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Viernes, 5 de diciembre de 2014

PANTALLA PLANA

Carnadas

Policías que van a trabajar en culo y tetas, varones que las miran sin verlas como para que esa farsa suene natural. Algo de la misma canción de siempre en la nueva ficción de El Trece.

 Por Marina Yuszczuk

No debe haber mujer más tapada que una que trabaja como policía; pero en el mundo utópico de la Brigada 24 las chicas van a trabajar en tetas. O mejor dicho, en musculosas que se quedan cortas a la altura del escote y dejan ver corpiños con encaje negro, pechos lisos y bronceados, breteles insinuantes. Entre esos escotes que pasean con absoluta impunidad (los varones de la 24 son ciegos a la desnudez de las colegas, y lo mismo parece suceder con cuanto delincuente o civil honrado se las cruce) y los jeans elastizados con botas de taco alto, el uniforme de la brigada imaginaria coincide punto por punto con el tipo de ropa pensada para que las mujeres luzcan lo que hoy el mandato indica que se tiene que mostrar: las tetas a la vista, el culo bien parado. Ni Romina Gaetani ni Eleonora Wexler se salvan de cumplir con el fetiche de la mujer policía como una mina que está re fuerte y además seduce porque es fuerte, a pesar de que probablemente ninguna mujer en su sano juicio, y entendiendo en qué mundo vive, iría a trabajar con esa pinta. Más realista, Marina Bellati se tapa bastante y va a trabajar sin maquillaje pero, claro, no es más que un personaje secundario; se puede permitir ese lujo porque toda la carne al asador es la de Romina y Eleonora.

Terminando su segunda semana, Noche y día demostró ser un producto previsible: policial norteamericano mal adaptado, mucho despliegue de producción en el primer capítulo que incluyó una avioneta y un salto en paracaídas de Facundo Arana, pero después mucha gente charlando. En este caso, con un bla bla enrarecido por los diálogos de policial importado que tan mal se oyen en argentino, y a los actores tanto les cuesta pronunciar. Y todo eso calcado sobre el fondo de una telenovela más convencional, porque no pasaron ni diez capítulos y ya hubo hijos no reconocidos, propuestas de matrimonio con anillo, peleas familiares y demás, que giran alrededor de Paula Pico y Vico Villa (Gaetani y Arana), dos detectives de la policía que caen en una brigada desastrosa para pagar culpas. El es hijo de un policía que murió en circunstancias misteriosas y está a cargo de una familia compuesta por tres hermanas en shorcitos a las que le cuesta demasiado controlar. Ella también es huérfana y le espera una sorpresa con respecto a quién es el padre. Mientras tanto, y a pesar de que los dos están de novios (él con una fiscal interpretada por Eugenia Tobal, y ella con Coraje Abalos), nada pudo impedir que surja la atracción entre los dos, para decirlo con el lenguaje falsamente intenso y novelesco que atraviesa la tele.

Así, por ejemplo, un día Pico se olvidó las llaves y cuando se dio cuenta de que se las había quedado su compañero, no dudó en ir corriendo al departamento de Villa para buscarlas. La puerta estaba sin llaves y ella se metió; él se había quedado dormido escuchando música, en cueros y con la bragueta abierta, y ella se relamió en silencio ante la imagen de publicidad de slip que era Facundo Arana. La idea de sensualidad no parece poder correrse de esos lugares publicitarios, y con ese mismo aire de sexismo disfrazado de liberación femenina, a ella le tocó vestirse de prostituta con la excusa de desbaratar a una banda de delincuentes. Un baby doll de encaje negro que dejaba ver la tanga mínima, peluca con flequillo, tacos, labios rojos y un escote que levantaba dos globos hasta el cuello fue el uniforme ocasional de la detective Pico, en uno de esos momentos que en las entrevistas hacen decir a las actrices lo difícil que fue “exponerse”, aunque por suerte en la filmación se sintieron muy “cuidadas”. Pico no la pasó bien recibiendo ofertas de probables clientes, y un poco enfurecida le dijo por radio a Vico que la próxima vez a él le tocaba vestirse de travesti, mientras ella vigilaba. Estaría buenísimo, aunque seguiría siendo cierto que tanto en ese operativo como en Noche y día, y en la televisión en general, ellos podrán calzarse unos tacos alguna que otra vez, pero ellas, siempre, son la carnada.

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