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Lunes, 29 de octubre de 2007

FUTBOL

Cosecha lo que siembra

 Por M. V.

Dentro de los equipos que aparecen con chances en esta recta final del Apertura, Tigre parece ocupar la posición más cómoda. Lo que resta, de acá en más, en estas próximas cinco fechas, es saber si su brillante campaña se convierte también en histórica al coronarse con un título. Pero si esto no se concreta, nadie podrá cuestionar lo hecho por el equipo de Victoria, que comenzó a construir este presente desde el momento mismo en que logró el ascenso.

Primero optó por mantener a la misma base de jugadores que habían conseguido la ansiada vuelta y son ellos los que hoy conforman la columna vertebral del equipo que está a dos puntos de la cima. Daniel Islas y Alexis Ferrero son los únicos dos que jugaron los 14 partidos. El primero con un sobrio trabajo en el arco y el segundo como el símbolo de una coordinada defensa de tres hombres. En el mediocampo, Diego Castaño y Román Martínez forman un doble pivote que tiene dinámica pero también manejo, que sabe distribuir pero también cortar. Arriba, tiene a Leandro Lázzaro, incansable delantero, que primero actúa como primer defensor, ensuciando cada salida del rival, y después hace lo que más le gusta, goles: ya metió siete y es el máximo anotador del equipo.

A esta base, que demostró que no es necesario tener una vida en Primera para jugar de igual a igual ante cualquiera, se le sumaron algunas incorporaciones que dejaron su huella en algunos partidos importantes: en el arranque del torneo, Sebastián Ereros le dio el cambio de ritmo que muchas veces le faltaba; el paraguayo Néstor Ayala aportó habilidad y varios goles en juegos clave como ante River; y finalmente, Sebastián Rusculleda, un interesante mediocampista que no tuvo lugar en Boca y que en estas últimas fechas comienza a acomodarse en Tigre.

Todo esto está vinculado con la otra gran pieza, fundamental para la construcción de esta campaña: el respaldo al técnico, Diego Cagna, y con él a una idea de equipo bien marcada: prolijo y solidario, siempre; profundo y ofensivo, cuando se pueda. Cagna logró algo que no muchos pueden, consiguió que su equipo se parezca a él. Y para eso fue imprescindible su aporte al no alterar sus convicciones ante las primeras adversidades. Cuando en la segunda fecha, en la derrota 0-3 frente a Independiente, le consultaron si esa caída era el precio que debía pagar su equipo para amoldarse a la categoría, fue contundente y su “no” retumbó en aquel periodista y sonó raro en la sociedad futbolera.

Hoy Tigre cosecha lo que sembró. Su dirigencia fue coherente y le renovó el contrato a Cagna. El técnico fue fiel y respaldó a los jugadores que le dieron la alegría del ascenso. Y estos últimos se demostraron que podían jugar en la máxima categoría. Su campaña ya es elogiable y, de no ser por los promedios, no debería sufrir demasiado por mantener la categoría. Allí está otra gran virtud. Siempre tuvo presente su objetivo de fondo, siempre entendió qué tabla mirar primero, y por eso este presente auspicioso no lo altera ni lo marea, sólo lo ilusiona.


Tigre 25 puntos

Los rivales

Lanús (V)
San Martín (SJ) (L)
Central (L)
Argentinos (V)
Boca (L)

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