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Lunes, 14 de mayo de 2012

FúTBOL › LA LECCIóN QUE LANúS LE DIO A BANFIELD EN EL SUR

Los clásicos duran 13 minutos

Los goles tempraneros de Braghieri y Pavone liquidaron rápidamente la cuestión. Pareció que el descuento de Ferreyra, cerca del final, podía ponerle algo de emoción al partido, pero el equipo de Schurrer defendió con acierto.

Los clásicos suelen llevar sobre sus hombros la aserción de que son cerrados. Los Lanús-Banfield o Banfield-Lanús parecen ser la antítesis. Por lo menos en el encuentro de ayer entre los dos máximos exponentes futbolísticos del Sur del conurbano, esa lógica no existió. El conjunto dirigido por Gabriel Schurrer estaba golpeado. La eliminación ante Vasco da Gama lo dejó con la sangre en el ojo. Pero logró limpiarla ante un Banfield tibio, como todo el torneo. En apenas 13 minutos liquidó el encuentro. Los restantes 77 existieron sólo en el reloj, porque dentro de la cancha no ofrecieron cambios circunstanciales. Con la ventaja, Lanús sacó el pie del acelerador y desnudó las limitaciones de un Banfield que cuando tuvo la pelota no supo cómo utilizarla para intentar una remontada.

Que dos goles tempraneros, antes de los 15 minutos, le desbarate el libreto a un equipo no es ni debe ser una excusa. El análisis es sencillo: Lanús lo ganó porque quiso ganarlo desde el primer minuto. Banfield lo perdió porque salió temeroso y jugó a no perder. Pero la incógnita estaba en cómo iba a responder el elenco conducido por Schurrer tras la eliminación en la Copa Libertadores. La incertidumbre se develó en el primer cuarto de hora, gracias a los obsequios de un Banfield desordenado y mal parado en el campo. En sus dos primeras llegadas golpeó a través de Braghieri y Pavone –con una insólita complicidad de Lucchetti– y ahí se acabó el partido, y el análisis. ¿Por qué? Porque Lanús sacó el pie del acelerador y reguló la máquina hasta la mitad. Cuidó las piernas, que estaban desgastadas, y le dejó el protagonismo a Banfield. Y ahí radicó el problema. El equipo de Acevedo no sabe qué hacer con la pelota y sus ideas se desvanecen cuando pasa mitad de cancha. Así, el partido cayó en un pozo del que apenas pudo salir a los 78, cuando tras jugar un tiro de esquina rápido, Ferreyra, de cabeza, le puso suspenso al encuentro. Ahí, el partido, si así puede llamárselo, resurgió luego de acabarse tras el segundo gol del local. Banfield se ilusionó y en base a pelotazos fue a buscarlo. Fue el momento en donde apareció la incertidumbre en Lanús, que se lamentaba no haberlo liquidado antes y haber dejado la llama de la esperanza encendida en el visitante. Sin embargo, Lanús trastabilló, pero no se cayó. Defendió con uñas y dientes y se llevó una victoria que siempre fue suya después del primer cuarto de hora del partido.

Informe: Matías Jofré.


Estadio: Lanús.

Arbitro: Alejandro Toia.

Goles: 7m Braghieri (L), 13m Pavone (L); 78m Ferreyra (B).

Cambios: 45m Izquierdoz por Braghieri (L), 57m Eluchans por Bustamante (B), 58m Achucarro por Chávez (B), 60m Romero por Pavone (L) y D. González por Camoranesi (L), 69m Delfino por Reta (B).

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Pavone remata para convertir el 2-0 parcial y liquidar el clásico.
Imagen: Alejandro Leiva
 
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