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Viernes, 20 de febrero de 2004

MONDO FISHON

Que se vengan [email protected] [email protected]

Si en estos días hay sobre la faz de la Tierra un lugar chic en el que una chica elegante debería estar, ése debería ser Londres, pero no el del príncipe Charles y sus escándalos sino el de la Fashion Week más top y pionera. Es hacia esa meca que, para estos días, migran las esqueléticas adolescentes y lolitas en flor, dispuestas a dejarse vestir por diseñ[email protected] que saben distinguir un rostro y un cuerpito capaz de vender algo cuando lo ven, y corren para vestirlo con sus prendas. O por lo menos eso era lo que venía pasando, sin excepción hasta donde sabemos, cada año. Claro que algo podría estar pasando. Vean, si no, el pequeño terremoto que se llevó puestos a editores de revistas de moda y potenciales clientes cuando descubrieron que la diseñadora sueca Anne Sofie Back ¡reniega del reinado del look de chica-muerta-de-hambre, blanquísima y convencionalmente bella! Todo empezó cuando las críticas que le llovían a Sofie hablaban más de su elección de modelos que de su ropa, y se quejaban amargamente porque “dicen que mis modelos son feos”. A ella, la verdad, le importó poco: “Así es como prefiero hacerlo”, habida cuenta de que el aspecto de las modelos profesionales le parece “aburrido” y que prefiere, definitivamente, conseguir mujeres reales con cuerpos más o menos ídem.
“No tengo nada contra las modelos profesionales como personas –declaró Sofie–, es que no entiendo por qué los adultos deberíamos parecernos a gente como ésa. ¿Por qué deberíamos tener a chicas de 16 años como modelos a seguir? Eso no me gusta para nada.” Desde aquí, todo lo que podemos decir hasta ahora, Sofie, es que si tuviéramos unos mangos para llegar hasta Inglaterra, ya mismo te estaríamos comprando la colección completa. ¿Y si hacemos una colecta?

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