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Domingo, 4 de abril de 2010

ESCUCHá › DISCOS URUGUAYOS POR MARTIN PEREZ

VOLVER A JUGAR

El debut de Martina Gadea, la amiga uruguaya de Albert Pla

“Yo tenía un amigo que jugaba a la escondida / y hacía trampa trampa trampa todo el día”, canta Martina Gadea en el comienzo del encantador “Volvé a jugar”, tema que bautiza su flamante álbum debut. Y tanto su tono infantil e inocente como el juego de repeticiones de palabras en cada una de sus estrofas, son la clave detrás de una canción que formó parte del demo que Gadea dejó en manos de Albert Pla cuando el catalán dio uno de sus primeros shows en Montevideo. Apenas si cambiaron algunas palabras entonces, pero Martina asegura que uno de los días más alegres de su vida fue cuando descubrió en su casilla de mail una carta en la que Pla se detenía en cada uno de los temas del CDR que ella le había pasado —que tenía un arte de tapa bastante casero y llevaba el nombre de El futuro es incierto—, demostrándole que no era mentira que su disco se había transformado en la banda de sonido de aquella gira latinoamericana del particular cantautor. Aquel fue el empujón decisivo que llevó a que Martina se decidiera a transitar un camino que la llevó a un debut que contiene muchos de los temas de aquel demo inicial y mantiene aquel encanto, producido por Gustavo Montemurro. El circuito musical uruguayo es pequeño, pero aun así sorprende encontrar encolumnada a gran parte de la última generación musical montevideana detrás de Volvé a jugar: desde Martín Buscaglia hasta la troupe Ibarburu en pleno, con los agregados de Rubén Rada y Urbano Moraes como invitados ilustres, completan un trabajo que construye un mundo propio, en el que Gadea sale a jugar con ganas. Y con su disco ya editado, ha completado el círculo, casi mágicamente, siendo soporte de los últimos recitales de Albert Pla, en su última visita rioplatense.

Martina Gadea, Volvé a jugar (Bizarro)

myspace.com/martinagadea

LA DECADA RECUPERADA

La reedición de Autoblues, el primer disco rocker de Fernando Cabrera

Durante mucho tiempo, preguntarle a Fernando Cabrera por sus discos solistas de los ‘80 era escuchar la explicación de que casi todos los discos de esa época estaban prisioneros en Buenos Aires. Porque todo el catálogo del sello uruguayo Orfeo, protagonista de esa década, había sido comprado por una discográfica argentina, y las reediciones de discos clave de esa época —que, como apuntaba Cabrera, no significaban nada para un ejecutivo porteño— brillaban por su ausencia. La liberación de aquellos nuevos clásicos ha llegado al mercado uruguayo de la mano del sello Bizarro, que se preocupó por recuperar aquel catálogo, y la gran sorpresa de fin del año pasado fue la reedición del hasta ahora inencontrable Autoblues, el segundo disco de la carrera solista de Cabrera, pero el primero de su breve etapa rocker, hija de la época y también de la búsqueda del músico joven que entonces era Fernando. “Salían canciones de los zaguanes”, canta en el tema que le da nombre al disco, editado originalmente en 1985. Acompañado mayormente por un trío de guitarra, bajo y batería, el Cabrera del rescatado Autoblues sigue siendo el mismo de siempre, y como muestra alcanza con temas que aún siguen siendo parte de su repertorio, como “El posible López”, o el encantador “Pandemonios”, que abre el disco como podría abrir cualquiera de sus discos actuales. Pero durante mucho tiempo Cabrera abjuró de este y otros discos de la época, por considerarlos parte de una experiencia fallida. Pero la herencia de The Police y el sonido de esa década se defiende con soltura ante sus contemporáneos, de aquel y este lado del río. Y resulta fundamental poder completar, con esta reedición (avalada finalmente por el músico), la evolución musical de un artista al que, visita tras visita, Buenos Aires y sus músicos parecen ir abrazando lentamente.

Fernando Cabrera, Autoblues (Orfeo/Bizarro)

CLASICA Y CONTEMPORANEA

El nuevo disco sin edad de esa leyenda llamada Vera Sienra

Cuatro décadas de música son las que celebró Vera Sienra a fines del año pasado, al presentar Modo de hacer el fuego, un sorprendente disco sin edad. “Cuando comencé a componer estas canciones, tuve la impresión de que, como el pasto en primavera, brotaban gracias a la luz del sol”, escribió Vera en el texto que acompaña la heroica edición de Perro Andaluz, casi el patrono de los sellos independientes uruguayos, que sobrevive gracias a la labor de su dueño Angel Atienza. Con una historia que arranca en el mítico programa de televisión Discódromo Show, por el que pasaron todas las figuras de fines de los ‘60, aquella bella jovencita que supo ser una de sus figuras ya desde los comienzos le escapó decididamente al negocio de la música, reconvirtiéndose en poeta y artista plástica, siguiendo a su particular musa. Al comenzar el nuevo siglo, Sienra rompió un silencio discográfico de casi tres lustros con Reencuentro (2002), donde su voz áspera, susurrante y seductora demostró que aún tenía canciones que cantar. De esa necesidad es que sale Modo de hacer el fuego, un álbum de otra época en el que se cruzan estilos y los temas se suceden libres y, al mismo, tiempo cuidadosamente cincelados. “No me resistí a ninguna prueba y lo que yo soy resultó de aquélla”, canta Vera en el tema “Ayer”, que marca el tono de un disco enorme, en el que hay lugar para un retrato a capella del Cabo Polonio, o la compañía de las voces de discípulas como Colomba Biasco o Erica Busch, todo con arreglos de Hector Numa Moraes y Eduardo Yur. “No sin pudor grabé cuarenta años atrás mis primeras canciones”, escribe Vera. “Lejos ya de aquella muchacha, entrego éstas como testimonio de vida y renovada necesidad de encuentro.”

Vera Sienra, Modo de hacer el fuego (Perro Andaluz)

UN GARAGE LLENO DE ROCK

El fascinante álbum debut de la ultima revelación del rock uruguayo

Folk en un garage lleno de libros. Así es como los Eté & Los Problems resumen su contagiosa música en su site, aunque de esa frase habría que subrayar especialmente la palabra garage, porque en realidad lo que hay que leer ahí es rock. Es que, con producción de esa particular leyenda rocker del último fin de siglo uruguayo que es Andy Adler, lo que le sobra a Ernesto Tabárez –el ET, o Eté, alrededor del cual se articula el grupo– es ese esquivo espíritu del género denominado sucintamente con apenas cuatro letras. Secundado por las guitarras de Luis y Leroy Machado —el primero un ex Motosierra, el segundo visto por estas pampas como parte de la banda de Max Capote—, Tabárez apenas si necesitó los 9 temas de su álbum debut para ser considerado como la revelación de los premios Graffiti en 2008 (el mismo año que, con igual merecimiento como sorpresa, el premio mayor se lo llevó La Hermana Menor). Mientras que durante el año pasado Eté se la pasó anunciando su esperado sucesor, que supuestamente mantendrá a Adler en la producción y llevará el nombre de Vil, no está mal volver a Malditos banquetes, un disco que apenas si cruzó el Río de la Plata, que rezuma trasnoche y está lleno de historias cantadas con una envidiable convicción. Como privilegiada puerta de ingreso al disco se recomienda buscar en YouTube el video Ernesto y sus problemas —incluido en el CD— que realizó nada menos que Pablo Stoll, el exitoso —y sabiamente rocker— co-director de 25 Watts y Whisky, y en el que descuella la imagen y actitud de esa pequeña bestia de las seis cuerdas que responde al nombre de Leroy.

Eté & Los Problems, Malditos banquetes (Sondor)myspace.com/etlosproblems

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