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Lunes, 11 de abril de 2005

FúTBOL › POR QUE BOCA JUGABA MAL, POR QUE JUEGA BIEN

Le hicieron chapa y pintura

Por Ariel Greco

Boca es un equipo desconcertante. La semana pasada deambuló por Liniers y terminó perdiendo 2-0 con Vélez, con Abbondanzieri como única figura rescatable. Ayer le ganó con mucha claridad al puntero Central, con muchos rendimientos individuales notables. ¿Qué pasó en siete días para que cambiara tanto la imagen del conjunto de Benítez? ¿Cuál es la verdadera cara del equipo?
La primera gran diferencia estuvo en la formación. A partir de la modificación de nombres, Boca juega a otra cosa. No es lo mismo que aparezca Gago en la mitad de la cancha a que el volante central sea Cascini. Ni que falte Palermo en el ataque o que ingrese Schiavi para ordenar la defensa. Hasta tiene incidencia que Calvo reemplace a Matellán o Baiano ocupe la plaza de Alvarez. No son simples cambios de piezas. Con los nombres quedan marcadas las intenciones.
La presencia de Gago en la mitad de la cancha implica una variante sustancial. El juvenil, que ayer festejó su cumpleaños 19, puede tener menos quite que Cascini. Sin embargo, cada pelota que recupera o que llega a su poder tiene un destino seguro. Además, con su tendencia a tocar e inmediatamente mostrarse para recibir, le da una circulación al ataque muy difícil de conseguir con otro futbolista. En el primer gol de ayer, su visión de cancha resultó clave: ante el rebote, en vez de patear forzado, prefirió habilitar a Baiano, que trepaba por el costado y que luego envió el centro para que Palermo cabeceara.
Precisamente, las subidas de los laterales es otra de las variantes que mostró el Boca de ayer. Tanto el brasileño como Calvo se mandaron al ataque de manera casi sistemática y, lo que es más importante, lo hicieron con mucho criterio para generar riesgo. Baiano participó en el primer gol y en la jugada del tercero, además de enviar el centro para que Palacio convirtiera el tanto. Y Calvo fue un arma fundamental para quebrar por afuera a la defensa de Central. Ante Vélez, Matellán no había pasado la mitad de la cancha con la pelota en movimiento y Alvarez apenas si atacó un par de veces.
Otra clave para tener en cuenta es Palermo. El delantero está pasando un momento excelente, y no sólo por los goles. Cuando lo buscan por arriba, gana casi siempre. Ayer superó a Fassi ante el centro de Baiano y empezó a abrir el camino de la victoria. Pero su importancia ahora también radica en su aporte en el juego por abajo. Cada vez que Gago lo buscó para pivotear, el goleador descargó a un toque, siempre con precisión. Además, su presencia genera una preocupación extra en los defensores, que a Boca le faltó ante Vélez. Ese día, a Palacio lo tomaron entre dos y hasta tres marcadores, lo que limitó su producción. Con más espacios y libertad para maniobrar, el ex Banfield demostró que es un delantero muy peligroso y que no tiene techo en su crecimiento. Ahí está el Boca de Benítez, en un momento vital para definirse a qué quiere jugar.

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El cabezazo de Palacio se transformo en el 3-1.
 
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