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Lunes, 26 de septiembre de 2011

FúTBOL › A SAN LORENZO NO LE MOLESTO TANTO EL EMPATE

Racing lo lamentó más

El equipo de Simeone no logró descontarle ventaja a Boca pese a que en el balance fue más que el conjunto azulgrana, al que terminó salvándolo la esforzada locura de Migliore.

 Por Juan José Panno

A Pablo Migliore, el arquero de San Lorenzo, le faltan algunos tapones de los botines. Pone cara de loco, dice que su gran ídolo es el Mono Burgos –-otro que se las traía– y alguna vez declaró que ataja pensando que en el fondo del arco está su hijito y que por eso hace cualquier cosa para evitar que la pelota llegue a la red y lo lastimen. Los hinchas de San Lorenzo lo quieren así, piantao, piantao, porque saben que es capaz de las atajadas más arriesgadas y que deja el alma en el césped... Ayer fue la figura de su equipo y de la cancha, y principal responsable de que Racing no convirtiera ningún gol.

El repertorio fue variado: atajada en mano a mano, voladas en disparos de media distancia, pelotas bien descolgadas en los centros, salida a tiempo para achicar el ángulo del delantero que llegaba para patear obligándolo a rematar desviado...

La actuación de Migliore revela que Racing estuvo cerca de la victoria, aunque si se considera que un gran remate de Gigliotti dio en el travesaño y que un cabezazo del delantero se reventó en el horizontal del arco del otro lado, esa verdad empieza a relativizarse.

Racing manejó mejor la pelota que su rival y en eso sí que no hay discusión posible. El equipo de Simeone tiene buen juego del medio hacia delante y se juntan bien Toranzo (el mejor) con los dos colombianos. Aued entró en el circuito de toque que incluyó las subidas de Licht por un lado y de Pillud por el otro.

No concretó esa superioridad porque le faltó continuidad (el conjunto albiceleste suele caer en profundos pozos anímicos en los que todo se le complica) y porque, más allá de Migliore, le faltó un poco de puntería (y de suerte) en los remates al arco. De hecho, en la última jugada del partido un tiro de Teo Gutiérrez se fue raspando un poste.

San Lorenzo logró equilibrar el juego en muchos tramos del encuentro en base a un gran esfuerzo colectivo y a una voluntad tremenda para pelear cada pelota dividida. Y cuando ejerció algún control se debió casi exclusivamente al aporte de Romagnoli, el azulgrana más claro.

El equipo del Turco Asad inquietó a Saja en algunas jugadas aisladas en las que casi siempre el protagonista fue el grandote Gigliotti. En las dos jugadas en las que el travesaño le impidió el gol, Saja había quedado expuesto y no tenía nada que hacer. El arquero de Racing, recibido con mucho cariño por la gente de San Lorenzo, tuvo mucho menos trabajo que su colega y eso también le hace pensar a todo Racing que debió quedarse con los tres puntos.

Los hinchas de Racing, golpeados, se quedaron en silencio cuando Favale marcó el final. Les dolía haber dejado pasar una gran oportunidad para acercarse a Boca. Los hinchas de San Lorenzo aplaudieron mucho, reconociendo el esfuerzo de los jugadores y celebraron la cosecha de la semana (3 puntos de oro contra Vélez, uno contra el peligroso Racing). Venían muy mal y ahora sienten que quedan un poco mejor parados para afrontar lo que se les viene.

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El Pato Toranzo, lo mejor de Racing, la pelea con Pacheco.
Imagen: Fotobaires
 
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