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Lunes, 9 de junio de 2014

FúTBOL › EL EQUIPO DE AVELLANEDA DESAPROVECHó UNA CHANCE úNICA PARA ASEGURAR EL ASCENSO A PRIMERA

Nunca termina el calvario de Independiente

El empate ante Patronato, en Avellaneda y con la fiesta preparada, fue vivido como una derrota. El equipo no se despabila y ahora, después de 42 fechas, se juega toda la chance en un solo partido, pasado mañana en La Plata.

 Por Adrián De Benedictis

El calvario no se termina y el cielo sigue estando lejos para Independiente. La fiesta que tenía preparada ayer para agasajar el ascenso se vio postergada por sus propias impericias. El juego ofrecido no estuvo a la altura, y el empate ante Patronato fue recibido como una derrota para toda su gente. El equipo no logra despertar de la pesadilla de la B Nacional, y ahora tendrá que esperar hasta el miércoles para disputar el último lugar disponible en la máxima categoría. El destino lo puso de nuevo frente a frente con Huracán, en un encuentro definitorio, como hace 20 años, cuando en la última fecha del torneo Clausura lucharon por ser el campeón de ese certamen.

Al igual que aquel día, la tarde de ayer presagiaba otra jornada para el delirio, a pesar de que sólo se trata de un tercer puesto. Pero como el único resultado que le aseguraba el ascenso era el triunfo, no sólo no llegó sino que además fue el que estuvo más cerca de la derrota. El color rojo de las banderas y el humo que envolvían las cabeceras se fueron destiñendo a medida que pasaban los minutos. El clima se fue transformando y pasó de la tranquilidad y la esperanza a la desesperación y la histeria.

Los futbolistas se fueron insultados de la cancha por su público, y con el ánimo por el suelo tendrán que afrontar la última chance que les queda, ante un adversario que llega en el extremo opuesto.

El arquero Diego Rodríguez volvió a ser clave para evitar la caída, con algunas intervenciones decisivas. Lo más preocupante fue que el control de la pelota lo tuvo siempre Patronato, partiendo del gran despliegue de su volante central, Roberto Brum, que aparecía por todos lados y la distribuía con mucho criterio. Los más capacitados de Independiente –Pisano, Insúa y Montenegro– no lograron sintonizar la misma frecuencia y así el nivel colectivo no convencía.

Para colmo, las modificaciones del técnico De Felippe no ayudaron a cambiar la realidad e incluso fue muy cuestionado cuando sacó de la cancha a Mancuello, el único que mostraba ganas de ganar. Los defensores tampoco dieron la talla suficiente, y entre Vallés, Ojeda y Morel Rodríguez se encargaban de cortarles la respiración a los hinchas.

Cuando se jugaba tiempo de descuento se gritó un gol de otro partido, de Almirante Brown en Casanova, pero rápidamente quedó claro que no era real. Y las sonrisas se borraron a una velocidad asombrosa, dándoles lugar nuevamente a la resignación y el fastidio.

Huracán aparece adelante, una vez más. En esos 20 años, ambos equipos han transitado por todos los estados. En ese otoño festejó Independiente, con una goleada lapidaria. Las circunstancias son otras y los protagonistas también. ¿Habrá desquite o un final similar?


Estadio: Independiente.

Arbitro: Mauro Vigliano.

Cambios: 66m Pizzini por Insúa (I), 67m Comas por Acosta (P), 77m Parra por Mancuello (I), 78m E. Rodríguez por Guzmán (P), 81m Ortiz por Montenegro (I), 86m R. Gómez por J. García (P).

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Montenegro, de bajo rendimiento, encara ante la marca de Brum y Geminiani.
Imagen: Alejandro Leiva
 
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