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Domingo, 9 de enero de 2011

VALE DECIR

No había que ser brujo para verlo venir

La crisis económica no afloja y los gobiernos buscan ajustar las tuercas como sea posible. Irlanda ya tuvo que recurrir a una suba brutal del IVA, y Rumania, para no quedarse atrás, tuvo una idea brillante: que las brujas, astrólogas y clarividentes paguen impuestos.

Bajo la nueva ley, que entró en vigencia a comienzo de año, los trabajadores sobrenaturales deberán registrarse, aportar a la jubilación, a la obra social, y además pagar un impuesto del 16% sobre sus ingresos.

La superstición es fuerte en Rumania: hay días de la semana en los que el presidente Basescu y su gabinete se visten de violeta para alejar a los malos espíritus. No es cosa de broma, entonces, que las nuevas víctimas impositivas hayan decidido protestar de la única forma que saben: ¡con maleficios!

Una docena de brujas arrojarán mandrágora al Danubio para condenar al presidente y demás políticos detrás de la nueva medida. Bratara Buzea, reina de las brujas que sufrió años de prisión bajo el régimen de Ceausescu, declaró al diario The Guardian: “¿Nos quieren usar para salir de la crisis? Ellos nos metieron en esto, a ellos les corresponde sacarnos del problema”. Luego anunció que dirigirá un coro de conjuros utilizando mierda de gato y pis de perro.

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