libros

Domingo, 6 de abril de 2003

Tradición oral

Herencias
Rosalba Campra

Alción
Córdoba, 2002
96 págs.

Por Flavia Puppo

Rosalba Campra nació en Córdoba y reside en Roma, donde es catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad La Sapienza. Publicó numerosos trabajos sobre literatura hispanoamericana de los siglo XIX y XX (Territori della finzione. Il fantastico, 2000). Entre sus publicaciones de ficción destacan Formas de la memoria (Córdoba, 1989) y Los años del Arcángel (Córdoba, 1997).
El tigre amenazador que merodea por el jardín en “El sueño del tigre”, la forastera instalada en la torre a la caza de historias de “Regreso”, las confesiones de la niña paralítica de “Diario” o la mujer a la que le creció una manito en el pecho en “Cicatrices” son algunos de los personajes que desfilan por los catorce cuentos de Herencias.
Muchas y variadas son las voces que resuenan en estos relatos, que van desde los cuentos fantásticos de Cortázar hasta la voz de la tradición, pasando por la cultura popular religiosa española. Y al decir “voces” hay que entenderlo en sentido literal, dado que si de algo se trata en este libro es del rescate del relato oral, de la voz anónima que cuenta historias, del boca a boca, de lo que se transmite de generación en generación para pasar luego a constituir una leyenda.
En algunos casos el relato cobra una carácter anecdótico –los primeros siete cuentos bajo el título de “Historias de cautiverio”–, otras veces el narrador nos da a conocer una historia con el firme y explícito propósito de que no se pierda, en una suerte de voluntad salvadora. Los diferentes narradores de los cuentos –sobre todo los de la segunda mitad del libro, reunidos bajo el título de “Historias de amor”–, son totalmente conscientes de su tarea de meros compiladores de historias, de ahí que en muchos casos no se hagan cargo de lo narrado: “eso dicen” o “eso cuentan”, nos advierten. Y hábilmente se nos conduce por historias que están en el aire, que flotan en el ambiente, que aparecen como verosímiles pero no siempre verdaderas. Porque el tema central de Herencias es la construcción de un pasado a través del placer de oír cuentos, como si estuviéramos sentados frente a un fogón o como si volviéramos a ser chicos y esperáramos el momento en que alguien nos lee un relato.
Tampoco es casual la presencia de temas como tradición, pasado, historia o literatura oral en la pluma de una autora argentina que reside desde hace muchos años lejos de su tierra. Lejos, la necesidad se vuelve imperante y arrolladora, y la construcción de una identidad común con nuestro lugar de origen, una herida siempre abierta que hay que coser y recoser.
Ahora bien, en este caso, y probablemente en todos, la tradición y el pasado no son color de rosa: muertes, traiciones, malosentendidos se despliegan creando un abanico de miserias y mezquindades humanas. La autora misma los define como “cuentos turbios”. Perturbadores, quizá.
Sentémonos entonces a oír historias. Una por día. Justo dos semanas.

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