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Lunes, 30 de septiembre de 2013

FúTBOL › A UNA SEMANA DE LA VISITA AL MONUMENTAL, VICTORIA CLARA SOBRE QUILMES

Boca se fue entusiasmado para el Superclásico

No fue el paseo que los hinchas esperaban, teniendo a Riquelme y a Gago juntos en el campo, pero el triunfo, gracias a los goles de Gigliotti, no admite discusión. Las preocupaciones de Bianchi pasan por la defensa diezmada.

 Por Facundo Martínez

Boca le ganó bien a Quilmes en la Bombonera con dos goles de Emanuel Gigliotti y dejó más que conformes a sus hinchas en la previa al Superclásico, quienes aprovecharon la jornada para dedicarles varios cantitos a los próximos rivales. Pero el partido no fue un partido entretenido, tuvo un primer tiempo que fue espantoso pero que, por suerte para los espectadores, se intensificó un poco a partir del primer gol, porque al Cervecero no le quedó otra que salir a buscar la igualdad; entonces aparecieron los espacios y tanto Juan Román Riquelme como Fernando Gago comenzaron por fin a hacer de las suyas, y el equipo se envalentonó como para golear. Pero no. A Boca pareció faltarle siempre un cachito para terminar de imponerse frente a un rival que se le cerró y, por momentos, lo hizo jugar en una porción mínima del terreno de juego.

En apenas tres minutos de juego llegó la primera mala para Boca: Ribair Rodríguez, ovacionado por los hinchas cuando escucharon su nombre en la presentación y luego otra vez cuando trabó su primera pelota, sintió un pinchazo en la pierna, se tiró al suelo y pidió el cambio. El Virrey mandó a la cancha a Caruzzo y, con una defensa realmente diezmada, las preocupaciones no parecían escasas.

Sin embargo, el planteo de Quilmes, dos líneas de cuatro prácticamente pegadas y dos jugadores de ataque que no soltaban amarras con el mediocampo, si bien complicó los planes de Boca durante la primera media hora, permitió a la defensa xeneize asentarse. Quilmes parecía resignado a aguantar y a esperar chances de contraataque.

Los dirigidos por Carlos Bianchi no le encontraban la vuelta y no lograban salir de la fricción en la zona media que planteaban los dirigidos por Nelson Vivas, a partir del trabajo de Rodrigo Braña y Pablo Garnier. La pelota se pinchaba en el mediocampo o llegaba sucia a los tres cuartos; ver tres pases seguidos parecía una utopía. Incluso Boca la jugó reiteradas veces hacia atrás, algo que sus propios hinchas reprocharon.

La actitud de Quilmes para la segunda parte fue totalmente otra. Fue a buscar el empate con decisión y el partido se abrió para ambos conjuntos. En ese registro, Gigliotti comenzó a ganar más protagonismo. Tuvo un mano a mano frente al arquero Peratta, lo eludió y terminó rematando sobre el cuerpo del defensor Martínez. Quilmes no se quedó atrás y replicó con un buen disparo de Garnier, un derechazo cruzado que se fue desviado.

Boca sacó mayor provecho del intercambio de golpes y en esa dinámica comenzaron a sobresalir los trabajos de Gago y Riquelme, justo ante la mirada de Alejandro Sabella, a quien se lo vio sonriente en la platea.

El palo le negó el gol al Burrito Martínez, justo después de que los hinchas lo cuestionaron por engolosinarse con la pelota. Y cuando Quilmes parecía haberse animado, Boca generó una seguidilla de situaciones claras de gol que encendieron a los hinchas, quienes comenzaron a pensar en River, el próximo rival. Sánchez Miño tuvo en sus pies el segundo, pero su tiro cruzado se le fue apenas desviado. Luego probó Gago desde afuera, y Caneo sumó una para la visita, con un remate frontal.

Una buena jugada de Gago a los 86 minutos terminó de liquidar el trámite. El volante ganó en el medio y habilitó a Sánchez Miño, quien desde la izquierda sacó el centro perfecto que Gigliotti cabeceó para estirar la ventaja. Entonces Bianchi sacó a Riquelme, quien se llevó una gran ovación. Para esa altura del trámite, el rival en la Bombonera no importaba. La cuestión era River, el Superclásico, el partido a ganar “cueste lo que cueste”.


Estadio: Boca.

Arbitro: Saúl Laverni.

Goles: 33 y 87m Gigliotti (B).

Cambios: 3m Caruzzo (6) por R. Rodríguez (B); 46m Hipperdinger por Morales (Q), 54m A. González por Telechea (Q), 68m Escalante por J.M. Martínez (B), 75m Boghossian por S. Martínez (Q), 87m Riaño por Riquelme (B).

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Gigliotti, autor de los dos goles en la Bombonera, fue la figura entre los dirigidos por Carlos Bianchi.
Imagen: Julio Martín Mancini
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