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Domingo, 17 de enero de 2010

SALI

Con niños

 Por Ignacio molina

¿De quién son estos huesitos?

El Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

Tal vez alcancen los dedos de una mano para contar las salidas que, en estas largas y calurosas vacaciones de verano, puedan despertar el interés tanto de chicos como de padres. Una de ellas sería, sin dudas, la que alguna tarde pueden hacer juntos al sorprendente Museo Argentino de Ciencias Naturales, uno de los más completos e interesantes de su tipo en el mundo. Este museo, inaugurado en el año 1812 gracias al impulso del por entonces miembro del Primer Triunvirato de gobierno, Bernardino Rivadavia, es dirigido y administrado desde 1996 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y cuenta con trece salas de exhibición permanente de colecciones, como las dedicadas al fondo del mar (con un diorama que replica una escena submarina), “Paleontología del Cuaternario” (con esqueletos de mamíferos que habitaron esto suelos hasta alrededor de 10 mil años atrás), “El mundo de las plantas” (colorida sala donde se observa la evolución y la diversidad de los vegetales) e “Historia del museo” (una suerte de museo del museo, donde se exhiben objetos, piezas y equipos que fueron parte de la casa a lo largo de sus casi dos siglos de historia). También hay un bar temático, donde uno puede comer y tomar algo rodeado de calcos de grandes peces marítimos, como el pez mola y el tiburón peregrino, y un salón audiovisual donde periódicamente se realizan exposiciones (durante enero y febrero, las muestras fotográficas Sentidos vivos de Nicolás Sendrós y Sensaciones de Luciano Ianotti). En las visitas guiadas se podrá conocer la historia de, por ejemplo, la vaca marina de Steller, un gigantesco animal que habitó las profundidades de los océanos hasta mediados del siglo XIX, y observar el cráneo de un gran cachalote, el monstruoso tipo de ballena blanca en que Herman Melville se inspiró para escribir Moby Dick.

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia queda en Av. Angel Gallardo 470. Abre todos los días de 14 a 19. Teléfono: 4982-0306.

El club del libro

La Nube: un espacio cultural dedicado a los chicos.

La Nube, espacio cultural dedicado a la infancia, creado en 1975 por Pablo Medina, no es sólo un lugar de aprendizaje y diversión para los más chicos; también es, al mismo tiempo, un espacio de resistencia. En el poco más de tercio de siglo que ha pasado desde su creación, se han producido cambios de una magnitud inédita en los hábitos y las costumbres de los más chicos. Y La Nube, sin negar esos cambios, se ha mantenido fiel a su propósito original de promover el vínculo de la infancia con la cultura a través de los libros. Instalada desde hace cinco años en el predio que ocupara una vieja fábrica, en los límites difusos entre Colegiales y Chacarita, en este verano La Nube se convierte en una opción para que los chicos disfruten de un buen momento junto a sus padres. En la biblioteca funciona todas las tardes El Club del Libro, una propuesta totalmente gratuita en la que chicos de tres a quince años pueden participar consultando y leyendo algunos de los miles de volúmenes de todos los tiempos (como una versión de Robinson Crusoe traducida por Julio Cortázar, y “La muerte de los pájaros”, un cuento para niños escrito por Rodolfo Walsh) que ocupan las estanterías. En ese mismo espacio, los miércoles y los viernes se desarrolla la ludoteca, una propuesta con juegos para compartir entre chicos y grandes. La oferta de La Nube también incluye una tienda (donde se venden, además de libros, juguetes como baleros, rompecabezas y títeres) y una serie de talleres (de radio, teatro, literatura) para niños y adultos. El fin de La Nube es, según Medina, el de ofrecerles a los chicos “el derecho a la palabra, la magia y lo fantástico. La lectura da la posibilidad de mirarse y de poder bucear en uno mismo. Y de mirar el entorno y tratar de reconstruirlo. Hasta diría que es política: siempre la lectura termina siendo política”.

La Nube Infancia y Cultura queda en Jorge Newbery 3537. Abre de lunes a sábados de 10 a 13. Teléfono: 4552-4080.

Estrellas animadas

Baficito: cine al aire libre en Parque Centenario.

El cine dedicado a los niños está históricamente ligado a otra época del año; es en las vacaciones de invierno cuando se estrenan la mayoría de las películas infantiles y las salas de la ciudad se llenan de nenes ávidos de entretenimiento y de padres obligados a llevarlos. Sin embargo, a contrapelo de esa tradición, este verano todos ellos tendrán la opción de disfrutar de las películas que el Baficito (ciclo que, como su nombre lo indica, es una suerte de hermano menor del Festival de Cine de Buenos Aires) proyectará al aire libre los sábados y domingos de las próximas semanas, a la hora de la caída del sol, en el reinaugurado anfiteatro del Parque Centenario, ese espacio verde enclavado en el centro geográfico de la ciudad que une los barrios de Almagro, Villa Crespo y Caballito. El festival comenzará esta misma noche y estará compuesto por películas animadas de directores independientes. Hoy podrá verse Ponyo y el secreto de la Sirenita —del japonés premiado en Hollywood y en los festivales de Venecia y Berlín, Hayao Miyazaki—, que narra la amistad entre una niña pez y el hijo de un trabajador portuario que la rescata de un basural. Entre los films seleccionados también están Kirikou y las bestias salvajes, del francés Michel Ocelot, y la película argentina Básicamente un pozo, un largometraje artesanal realizado en la localidad balnearia de Claromecó y dirigido por el Grupo Humus, un colectivo de artistas jóvenes (cineastas, músicos, actores y dramaturgos) de pueblos de las provincias de Buenos Aires y Río Negro. El anfiteatro sede del festival (bautizado Eva Perón e inaugurado por Juan Perón en 1953) cuenta con capacidad para albergar a unas 2 mil personas y un paisaje a cielo abierto que por un momento les hará olvidar a los concurrentes que están en el centro mismo de la ciudad.

El Baficito se desarrolla en el anfiteatro del Parque Centenario (Avenida Lillo y Leopoldo Marechal), los sábados y domingos a las 20.30. Programación en www.airesbuenosaires.gob.ar

Una oferta imposible de rechazar

Pequeña Sociedad: un buen negocio para grandes y chicos.

En las salidas compartidas por padres e hijos suele darse un problema similar al de la sábana corta que se presenta en muchas camas matrimoniales: cuando los nenes se divierten (en la plaza, la calesita o el pelotero), los padres los miran aburridos desde un costado; y cuando los mayores la pasan bien (comiendo o tomando un café entre amigos, por ejemplo), los hijos dan vueltas con caras largas por ahí. Hace unos años, con el propósito de que esa ecuación comenzara a dar resultados positivos para ambas partes, Mariela (una productora de TV que se había cansado de las presiones y de los sets de filmación) ideó junto a su socia Pequeña Sociedad, un bar con espacio para chicos que funciona desde entonces en el barrio de Núñez y que es una buena opción de esparcimiento para las familias de la zona norte de la ciudad. La idea, según sus mentoras, es original y aún no se ha replicado en ninguna otra parte. Se trata de un espacio compuesto por una sala destinada a nenes de uno a dos años y otra para chicos de tres a cinco (llamadas “Plaza blanda” y “El teatrito”, respectivamente), donde además de juguetes y de juegos didácticos hay disfraces, títeres y pequeños escenarios. En estas salas los chicos están dirigidos por profesionales de diferentes áreas (psicopedagogos, músicos, etcétera). Y a metros de ahí, en el “Bar gourmet”, los padres pueden almorzar, merendar o tomar algo (hay menúes promocionales para el mediodía, y una de las mejores chocotortas de Buenos Aires) sin ser interrumpidos por los chicos y, al mismo tiempo, sabiendo que ellos están cuidados y haciendo nuevos amigos. También hay un salón más grande reservado para eventos especiales y fiestas de cumpleaños. Y en las vacaciones, hasta la reanudación de las clases, Pequeña Sociedad ofrece, todas las mañanas, una colonia de vacaciones para niños de tres a cinco años.

Pequeña Sociedad queda en Manuela Pedraza 2311. Abre de martes a viernes de 17 a 21, y sábados y domingos de 13 a 21. Teléfono: 4704-5373.

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