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Domingo, 6 de julio de 2003

VALE DECIR

Vale decir

El boom literario
Un nuevo Osama, esteta y alemán, acaba de lanzar su bomba cultural sobre Europa: con sólo anunciar la inminente publicación de su novela Downtown, los escritores alemanes y amantes de la arquitectura Johann Christian Lotter y Reinhard Rael Wissdorf ya han logrado conmocionar el panorama mundial para de acá a un tiempo. El libro, que está ambientado en Frankfurt, es un policial detectivesco acerca de un asesino serial que se dedica a destruir los “edificios feos” de la ciudad. Sus métodos operativos van desde atravesarlos con un tranvía hasta el uso violento de grúas y de bolas de demolición. Los autores argumentan que el estilo edilicio de los años sesenta “destruyó Frankfurt por segunda vez después de la Segunda Guerra. Frankfurt necesita sumar más edificios atractivos”. Así se expresaron los dos terroristas literarios en declaraciones que hicieron para el diario local Frankfurter Rundschau. Y con todo, agregaron, Frankfurt es la única ciudad germana que realmente parece una metrópolis.

Lo que importa es lo de adentro
Buenas nuevas para aquellos que planeen visitar los Estados Unidos. El gobierno de George W. Bush está considerando utilizar un nuevo sistema de rayos X que proveerá una visión de los pasajeros absolutamente desnudos. Según argumentan, los magnetómetros actuales no pueden detectar armas plásticas o insumos utilizados en la fabricación de artefactos explosivos. Susan Hallowell, directora del laboratorio de seguridad de la Transportation Security Administration, ofreció una demostración del funcionamiento del aparatejo en carne propia. A ojo desnudo, se la vio en blazer y pollera; en el monitor, como vino al mundo, a excepción de una pistola y una bomba que había escondido entre su ropa, artimaña que resultaría tener un efecto altamente persuasivo entre los presentes. “Lo que esta máquina hace es, básicamente, que te veas gorda y desnuda, pero se ve todo”, dijo la chica. Este practiquísimo instrumento ya se utiliza en cárceles para escanear a los visitantes, y en las minas de diamantes de Sudáfrica, donde revisan a los mineros al final de cada jornada, se informó, pero hasta ahora no se había aplicado con civiles en aeropuertos. Susan Hallowell aceptó que, en una de esas, a algunas personas no les guste que el personal las vea en una situación tan silvestre; pero la agencia que dirige ya está trabajando en una manera de distorsionar la visibilidad de las partes pudendas en los monitores.

Can sado del amo
Una novedosa cadena de gimnasios ha decidido implementar cursos de yoga para perros. Así de simple. El curso se llama Crunch y la disciplina se promociona como el Ruff Yoga, y todo esto ocurre en la ciudad de Nueva York. Una sesión reciente llevada a cabo en el Madison Square Park convocó a unas veinte personas con sus respectivas mascotas. “Hacemos las poses tradicionales. Los perros simplemente se incorporan”, explica la directora del curso, Suzi Teitelman. El gurú Bruce van Horn agrega atinadamente que un estado relajado en las personas logrado a través del yoga llega a sus animales si se encuentran cerca de ellos durante los ejercicios: “De hecho, reduce los niveles de estrés de los animales –dice Van Horn–. Cuando la gente tiene animales locos, en general es porque sus amos están locos”. Otra ingeniosa propuesta para pichichos ricos que tienen tristeza.

Resistiré
Nacer en Croacia en tiempos de guerra ya puede ser considerado estar meado por los perros, pero lo de Frane Selak es sencillamente increíble. A los 74 años de edad, Frane acaba de ganar la lotería; el premio es una suma de dinero que ronda el millón de dólares. “Ahora voy a disfrutar de mi vida. Siento que he renacido –dice el hombre–. Sé que Dios me ha estado cuidando todos estos años.” No es que el shock de liquidez lo haya mareado sino que el pobre tipo fue nombrado “el tipo más suertudo del mundo”. Lo más extraño del asunto es que haya llegado vivo hasta ahora, considerando que sobrevivió a siete accidentes fatales a lo largo de su vida. El primero, en 1962, cuando un tren que lo llevaba de Sarajevo a Dubrovnik se descarriló y fue a parar de trompa a un río helado, evento mayor que dejó un saldo de 17 ahogados y varios, como él, hipotérmicos y con los huesos partidos. Un año después, cayó desde un avión DC-8 en algún lugar entre Zagreb y Rijeka cuando se abrió una puerta accidentalmente (19 muertos; Frane cayó sobre una montaña de paja). En 1966 fue un colectivo en el que viajaba que se metió de lleno en un río. Luego se incendiaría el motor de su auto en la ruta; él escaparía justo antes de que el tanque de nafta estallara (1970); perdería el cabello cuando un tanque de nafta se derramara también accidentalmente sobre su nuevo auto, incendiándolo (1973); un micro se lo llevaría por delante en Zagreb en 1995 y su auto caería más de cien metros por la ladera de una montaña cuando, manejando por la ruta en 1996, se encontrara inesperadamente con un camión de las Naciones Unidas tras una curva cerrada. Sus amigos a esa altura ya lo llamaban Suertudo. Él, que no parece ser muy perceptivo para las ironías y que también tuvo cuatro fracasos matrimoniales, aunque ha decidido no computarlos entre sus accidentes mortales, se expresó sobre la ambigüedad del mote: “Se lo puede ver de dos maneras: o fui el tipo con más suerte del mundo, o el de menos suerte. Yo siempre preferí creer lo primero”.

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