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Viernes, 31 de diciembre de 2010

VISTO Y LEIDO

Estalló el verano

La ilusión de contar con el tiempo suficiente para leer todo lo que no se pudo en el año es tan efímera como las vacaciones. Hacer la lista, de todos modos, siempre vale la pena.

 Por Marisa Avigliano

Con el verano llegará el momento de leer lo que el año nos dejó, ilusión eterna sobre el tiempo que tendremos para leer lo que separamos en la mesa de luz y nunca abrimos. Una vez más planificaremos —sólo para cumplir con el ritual— lecturas y haremos listas de los libros cardinales que se editaron a lo largo de doce meses y que el invierno nos privó. Como si fuera imprescindible esperar que una rociadura de sol y mar combinados se nos metieran entre los párpados para poder hacerlo.

Empecemos la lista con una reedición: felizmente volvió a las librerías Novelas y cuentos I de Osvaldo Lamborghini (Mondadori), un libro imperdible, un desafío constante, como escribió Pezzoni: “Literatura erigida sobre sí misma y empeñada en destruirse una y otra vez para reiniciarse”. Blanco nocturno, la novela de Ricardo Piglia que acaba de ser elegida como una de las mejores novelas del año, encabezará nuestras prioridades. Para los fanáticos del escritor sueco Henning Mankell, llegó casi sobre el final del año, y publicada por Tusquets, la historia de la joven africana Tea-Bag –personaje que da nombre a la novela–. La huida de Tea-Bag de su aldea y su viaje hacia el norte, desafía deseos y realidades sobre la posible libertad que ofrece Europa. Fondo de Cultura Económica (en una edición conjunta con Siruela) publicó los Cuentos completos de Fiódor M. Dostoievski. Al igual que en sus novelas, el lector encontrará aquí sus temas recurrentes: el delirio de la avaricia, la generosidad del pueblo ruso y los estafadores estafados. Cuentos y relatos libertinos (otra edición compartida por Fondo y Siruela) reúne textos que marcaron las tendencias de la literatura francesa del siglo XVIII: orientalismo exótico, escenas de mirones y muchas intrigas sexuales. Aparecen en esta selección textos de Voltaire, Claude de Crébillon, Pigault-Lebrun y Marqués de Sade, entre otros.

No quiere quedarse afuera de la lista estival el Premio Nobel J. M. Coetzee, por premiado y por que tituló Verano (Mondadori) a la tercera parte de su autobiografía. Treinta años después de El nombre de la rosa, Umberto Eco vuelve a escena con una novela El cementerio de Praga (Lumen), la historia del capitán Simonini, un piamontés misógino y glotón que falsifica documentos. Mi perra Tulip de J. R. Ackerley (Beatriz Viterbo) un libro maravilloso y para nada previsible en el género, un libro sobre “el amor perfecto, pero en sus propios términos; no habla de él, lo da por sentado, y se ocupa, casi del principio al fin, de un asunto que en general pasan por alto quienes escriben sobre sus perros: su vida sexual”.

María Martoccia sigue marcando diferencia con Desalmadas (La Bestia Equilátera), la novela de una enamorada, un ladrón, una madre y una herencia. Dos hermanas alemanas, una malvada y peleadora; la otra condescendiente y amable, viajan conducidas por el chofer y guía búlgaro Apostoloff, la novela de Sibylle Lewitscharoff editada por Adriana Hidalgo. Otras hermanas imperdibles hacen gala de la mejor literatura en Una familia y una fortuna de Ivy Compton-Burnet (La Bestia Equilátera). Si de parientes se trata, no nos olvidemos de Algunas madres también se mueren, de Inés Ulanovsky (Capital Intelectual), una crónica personal que funde memoria, testimonios, opinión y humor; de los Lazos de familia de Clarice Lispector (Cuenco de Plata); de Divorcio de César Aira (Mansalva) ni de los más chicos de la casa. Para ellos una recomendación: la colección La Marca Terrible (de La Marca Editora) todos muy atractivos, se puede empezar por El rey del garrote, ¡Ay! Un monstruo adentro y El cavaré de las hormigas.

ENSAYOS

El efecto Libertella (Beatriz Viterbo), ensayos críticos sobre Héctor Libertella, un escritor fundamental, a cargo de César Aira, Damián Tabarovsky y Tamara Kamenszain, entre otros. Compilados por Marcelo Damiani.

Paul Valéry. Rasgos centrales de su pensamiento filosófico, de Karl Löwith (Katz), este libro es el testamento intelectual de Löwith para quien “el poeta y escritor Valéry es un pensador absolutamente libre, absolutamente independiente de todas las tradiciones arraigadas y convertidas en convenciones”.

120 Historias del cine, de Alexander Kluge (Caja Negra) el libro de un gigante (“rumiante empedernido de logros brillantes y esenciales”, según Sontag), que reflexiona sobre aquel cinéma impur, la azarosa separación entre cine documental y de ficción y sobre el sol, pionero en el cine de autor.

Monsiváis y García Márquez tuvieron un lugar en las novedades del 2010, el primero —que murió en junio de este año— con Escribir, por ejemplo (Fondo de Cultura Económica), un libro de crónicas y ensayos sobre escritores mexicanos y el segundo, con Yo no vengo a decir un discurso (Sudamericana), una recopilación de textos para ser leídos en público (desde los diecisiete años cuando despedía a unos compañeros de escuela hasta los ochenta cuando estuvo frente a la Academia de la Lengua y con los reyes de España).

Psicodela y ready made, de Diedrich Diederischen (Adriana Hidalgo), rescate —antes de que caigan en el oscuro olvido— de canciones, modas y gustos del siglo XX.

Para empezar a consultar este verano y seguir consultándolo muchos veranos más (tiene 636 páginas) apareció el primer tomo (de la A a la G) del Diccionario razonado de la literatura y la crítica argentinas —Siglo XX— (El 8vo. Loco). Rocco Carbone y Marcela Croce son los directores de un notable equipo de autores. Abundan las entradas críticas recomendables (como las de Horacio González).

DOS FUERA DE CUALQUIER COLECCION:

Manual para la vida de la Boluda Total (Grijalbo): Fabio Alberti o mejor dicho Coty Nosiglia escribe un libro alborozado, con fotos, tips y consejos infinitos: “Si hay algo que no entienden, ¡no se preocupen! Significa que eligieron el libro indicado”. Siete fuegos. Mi Cocina Argentina (V&R editoras), de Francis Mallmann (con la colaboración de Peter Kaminsky), recetas que celebran la alquimia de la combustión, la disonancia de la comida y el chamuscado inducido. Publicado en Nueva York en 2009, tiene ahora su lujosa edición en español.

Quién sabe cuánto leeremos, el calor nos borra de toda verdadera intención y nos condena a la vigorosa algarabía del azar, de modo que hasta acá llegamos, como dice un párrafo de Sebregondi se excede: “Creo que ya he puesto todos los tropezones de lecturas necesarios, creo que ya es suficiente (pero nunca es suficiente). (Tan cortés, tan poco valiente)”.¤

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