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Viernes, 5 de febrero de 2010

¿Qué es primero, el huevo o la gallina?

 Por Estela Diaz *

Hay razones culturales muy profundas, la identificación mujer/madre tiene una persistencia y un impacto no sólo en el mundo laboral, también en la salud, la educación, la reproducción de la vida y el control de los cuerpos de las mujeres. Es necesario derribar barreras económicas y materiales pero también, y fundamentalmente, las simbólicas.

En definitiva, debemos hablar de un tema que resulta estructurante del mercado laboral, como la división sexual del trabajo –trabajo productivo y reproductivo/trabajo remunerado y no remunerado/esfera pública y vida privada– que persiste, a pesar de que han mejorado indicadores, condiciones y algunas medidas para paliar viejas inequidades.

La tensión entre vida profesional y familiar sigue estando presente centralmente para las mujeres. La vida reproductiva se suele superponer con los mejores años para hacer carrera profesional y laboral. Pero también es cierto que la segmentación del mercado trabajo, que refiere al tipo de oficios y profesiones que mayoritariamente son cubiertos por mujeres, así como las dificultades en el acceso a puestos de mayor jerarquía, es una realidad para todas las mujeres, incluidas las que no tienen hijos/as.

Por razones de espacio no se puede abordar, pero será necesario profundizar la mirada acerca de los cambios estructurales presentes en el mercado de trabajo; la sociedad de pleno empleo ha desaparecido o por lo menos ha sufrido enormes transformaciones tal como era concebida en la modernidad. Algunos estudios académicos hablan de la feminización del mundo laboral. Empleos precarios, informalidad, a tiempo parcial, a domicilio, que son características históricas del acceso al empleo de las mujeres, es el tipo de trabajo al que acceden también los varones. No obstante, siguen siendo las mujeres las que mayoritariamente se siguen haciendo cargo de las tareas reproductivas y del cuidado de la vida. Necesitamos tener conciencia y dimensión cierta de lo que ocurre en el mundo laboral y dejar de pensar en la neutralidad de género en las políticas públicas. Todas tienen impacto diferencial para varones y mujeres que deben ser medidos, dimensionados y tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones. Una épica refundacional del Bicentenario podría ser una oportunidad, pero creo que estamos aún muy lejos de lograrlo.

* De Acción por los Derechos de las Mujeres (ADEM).

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