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Viernes, 17 de julio de 2015

PERFILES > SANDRA CAMPó

La superpoderosa

 Por Sonia Tessa

Sandra Campó leyó en el verano de 2011 El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Ahí supo que era feminista y pocos meses después, en octubre, abrió su blog. En ese espacio, ella es la creadora, dueña y señora, con un seudónimo: Nina Nin. “En quechua el fuego tiene nombre de mujer: Nina”, explica desde su blog de feminismo, arte y cultura popular, que lleva como consigna “Chicas malas para el patriarcado. Chicas buenas para el feminismo”. Sandra Campó vive en Lima. Advirtió que la masturbación era tabú, que entre sus amigas no se hablaba, aun cuando compartieran charlas sobre sexo. En mayo de 2013 escribió un posteo con su testimonio personal. “Narraba cómo habían sido mis experiencias durante la adolescencia y luego cómo había dejado esa práctica sexual de lado por un error que cometemos muchas, que es considerarla inferior o secundaria al sexo compartido. Entonces, cuando inicié mi vida sexual me concentré en las parejas y me olvidé de masturbarme. Recién después de una década he vuelto a hacerlo y ha sido todo un redescubrimiento. Eso fue lo que conté”, dice Sandra por teléfono desde Perú, adonde está metida en una “chamba (trabajo) grandote” con la edición de su libro Hoy tengo ganas de mí, donde recoge los testimonios sobre masturbación de siete mujeres limeñas de entre 25 y 35 años. Sandra les propuso a estas mujeres que le contaran “al detalle” cómo se masturbaban, y escribió este libro, que estará en las calles de Lima en los primeros días de agosto. Y que puede comprarse en forma digital, escribiendo a [email protected] El título fue editado por Sandra y Eduardo Huaytán e ilustrado por Campanita Córdova.

Entre las siete entrevistadas hubo amigas cercanas y desconocidas, con ninguna había hablado antes de la masturbación. Todas se abrieron. “Si me pidieran que inventara un nuevo nombre para ella, yo le llamaría Libertad”, dice Josefina, de 29 años.

En los testimonios aparece la que empezó a masturbarse con un muñeco de Barnie, el dinosaurio fucsia, cuando era niña; hasta aquélla que hoy prefiere experimentar con bananas y moras para explorar su placer también con olores y texturas. En cada historia, Sandra busca los puntos en común –los inicios en la niñez, por ejemplo– y también la diversidad, aquello que hace propio el placer de cada una. “Cuando ideé este libro, fue más para probar una hipótesis que tenía, y es que la masturbación no sólo es una práctica sexual para darte placer, que ya de por sí me parece un motivo suficiente para hacerlo, y que tiene muchos otros beneficios, pero además estoy convencida –más aún después de escuchar los testimonios– de que la masturbación es una práctica sexual que promueve la autonomía sexual, el autoconocimiento corporal y la autoestima. Me parece una herramienta superpoderosa para mejorar la perspectiva que una mujer tiene de sí misma, de su cuerpo y también de su sexualidad, para saber que no necesita de nadie para darse placer, que puede darse placer cuando ella quiera, donde ella quiera y, algo que yo siempre digo, con quien más quiere, que debe ser ella misma”, dice Sandra sobre la aventura que comenzó incierta, y en la que garantizó a sus entrevistadas que les pondría un seudónimo, para que hablaran en confianza.

Sandra Campó coordina además talleres semanales sobre ciclo menstrual, donde se animó a incorporar el tema. “Empezamos a hablar de masturbación y me encantó porque me doy cuenta de que vamos rompiendo tabúes, aunque sea en lugares pequeñitos”, dice esta joven de voz vivaz, que escribió su libro a pura tenacidad y pasión.

soyunachicamala.wordpress.com

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