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Domingo, 2 de febrero de 2014

SALí

A COMER EN VERANO

 Por Rodolfo Reich

CON ACENTO NORDESTINHO

Brasil, el país de las grandes playas, de la música alegre, del carnaval y la cachaça. Mezcla de estereotipo y lugar común, de envidias y competencias, de Vinicius y Jorge Amado, Brasil es para la Argentina sinónimo de verano. Y ese espíritu estival dice presente en Buenos Aires gracias a Boteco de Brasil.

Nacido hace un par de años en una frontera de Palermo, este boteco es idea de Leila Nunes, una brasileña que estaba perdiendo contacto con su gente y con su idioma. Convocó así a dos amigas (Paola, argentina; Fleur, francesa) y entre las tres dieron vida a este espacio, y el éxito no se hizo esperar. Tanto que, a mediados de 2013, abandonaron el pequeño y modesto local para mudarse a una preciosa casona sobre la calle Honduras. El cambio fue positivo: si bien el lugar perdió en intimidad y secreto, ganó en belleza y capacidad, con un jardín delante, mesas al aire libre, un salón colorido y luminoso, y una gran barra desde donde despachan las aromáticas caipirinhas ($45) que aplacan la sed y saudade de los presentes.

En Brasil, los botecos apuestan a una comida simple acompañada por cerveza helada y ambiente alegre y ruidoso. La versión porteña recupera este espíritu con orgullo y buena mano. De la cocina salen deliciosas coxinhas, kibes y empadinhas de camarao (todos los salgadinhos cuestan $32 las tres unidades). Entre los platos más pedidos, hay una muy rica feijoada (jugosa y contundente, con porotos negros, carne, chorizo, acompañada de arroz, farofa y banana frita, $75), el bobó de camarao (con aceite de dende, leche de coco, mandioca, $95), la moqueca de peixe ($80) y otros clásicos de la cocina del país vecino. Las influencias culinarias provienen del norte de Brasil, con Salvador a la cabeza, aunque también hay espacio para sabores de Río y San Pablo.

El Boteco respira Brasil por todos lados. El trato amable y jovial, los músicos en vivo (imperdible esa suerte de jam session que se arma los domingos conducida por Renato Dos Santos), muchos habitués brasileños. Un verano eterno en el centro de Palermo.

Boteco do Brasil queda en Honduras 5774. Teléfono: 3979-2970. Horario de atención: martes a sábados de 12 al cierre; domingos de 12 a 20. Sólo efectivo.


MENU ESTIVAL

Un menú bien pensado debe tener en cuenta la estación del año. No sólo cambian los ingredientes disponibles, sino también es otra la necesidad de los comensales. Con 40 grados de temperatura, el cuerpo exige platos ligeros y frescos. Por esto, María Luz Mollura —chef ejecutiva del hotel NH Crillón— presentó para este 2014 una carta veraniega que hace pie en los sabores del Mediterráneo bajo una mirada personal.

La cadena NH, de origen español, se destaca por su gastronomía. A nivel mundial cuenta con Ferrán Adriá —el cocinero más famoso del planeta— como una suerte de padrino culinario, si bien cada sucursal tiene luego libertad para definir su propuesta.

El Crillón está ubicado en una de las zonas porteñas que más creció en buenos restaurantes en los últimos tiempos. Cerca de BASA, de Florería Atlántico, del Alvear Art Hotel y de Farinelli, los fuertes del hotel son su ambiente elegante, su climatización perfecta para los calores veraniegos, un servicio profesional y platos muy bien elaborados (y presentados). Todo, con precios muy competitivos.

Un almuerzo puede comenzar con un carpaccio de langostinos ($65) o una ensalada de salmón ahumado ($75), seguir con la pesca del día con manteca de limón y alcaparras ($105) o unos ñoquis caseros rellenos de hongos con una salsa de queso parmesano ($100) y terminar con una mousse de banana y maracuyá sobre biscuit de chocolate ($50), entre varias otras opciones, logrando un almuerzo de lujo por $200 el cubierto. También se puede optar por el menú “energía & bienestar”, que por $125 incluye limonada casera (clásica, con naranja y lima, con melón), crepes de calabaza asada con tomillo y mozzarella, con crema de maíz dulce, postre y café (por $99, el menú incluye limonada, un plato y café).

Los restaurantes de hotel buscan cada vez más convertirse en una opción verdadera y conveniente para el comensal habitual, dejando de lado el estereotipo de lugares caros y anticuados. Un buen ejemplo es el NH Crillón: gran opción para escapar al verano del microcentro.

El NH Crillón queda en avenida Santa Fe 796. Teléfono: 4310-2000. Horario de atención: lunes a viernes de 12 a 15.


EL ANTES Y EL DESPUES

Antes: docks abandonados, silos en desuso, ruinas, pastizales. Después: torres, restaurantes, puentes, hoteles cinco estrellas. La historia de Puerto Madero es ya conocida. Pero este cambio que vivió el sur de la ciudad no ocurrió de un día al otro, sino que tuvo pioneros que colocaron las primeras piedras. Puerto Cristal es uno de ellos. Con ya 19 años de vida, abrió en 1995, siendo el primer restaurante en ese cruce de Alicia Moreau de Justo y Av. Belgrano, que hoy se conoce como Dique 3. Hoy es ya un clásico porteño, que ofrece una de las más completas cartas de Buenos Aires dedicadas a los pescados y mariscos.

Puerto Cristal mantiene desde sus inicios esa elegancia brillante que supo ganar la fachada de restaurantes en los años ’90. En este caso, con la ventaja de tener grandes ventanales que dan al canal de Puerto Madero, logrando una vista abierta y luminosa. Los camareros conocen su trabajo y dan la bienvenida a la mesa con una ineludible copa de espumante. Si a esto se suma una carta amplia y repleta de opciones, de pastas artesanales a parrilla, queda en claro que este restaurante se muestra como heredero y representante de la clásica tradición porteña gastronómica.

Más allá de las muchas hojas del menú, lo mejor de Puerto Cristal pasa por sus pescados y mariscos. Lenguado, abadejo, trucha, merluza, salmón blanco y rosado, chipirones, mejillones y más habitantes de lo profundo del mar dicen presente en la carta. Entre las entradas, unos perfectos pinchos de langostinos y pulpo ($135). Entre los principales, selección de pescados a la plancha (dice “para uno”, pero alcanza para dos, $275), paella de mariscos ($185) o trucha grillada con limón y alcaparras ($131). Mención aparte merece uno de los pescados más deliciosos —y caros— que ofrecen los mares del sur, la merluza negra (sale grillada, a $369). Para beber, la carta seduce con unas 500 etiquetas, que van de los $100 al infinito.

Puerto Cristal: la tradición porteña bien entendida.

Puerto Cristal queda en Av. Alicia Moreau de Justo 1082. Teléfono: 4331-3669. Horario de atención: todos los días de 12 al cierre.


Fotos: Pablo Mehanna

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