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Lunes, 3 de junio de 2002

TENIS › PAOLA SUAREZ Y CLARISA FERNANDEZ, EN CUARTOS DE FINAL EN ROLAND GARROS

Polvera de ladrillo en París

Las chicas lograron una hazaña que el tenis femenino argentino no conseguía desde 1988. Suárez se cargó a Amelie Mauresmo, mientras que la Fernández derrumbó a la rusa Dementieva. Cañas logró un triunfo excepcional sobre Lleyton Hewitt, número uno del mundo. Zabaleta fue eliminado.

Por Miguel Luengo
Desde París

El tenis femenino argentino no quiso ser menos que el masculino en Roland Garros, y dos de sus raquetas hicieron historia al clasificarse para los cuartos de final y asegurar una plaza para la siguiente ronda. Clarisa Fernández fue la que despertó las expectativas y dio el golpe de gracia al vencer 3-6, 6-2, 6-3 a la rusa Elena Dementieva, 13ª favorita. Luego Paola Suárez tuvo el valor de dejar fuera de combate en la cancha central y ante 14.000 aficionados franceses a la local Amelie Mauresmo, 10ª favorita, 6-2, 2-6, 6-4. Su enfrentamiento en cuartos garantiza una argentina en semifinales por primera vez en diez años, cuando Gabriela Sabatini lo consiguió por quinta vez en su carrera. Es la segunda vez en la historia de este torneo que dos argentinas logran el mismo año ese turno con Sabatini y Bettina Fulco en 1988.
Suárez se ha convertido en la “bestia negra” del tenis francés, pues en esta edición ha dejado fuera de combate a tres de sus raquetas, Sandrine Testud (8), Nathalie Dechy (27) y ahora a Mauresmo, ganadora este año en Dubai. Finalista del torneo de dobles hace dos años, con su inseparable compañera, la madrileña Virginia Ruano, que hoy la apoyó desde la grada, y ganadora con ella de ese título el pasado año, Suárez logró su mejor resultado individual en el Grand Slam.
“Es un día muy especial para mí –dijo Paola–, haberle ganado a Amelie en la central fue muy importante, el primer set lo jugué muy tranquila y el segundo muy nerviosa porque sabía que ella se iba a soltar, pero en el tercero quebrar de inicio fue muy importante para agarrar firmeza.”
“Sé que me ha tocado a mí liquidar a las francesas pero eso ha sido una casualidad, espero que el público no me odie”, dijo Suárez, que apuntó como clave hoy de su victoria no desfallecer, y, sobre todo, “prestar atención únicamente a mi entrenador (Daniel Pereyra), a mi novio y a mis amigos”.
Antes Clarisa Fernández, una zurda que prefiere el césped al polvo de ladrillo, y que entró en el cuadro gracias a la baja de la suiza Martina Hingis, había logrado detener a Dementieva en una hora y 49 minutos, cuando la rusa entregó el partido con una doble falta, fruto de la presión. La argentina, 87ª del mundo, levantó entonces los brazos en señal de victoria pues se convertía en la sucesora de Inés Gorrochategui, la última argentina que se colocó en cuartos de final en París en 1994.
Tras vencer a la belga Kim Clijsters, finalista el pasado año, Clarisa Fernández tomó la suficiente confianza para afrontar el partido contra Dementieva, medalla de plata en los Juegos de Sydney para demostrar que su victoria ante la novia de Lleyton Hewitt no había sido casualidad.
“Estoy muy contenta, me sentía muy tranquila antes del encuentro y estoy feliz como va la semana, pero voy paso a paso”, dijo la cordobesa que hace tres meses era la 148ª del mundo.

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