confiadas. La crítica coincidía: Parecía que el mainstream iba hacia ellos; no al revés. Tal es así que ahora (2009), habiendo firmado con una major label (el sello Columbia), Ditto y compañía decidieron no probar que pertenecen a las grandes ligas. En cambio, redoblaron la apuesta con un disco verdaderamente gay: el recién salido Music for men, un trabajo sobre amar y joder las reglas de la sexualidad y el género con orgullo. Es que Ditto es profeta en su tierra y no teme usar el éxito de radio para pasar un mensaje de diversidad claro, sin subtítulos. Ante todo, el empoderamiento, señoras y señores.

CANCIONES QUE NINGUNA MUJER DEBERIA CANTAR

“Realmente necesito que sea el disco bailable del verano en Ibiza. Quiero que sea la canción que cada puto que conozco esté escuchando, con la que cada lesbiana y gay se vuelvan locos. Más que cualquier otra cosa, quiero que esté en llamas, flameando”, explicó recientemente la popstar queer, a la par de reconocerse más a gusto en la escena artística gay que en la dyke.

Las letras la acompañan, con frases que sentencian “somos culpables de amor en primer grado” (“Men in love”), temas que retrotraen al pop ochentoso (“For keeps”), la voz cargada de soul, la aspereza de la antidiva. Cuando abre Dimestore Diamond, la propuesta queda instalada: una mujer pretende, finge, hasta lograr un orgasmo. ¿Autorreferencial? Quién sabe. El cierre no es menos sugerente: “Spare me from the Mold” (“Ahórrame el molde”) pareciera ser el closure perfecto para la chica avantgarde y sus nada convencionales recetas para serellamisma. O, mejor dicho, continuar construyéndose. Mismo Love Long Distance, donde el pop sintético sirve para hablar de la pareja transgénero de la cantante (Freddie, a quien conoció siendo mujer) y su pasaje de chica a chico. O la sencilla sentencia de “Pop Goes the World”, la samba rave que anuncia: “Adiós al ayer, porque ellos saben que estamos aquí para quedarnos”.

Pero ¿por qué un disco exclusivamente gay? La misma Ditto (“ídem”, en inglés) reconoce que es loco que, a esta altura de los tiempos, “Men in love” suene tan radical. Pero, si el hombre no canta, alguien debe hacerlo. Y Ditto se pone la causa al hombro. Con esa bandera como misión, acompañan las otras dos patas del rumor: la baterista Hannah Blilie, de 27, una pequeña marimacho, llena de tatuajes, salida del closet, que puso su cara para retratarse como clásico icono masculino y dar tapa a Men in Love, ironizando los géneros. Y Nathan Howdeshell, de 29, el guitarrista hombre entre chicas. Los tres se juegan por la misma respuesta que, en palabras de Ditto, sería: “Después de la canción ‘I kissed a girl’, de Katy Perry, pensé: ¿No sería genial que algún puto hiciera un cover diciendo ‘Besé a una chica/Y lo odié? Muchas veces me han preguntado si creía que esa canción significa un avance y NOOOO, son cuatro pasos para atrás”. Hannah, por su parte, detesta a Perry y lo dice con furia: ¿por qué? “Se ha montado en la espalda de nuestra cultura sin pagar los costos de ser realmente lesbiana. ¡Y sale en cuanta portada de revista gay haya! Me enoja tanto. Realmente querría empezar una riña de bandas con ella.” Frente a la denominación dada por Gossip como “himno para falsas lesbianas, para chicas que besan a chicas con el objetivo de calentar a chicos”, Perry intentó esquivar el lodazal y se limitó a un grupito de frases tibias: “No me quiero meter en una guerra de palabras con nadie, así que no le voy a responder. Pero, de verdad, no me impresiona. Es de mal gusto insultar la música de otros”. Parafraseando... “Ur (Not!) So Gay”, Katy, y –al parecer– ahí está el problemita.

Pero más allá de la controversia (a Beth le gusta hablar de todo y entra en peleillas con relativa asiduidad), está su nuevo trabajo y el target ¿más? ¿menos? pensado: los heterosexuales. “Es un asunto serio que una banda feminista y lesbiana haga un disco titulado Men in Love. Nosotros ya conocemos el mensaje, ya sabemos que estamos oprimidas. Es música para que el hétero escuche y entienda que realmente tiene un privilegio demencial, que rige el mundo y que, en estas condiciones, nos da miedo ser, existir”, explica Beth (“Idem”) Ditto.

COMING UP, COMING OUT

Nacida en Searcy, Arkansas, el 19 de febrero de 1981, Beth siempre sintió que era diferente. “Cuando tenía cinco años, recuerdo haberle temido a Dios. Estaba convencida de que iría al infierno”, rememora. A esa edad empezó a cuestionar su sexualidad y, hacerlo en una comunidad extremadamente religiosa, donde cada dos cuadras aparece un cartel con la leyenda “Dios te está viendo” no era sencillo. “La religión es el negocio más rentable de Arkansas, aparte de WalMart”, cuenta en clave marketinera. Sin más, Searcy fue el pueblito represor que inspiró la película ochentosa en clave “aguante la música y la liberación del baile”, Footlose.

Criada entre iglesias pentecostales o baptistas del sur, la pequeña inminente gimoteaba en coros de negros con su vozarrón indomable: “Tenía una tendencia natural a salirme. Intentaba hacer lo posible por bajar el tono, pero no podía. Yo canto con todo mi cuerpo, y mi cuerpo siempre ha sido así de contundente”. Más allá de la “comunión” musiquera, no sólo la religión no la salpicaba; tampoco el buen pasar: Su infancia se dio entre casas rodantes a media máquina, con seis hermanos y hambre. Tal es así que, según dice la leyenda urbana (y cientos de medios gráficos), Ditto mataba el tiempo a los 13 disparando a ardillitas para, luego, despellejarlas y comerlas con un primo. O sus seis hermanos. Por esos años, ya se cuidaba sola. A los 15, se mudaría con su hermana y colaboraría trabajando más establemente.

“Recuerdo el momento que tomé conciencia de no creer en Dios. Fue a los 19 años y me daba pavor, porque todavía me sonaban las palabras de mi mamá que siempre decía: ‘Es el único pecado sin perdón’. Pero sentía que Dios me estaba aplastando, sofocando. Ahora entiendo que eran ataques de pánico, como la vez que tuve un breakdown nervioso a los 17 y pasé tres meses sin poder hablar. Estaba absolutamente loca”, relata la Ditto sobre el giro ateo. ¡El principio del fin! Ese miedo fue el que –seguramente– la haya volcado a medidas extremas, como pedirle a un noviecito que la embarazara. O a colapsar y que su pelo púbico se volviera blanco.

A pesar de nunca haberse sentido atraída por varones, tuvo citas con muchachitos (algunos de ellos, gay), así como tuvo una salida-del-closet un tanto... traumática: “Fue realmente difícil para mí porque sólo hay algunas maneras adecuadas de ser lesbiana y, serlo, significaba suprimir la feminidad en mí. Podía pasar horas enteras maquillándome y quitándome el maquillaje antes de ir al colegio”, asegura.

HAZLO TU MISMA

Cuando a los 19 emigró a Olympia, la meca de las baby dykes (pequeñas tortas o tortas principiantes), el destape de la fanática de Patti Smith, Mama Cass y Gladys Knight fue total: militancia en el feminismo radical de riot grrrls (movimiento indie rock “do it yourself” por y para mujeres, anticorporativista, con abordaje lírico de género –sexualidad, violación, abuso doméstico, etc.– y uso del instrumento para el empoderamiento), pertenencia al grupo The Need, causas sociales y políticas, etc, etc, etc. Rescatar el psychobilly desde los anteojos feministas fue una novedad necesaria.

“El feminismo ha sido y es una mala palabra. Muchas mujeres han sido golpeadas y excluidas artísticamente por ser feministas y el sexismo aún vive. Militar es la mejor manera de desviar la exigencia social que se te impuso simplemente por nacer niña”, definió la liberal Ditto que, en 2006, fue nombrada cantante más cool por la revista british NME.

Así, autoetiquetada, la punkie Beth entró en el music business... casi de casualidad. En Olympia se (re)encontró con Howdeshell y Katy Mendonca (baterista original del trío que, tras decidir estudiar para enfermera, fue reemplazada por Hannah Blilie) y accidentalmente los tres amiguitos de Arkansas tomaron instrumentos para juguetear. ¡Zas! Rato más tarde, tres canciones estaban listas. Consiguieron un gig que se extendió por 15 fines de semana. La suerte estaba echada para la “cantante lesbiana y gorda que canta punk como si fuera blues o viceversa”, tal como se la definió en el boca en boca.

Consiguieron un público fiel con sus dos primeros trabajos (That’s not what I Heard, de 2000, y Movement, de 2003), ambos editados por el sello independiente Kill Rock Stars, que trabajó con grandísimo número de bandas riot, redefiniendo el estereotipo de mujer y músicaultrasensible. El ruido era, sin más, liberación. Sin embargo, el reconocimiento populachero llegaría en 2007 para Gossip con su tercer trabajo, Standing in the way of control y el himno antiBush, bandera de una causa y... del baile. Sin más. Su “Smells like teen spirit” explotó y, con él, la Ditto estuvo en boca de todos.

LAS CURVAS QUE SE BIFURCAN

Prominente y fabulosa, Ditto hace de su sobrepeso un gesto político, cosa que provoca a más de un conservador. Cuando en 2001 salió su canción “Got body if you want it”, la declaración de principios daba su puntapié inicial y Beth se convertía en portavoz de las curvas sobredimensionadas. “Prefiero que me llamen gorda. No es fácil pero es divertido, porque nunca he encontrado a un cantante que haga de su gordura una causa. Para mí, lo es, y me encanta ser portavoz de esta minoría –si es que a los gordos se nos puede considerar minoría– que tiene que pasarse la vida luchando contra los prejuicios. A mí no me pesa ser gorda; forma parte de mi personalidad”, aseguró la muchachita adorada por los británicos desde el momento cero, que no usa desodorante porque “el punk es oloroso”.

Para los doctores, el tema es más complicado: normalizar la obesidad puede causar daño a la salud pública. Ella echa mano a la ironía diciendo que puede escuchar comentarios o críticas de otros países pero no de Estados Unidos, donde el sobrepeso es –sencillamente– moneda corriente.

Cómoda con su físico, lo único que la solía incomodar es lo que la gente proyectaba en ella. En palabras de la cantante de Gossip: “Es lo que el mundo te hace sentir. Ni siquiera es una emoción real, pero te afecta. De chica, decía que de grande sería flaca. Pensé que la gordura simplemente se iría. Por suerte, llegó el secundario y empecé a escuchar a las riot grrrls”. ¡Música, al rescate!

Pero... ¿con cuánta frecuencia se cuestiona el cuerpo de un músico varón? Beth se cuestiona esto y por eso exhibe orgullosa su cuerpo, lo desnuda para tapa de revistas (en febrero de 2009, un prominente aviso publicitario la tenía de modelo para la première de Love magazine), lo explota sobre el escenario (con strip teases “políticos y necesarios”), juega con el binarismo de los géneros, siempre desde la femineidad cuidada (pero descategorizada): “Es una declaración radical de principios. Poner el cuerpo es usar el sexismo a mi favor, para empezar el debate. Incluso entre feministas, que me preguntan si posar desnuda no es una nueva forma de sexismo. Y yo les respondo: ‘Bueno, por lo menos es algo nuevo’. Significa cambio y el cambio deja espacio para el diálogo”.

FASHION EMERGENCY

Pero, ojo, que la gordura no significa más que eso: varios kilos de más. No la aleja de su pasión fashion: la moda. Intima amiga de Kate Moss y Lily Allen, el pasado marzo se vio al trío poco convencional junto al diseñador Karl Lagerfeld en la Semana de la Moda de París, entre shows de Stella McCartney y Chanel. Glamour en talla grande que, ahora, tiene una veta más... Porque, en julio, Ditto lanzó su propia colección de ropa para la firma británica Evans (especializada en X large).

Inspirada en los ’80, pero con toque rockstar, los estampados gráficos, la lencería XXL y los accesorios están a la orden del día. Según parece, la inspiración de la muchacha fue Alexander McQueen. Sobre accesibilidad, los precios dan con el presupuesto de cualquier chica (que cobre en euros o libras, claro), con costos que llegan a las 70 monedas británicas. Más info en www.bethdittoatevans.co.uk.

DECIME CUAL, CUAL, CUAL ES TU IDEA

Claro que Ditto no se queda corta y, a la música, las canciones, la moda y los entredichos vía prensa amarilla, le han acompañado otras formas de expresión. Como sus columnas en The Sun y Heat o sus “consejos” a lectores en The Guardian, donde podía despacharse contra silbadores callejeros, recomendando a las mujeres silbadas usar su propia voz y –simplemente– gritarles de vuelta. Aunque también reconocía los casos de las menos valientes: “Si te encuentras desanimada después que alguien te haya gritado en la calle, tienes que recordar que ese es el masterplan del sexismo. Quizá los hombres no lo sepan pero cada vez que te silban o te dicen ‘gatito’, te están recordando tu vulnerabilidad en un sistema diseñado para eso. Como mujeres, necesitamos recordar que el poder está en nosotras”.

Eso, después de reconocer su tope máximo de 215 libras de peso, sus cambios de pelo (rubio, verde, rosa, púrpura, negro azabache), su confianza en que si hombres y mujeres comenzasen a comunicarse, las cosas podrían estar mejor.

También se manifestó como docente, trabajando con nenas de 7 a 17 en un campamento rockero para mujercitas, donde la propuesta general de trabajo apuesta al autoconocimiento en un ámbito amigable, de género, de desarrollo artístico y personal (ver recuadro).

Y salió a opinar sobre más de una artista. Por amor al arte, nomás. Criticó a los Beckham y a Paris Hilton, escuchó los (excesivos) comentarios de la raquítica Keira Knightley, que dijo que le encantaría tener sus curvas, se sacó el corpiño para The Sun, hizo portada de NME (también) desnuda bajo el titular “Besame el culo”, aseguró querer hacer un dueto con Susan Boyle (la finalista de “Britain’s got talent”) y le recomendó a Lindsay Lohan tomarse las cosas con un poquito más de humor, no sin antes decir “No creo que quiera aparecer al lado de una lesbiana de verdad. No sé si sería su amiga”.

Así, más allá de sus canciones, en Ditto está el feminismo, la controversia, las curvas militantes, el cuerpo que se hace eco de sí mismo, la femineidad, la moda, el fashionismo y el genio. “Las letras no las firma Patti Smith o Leonard Cohen, pero creo que el mensaje llega igualmente”, explicó Beth en alguna oportunidad. Y haciendo base en sus otros “talentos”, el mensaje está llegando a todos lados. ¡Enhorabuena!

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