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Domingo, 22 de febrero de 2015

SALí

Comprar comida hecha

 Por Sandra Martínez

Por amor a la bondiola

Bajo el nombre de Mondiolas Mon Amour, Nicolás Schneider presenta su mini catering de carnes asadas. La propuesta es tan simple como efectiva: solo hay que realizar con algunos días de anticipación el pedido, que luego se entrega a domicilio. La estrella es, por supuesto, la bondiola, que puede disfrutarse tanto en sándwich como al plato, pero no se quedan atrás las otras dos especialidades de la casa: la colita de cuadril al Malbec y unas ribs de cerdo en salsa barbacoa, para comer con la mano y chuparse los dedos. El secreto de su preparación está en las pacientes cinco horas de cocción en su salsa, a fuego lento.

Ideal para una reunión con pocos invitados en casa, el pedido mínimo es de una pieza, que normalmente pesa aproximadamente unos dos kilos y alcanza para cuatro comensales ($230 el kilo para cualquiera de las carnes). Para completar, nada mejor que sus papines al romero, una tortilla de papas rosti o las batatas asadas, entre otras opciones recomendables ($40 cada porción). Los platos se entregan en el domicilio el día solicitado y basta con calentarlos unos momentos antes para que queden listos para servir. Tener en cuenta que en su página de Facebook suelen publicar promociones mensuales y semanales, con guarniciones gratis o dos kilos de carne al precio de una y media.

Más allá de atender pedidos personales, Mondiolas Mon Amour también se atreve a los grupos pequeños, organizando eventos informales donde completan el servicio con atención personalizada. Se encargan de preparar los panes, fetear las carnes y entregar los sándwiches armados a los invitados, que pueden completarlos a gusto con aderezos caseros como cebollas caramelizadas, raita (una mezcla india que se prepara con yogur, pepino y especias), morrones salteados en salsa tabasco o alguno de los chutneys elaborados a base de frutas y vegetales de estación.

Mondiolas Mon Amour es un dato secreto para agasajar en casa, con una comida tan casera como rica, pero sin la exigencia de cocinar y siempre a un precio amable. Una combinación bienvenida.

Mondiolas Mon Amour. Pedidos al teléfono: 15-3112-5564. Promociones e información en Facebook.com/Mondiolas-Mon-Amour.


ROTISERIA MODERNA

El equipo detrás de la exitosa cafetería Crisol copó otra de las esquinas del cruce de Freire y Virrey Avilés, esta vez con una propuesta bien distinta: Labor, una rotisería que da una vuelta de tuerca moderna en su propuesta culinaria y en su ambientación. En sobrio blanco y negro, el local, que inauguró hace menos de un mes, se abre a la calle con grandes ventanales que permiten espiar la tentadora pizarra donde se describen los platos. Una vez adentro, la cocina a la vista invita a seguir el paso a paso de cada preparación.

El espacio late al ritmo de dos corazones: el horno de barro a leña y el spiedo. Del primero salen las infaltables empanadas, la tapa de asado ahumada al quebracho durante seis horas ($210 la ración), las pata-muslos de pollo laqueadas con miel y mostaza ($75) y la bondiola braseada en mostaza de Dijon y cerveza roja ($200 la ración). También provienen de allí algunas de las guarniciones, como las papas al plomo rellenas ($35) o el ratatouille de vegetales asados (desde $45). Por el otro lado, en el spiedo dan vueltas los imperdibles pollos macerados con una mezcla –estricto secreto de la casa– de curry y hierbas ($160 el pollo entero). También ofrecen algunas preparaciones a la plancha, como la hamburguesa Labor, realizada con mezcla de carne de cerdo y ternera y servida con rúcula, cheddar, tomate y panceta ($95), o los langostinos al limón, con salsa de mangos y hojas verdes ($85). Sin vestigios de hojas mustias ni de revoltijos de mayonesa, las ensaladas, frescas y deliciosas, se exhiben en un mostrador vidriado.

Labor no tiene delivery, pero quienes no quieran llevar la comida a su casa, pueden comer in situ, aprovechando la barra y un gran mesón, donde la mayoría espera sus propios pedidos, bebiendo alguna cerveza artesanal fría o eligiendo alguno de los vinos seleccionados entre una interesante gama de bodegas y precios. Entre los planes a corto plazo, está el de agregar algunas mesas colectivas en la vereda, para aprovechar lo que queda del verano. La “Labor” recién comienza, pero promete y, mejor aún, cumple.

Labor queda en Freire 1501. Teléfono: 4555-0615. Horario de atención: martes a domingos de 11.30 a 15.30 y de 18.30 a 0.30.


LA BARRA MAS DULCE

Tras su primera experiencia en la estación Punta Chica del Tren de la Costa, el famoso pastelero televisivo Mauricio Asta mudó su local a Martínez, a pocos metros del Unicenter Shopping. Pequeña y coqueta, la nueva pastelería, llamada Barra Dulce, se engalana principalmente con las preparaciones de su dueño: frascos rebosantes de coloridos macarons, estanterías llenas de paquetes de galletitas y biscotti, heladeras con tortas de milimétrica presentación, todo a la vista y diseñado para un take away que permita lucirse con un postre perfecto, resolver una torta de cumpleaños o armar una reparadora tarde de té y delicias. Sus tortas van desde el voluptuoso marquise de merengue crocante hasta la frescura del Key Lime Pie, ya sea en su versión clásica –preparada con leche condensada, como exige la receta tradicional– o en la original de banana (desde $290). Para los placeres algo más egoístas están las porciones individuales y la mini pastelería: no hay que dejar de probar la tarteleta de toffee y frutos secos. Si se le pide recomendación a Mauricio, que suele estar presente y atendiendo en persona con la misma simpatía que muestra en pantalla, confesará que sus favoritos son los eclairs de crema pastelera bañados en chocolate (desde $45). Y, para quienes busquen un regalo, las latas de cookies resultan ideales ($150). También funciona como un mercadito de delis con productos como mermeladas patagónicas, pastas secas artesanales, los populares libros publicados por Asta y hasta algunas piezas de vajilla seleccionadas.

Para los ansiosos que no pueden esperar a llegar a casa, en la vereda hay algunas coquetas mesitas donde comer algo de todo lo mencionado junto a un café, una limonada o el jugo de frutas del día, aprovechando la tranquilidad del barrio de calles arboladas. Otros prefieren acercarse para participar en las clases de pastelería y panadería que el cocinero dicta en torno a un gran mesón que ocupa una buena parte del local. Pero nadie pasa sin llevarse un dulce recuerdo.

Barra Dulce queda en Puerto Rico 2357 (Martínez). Teléfono: 4717-5186. Horario de atención: todos los días de 9 a 20.


Fotos: Pablo Mehanna

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