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Lunes, 29 de octubre de 2007

FUTBOL › A FALTA DE CINCO JORNADAS, LOS CANDIDATOS AL TITULO LLEGAN CON PANORAMAS DIFERENTES. ALGUNOS YA ESTAN HECHOS, OTROS ARRIESGAN DEMASIADO

Cada cual atiende su juego

 Por Mariano Verrina

Coherencia, adentro y afuera

Las sensaciones en todo Lanús se cruzan unas con otras y este parate por las elecciones pone el nivel de ansiedad en su punto máximo. La euforia es lógica y racional, responde a un soporte evidente: hoy, a sólo cinco fechas para el final del campeonato, ven a todos sus competidores desde arriba.

Aunque esta vez, a diferencia de otras, la cosa parece que va en serio. Esta ahí, en esa etapa final en la que la historia quiere venir a buscarlo, y sólo le falta dar un último paso. Pero para llegar a este momento es necesario mirar un poco hacia atrás y ponderar algunas de las características que lo distinguen y que hacen de este presente exitoso un eslabón más de una cadena.

Lanús tiene al director técnico que más tiempo lleva en su cargo, Ramón Cabrero. Y él es el perfecto nexo entre el perfil bajo de su dirigencia, que sin hacer locuras mantienen sólida la economía del club, y la soltura de sus dirigidos, que juegan un fútbol lindo, vistoso pero efectivo. Desde la llegada de Ramón, el equipo comenzó a dejar la tibieza de la mitad de tabla y comenzó a pensar en cosas importantes. Primero consiguió un subcampeonato, que espantó los viejos fantasmas de la Promoción y lo catapultó a la Copa Sudamericana. Después, comenzó a mirarse cara a cara con los grandes de Argentina pero, con un rasgo distintivo, mostró cartas diferentes a las habituales en los equipos con menos recursos: juego por abajo, control de pelota y ambición ofensiva en sus intérpretes. Finalmente, se llega a estos días, en los que lidera el torneo local y espera el primer semestre de 2008, cuando jugará por primera vez la Copa Libertadores.

Dentro de la cancha, el equipo muestra una mixtura ideal entre jóvenes y adultos, y si bien nunca pudo repetir los mismos once en dos partidos seguidos, su estructura se mantuvo firme. Bossio, Ribonetto, Graieb y Pelletieri acumulan la experiencia necesaria como para equilibrar el peso de la ansiedad y la responsabilidad. Mientras que Acosta, Aguirre, Fritzler y Valeri aportan la frescura y la esencia que distinguen al puntero.

Párrafo aparte para el correntino José Sand. La dirigencia granate decidió comprarle el pase al ex River y él se encargó de retribuirle con los goles que tanto le hacían falta al equipo: metió 10 en los 10 partidos en que actuó. De cara al futuro, Lanús jugará tres de sus cinco finales en Arias y Guidi, donde lleva 14 partidos sin perder y en este torneo sólo cedió puntos en el empate de la segunda fecha ante Huracán. Sus visitas serán ante Central, que sólo ganó una vez en el certamen, y ante Boca, al que si no se le dan algunos resultados, podría tener la cabeza puesta en Japón.

Así está el panorama de un Lanús al que la vida le sonríe. Es el presente exitoso de un pasado coherente. Para su club, el fin no justificó los medios y, por eso, este momento se celebra aún más. Si logra mantener la calma y, obviamente, su buen fútbol, el torneo dejará de ser una utopía y pasará a ser un merecido premio. Un eslabón más en su cadena.


Lanús 27 puntos

Los rivales

Tigre (L)
Central (V)
Argentinos (L)
Boca (V)
Gimnasia (L)

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