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Viernes, 4 de noviembre de 2005

INUTILíSIMO

De polvo somos...

Y en polvo nos convertiremos, pero antes de que ello ocurra (todavía falta muchísimo), lo mejor será abocarnos a quitar polvillo, hollín y otras formas de suciedad de nuestra casa. La limpieza es un ritual que toda ama de casa que se precie ha de practicar, en sus diversas expresiones, diariamente, semanalmente, mensualmente, según nos prescribe con mucha precisión la revista Mucho Gusto de mayo de 1968. Un buen punto de partida para cumplir todos los operativos del caso es establecer una grilla apropiada, a saber.

Una vez por semana: limpiar la heladera, encerar los pisos, baldear, cambiar las sábanas, pasar un trapo húmedo por las persianas, limpiar los zócalos, lustrar las manijas de baño y cocina, ordenar y limpiar el botiquín, fregar a fondo el horno, pasar la aspiradora por tapizados y almohadones, lavar a mano prendas interiores y otras delicadas.

Dos veces por semana: lavar con lavarropas, planchar, revisar el estado general de la ropa (coser breteles, pegar botones, arreglar ruedos, etc.).

Una vez por mes: rasqueteo profundo y encerado, dejar impecables techos, vidrios y alfombras, aspirar el polvo de los libros, lustrar muebles y platería, lavar la cortina de la ducha y otras.

Todo lo cual no quita que diariamente se haga una limpieza ligera de todas las habitaciones, menos una que se aseará concienzudamente (en forma rotativa, claro está).

La revista Mucho Gusto sugiere con gran tino que el día elegido para la limpieza general, “trate que su marido almuerce fuera de casa y que sus niños, al regresar del colegio, vayan a casa de algún familiar”. Por otra parte, tenga en cuenta que el universo de los productos de limpieza es de una variedad apasionante: hay artículos para todos los gustos y funciones. Pero también hay que mencionar la aparición de los multiuso, “que conmovió a las amas de casa ofreciendo hasta diez usos distintos en un mismo producto: desodorante de ambientes, desengrasante de paredes, limpiador de azulejos, y así sucesivamente”. Verdaderamente, la limpieza hogareña es hoy casi un juego de niñas si la comparamos con los tiempos no tan lejanos en que sólo había polvos abrasivos y jabón, y además las mujeres carecían de electrodomésticos.

Actualmente, todo un arsenal de productos nuevos, toda una serie de recursos se alinean como un ejército de servidores para ayudarnos y poner en evidencia el grado de liberación que hemos conseguido, dice con toda razón Mucho Gusto. Y por supuesto, para hacernos más divertida y agradable la tarea. Frente al placer de una casa de punta en blanco gracias a nuestros aliados, ¿qué nos puede importar que al día siguiente haya que recomenzar de nuevo?

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