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Lunes, 12 de abril de 2004

BOCA DERROTO 1-0 A RAFAELA CON UN GOLAZO DE MATIAS DONNET

Descremado, larga vida

El equipo light de Bianchi –sin Cagna, Barros Schelotto y Tevez en el banco– no jugó bien y la pasó muy mal en la tierra de la leche, pero logró el quinto triunfo seguido. Con un encuentro menos alcanzó a Talleres en la punta del torneo. Se desgarró Burdisso.

Boca ya es puntero. Sin sobrarle nada, con una victoria que recién logró justificar en la segunda parte, el conjunto de Carlos Bianchi se trajo de Rafaela el triunfo que fue a buscar, gracias a un gran gol de Matías Donnet a quince minutos del cierre.
La motivación de Rafaela por recibir a Boca quedó clara desde el primer momento. Con mucha actitud para pelear cada pelota y con algunos toques de fútbol que aportaba Del Bono, el conjunto local consiguió meter el juego en el terreno que más le convenía: la fricción, las jugadas divididas y los pelotazos cruzados. Además, a espaldas de Jerez encontró una zona liberada porque Di Lorenzo le ganaba al lateral y obligaba a que Schiavi tuviera que cruzar demasiado lejos. Y precisamente, por esa vía, encontró las dos llegadas más claras del primer tiempo. Una que Abbondanzieri le tapó al ex volante de San Lorenzo y otra que culminó con un centro que ningún compañero pudo empujar al gol.
Ante ese panorama, Boca nunca se sintió cómodo con el desarrollo. Sin la pelota, los delanteros quedaron demasiado aislados del resto del equipo. Y si bien Cangele se las ingenió para complicar a los defensores rivales, al conjunto de Bianchi le faltó profundidad. Una buena maniobra personal del juvenil delantero que desvió Medrán al corner y varios remates desde larga distancia se pueden contabilizar como las llegadas más claras que dispuso el equipo visitante.
A medida que transcurrían los minutos, el ímpetu de Rafaela ya no le alcanzaba para llevarse por delante al rival. Por eso, Boca se afirmó en el fondo y los sobresaltos en su área fueron cada vez más esporádicos. Asegurado en el fondo, la premisa del equipo de Bianchi fue ir por la victoria, aunque sin desesperarse. El síntoma más claro: el técnico mandó a la cancha a Tevez para intentar resolver el problema, pero no sacó a ninguno de los volantes sino que el sacrificado fue Iarley. A esa altura, amparado en la habilidad de Cangele, que ante la ausencia de un conductor intentó asumir ese rol, el ahora puntero comenzó a arrinconar a su adversario. Primero avisó con un cabezazo de Schiavi ante un centro de Cangele y luego llegó al gol con una buena mandada de Calvo, que habilitó de manera perfecta a Donnet en el centro del área. El mediocampista santafesino no se puso nervioso, dejó pasar de largo a un defensor y definió con un remate cruzado a la derecha de Medrán.
Allí quedó decretada la victoria de Boca, ya que a Rafaela no le quedaban fuerzas ni tiempo para intentar revertir la historia. Incluso, el equipo de Bianchi pudo conseguir algún otro gol, pero falló en el momento de la definición. No le hizo falta más.

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Franco Cangele deja en el camino a Araujo. El delantero fue la figura de la cancha.
 
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