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Lunes, 23 de junio de 2003

LENNOX LEWIS LE GANÓ A VITALI KLITSCHKO POR NOCAUT TÉCNICO

Un corte y no volvemos

El campeón no brilló; lució pesado y lento. El ucraniano –que dejó muy buena impresión– llevaba ventajas hasta que Lewis lo cortó dos veces y el árbitro no dejó salir al retador en el séptimo en justa decisión. Hay revancha en puerta.

Por Daniel Guiñazú

Nada es lo que parece. El británico Lennox Lewis (112,500 kg) retuvo el título mundial de los pesados del Consejo al vencer por nocaut técnico al comienzo del 7º round al ucraniano Vitali Klitschko (116,200 kg). Pero el campeón no fue la fuerza superior y devastadora que hace un año acabó con el mismísimo Mike Tyson. Y el retador, a pesar de lo que puede llegar a sugerir la derrota, terminó consiguiendo una mejor nota en un imaginario boletín de calificaciones de la pelea. Tres datos lo demuestran: 1º) Klitschko mandaba por 58 a 56 en las tarjetas de los tres jurados (Pat Russell, James Jen Kin y Tom Kaczmarek), 2º) la mayoría de los 15.939 espectadores lo ovacionó a él y no a Lewis cuando los dos se bajaron del ring del Staples Center de Los Angeles, y 3º) ya empezó a hablarse de lo inevitable que será una revancha. Los más apurados suponen que sucederá en diciembre. Los más cautos dicen que Lewis dejará que llegue el 2004 antes de volver a verle la cara a Klitschko.
La pelea, técnicamente, no fue buena. Hubo muchas imprecisiones y demasiadas fricciones. Pero resultó tensa, dramática, electrizante. En cada cruce saltaban chispas y cada mano surcaba el aire cargada de un presagio de nocaut. Klitschko salió erguido, con una guardia antigua, más acorde con los principios del siglo XX que a estos comienzos de la tercera centuria. Pero no le tuvo el menor de los respetos a Lewis y a su historia. A tanto se atrevió que llegó a ganarle los dos primeros rounds apelando a una derecha recta y profunda que, sobre todo en el segundo asalto, sacudió a Lewis como si la lona se estremeciera debajo de sus pies. El campeón estuvo muy pesado y no sólo por su kilaje (el mayor de su carrera). Se lo vio lento, sin movilidad, sin piernas para abrir el cuadrilátero y alejarse de los mandobles de Klitschko o para avanzar y tirar su temible izquierda en jab y directo.
Klitschko tuvo un mérito que nadie le podrá negar: lo hizo pelear a Lewis. Lo forzó a plantarse y no le permitió meterse en esos túneles de apatía e inexpresividad que tanto lo caracterizan. Corrió riesgos el gigantón ucraniano. Se jugó a todo o nada, a veces con el puño zurdo más abajo de lo recomendable. Y por ahí, llegó el mazazo que le cambió el destino: en un intercambio del tercer round, Lewis le colocó una derecha ascendente y una herida ancha y honda reventó debajo de su ceja izquierda. Joe Souza, el cutman (especialista en curar heridas) del rincón de Klitschko demoró dos intervalos en parar la hemorragia. Pero fue imposible. Lewis prosiguió con su obra depredadora, restregó su cabeza y sus guantes sobre la carne talada de Klitschko y, en el 5º round, una derecha recta con el poder de un martillo le partió al ucraniano el pómulo izquierdo y le terminó de complicar una pelea en la que estaba mal pero iba bien.
Al comienzo del 6º, los dos ya estaban agotados y, como tantas otras veces, sería el corazón de uno u otro lo que determinaría el resultado. Lewis sacó ventajas con dos perfectos ascendentes de derecha y Klitschko, con su cara hecha un reguero de sangre, finalizó el round, tambaleante, aferrado con desesperación al cuerpo de su rival. En la pausa entre el 6º y el 7º, el árbitro Lou Moret convocó al médico Paul Wallace al rincón de Klitschko. Y no hubo más pelea. “La paré no por la hemorragia sino porque la inflamación le cubría el ojo a Klitschko y lo obligaba a girar la cabeza para ver”, dijo el doctor.
“Tuvo suerte de que el árbitro la haya parado. Mírenle la cara. Si la pelea hubiera continuado, lo hubiera noqueado en los dos rounds siguientes”, gritó Lewis, quien admitió que la revancha es posible si la bolsa es buena. Después se bajó del ring en medio de la frialdad de la gente y se fue a los vestuarios con 7 millones de dólares más en sus cuentas bancarias y una victoria más en su record, la 41º en 44 peleas y la 32º antes del límite.
En cambio, todos los aplausos fueron para Klitschko quien dijo sentirse como “el campeón del pueblo” y afirmó que su verdadero plan arrancaba apartir del 7º. El ucraniano se cansó de estrechar manos y recibir saludos camino a los camarines. Había perdido sobre el ring por segunda vez en su carrera. Pero había ganado en el corazón del público.
Quedó dicho: a fin de año o en algún momento del que viene, hay espacio para un desquite. Ganó Lewis dejando dudas: su condición física y las ganas que realmente le quedan para seguir en el boxeo. Perdió Klitschko entregando algunas certezas: es más guapo de lo que se suponía y puede ganarle a Lewis. Tal vez sea el turno de verlo a Lewis contra Vladimir, el hermano de Vitali, tan grandote y peligroso como Vitali. Quizás, el promotor Gary Shaw intente la revancha con Tyson aunque habrá que ver cómo queda Iron Mike después de su incidente policial del sábado en Brooklyn. Y no faltan quienes se aventuran a un supercruce unificatorio y multimillonario entre Roy Jones (el campeón de la Asociación) y Lewis (el rey del Consejo). Hay muchas cartas en el mazo de los pesados. Pero el que reparte todo el juego, por ahora es Lewis. Por lo menos hasta que él diga lo contrario.

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