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Domingo, 30 de junio de 2013

VALE DECIR

Las últimas palabras... de Vice

“Oh, límites del buen gusto, ¿dónde es que están trazados?” bien podría haberse cuestionado el editor de la revista norteamericana Vice antes de lanzar la última edición, un controvertido número que sigue dando que hablar —y que escribir— a colegas indignados, lectores e informados de la noticia que se esparció por la web cual reguero de pólvora. ¿El motivo de la polémica? Una decisión peculiar: la de presentar una producción de moda temática escenificando los suicidios de escritoras famosas. Llevando coquetas ropas, de más está decir.

Bajo el título “Last Words” (“Ultimas palabras”), distintas modelos se pusieron en los minutos finales de Sylvia Plath, Virginia Woolf, la taiwanesa Sanmao, Iris Chang, Charlotte Perkins Gilman, Elise Cowen y Dorothy Parker y, cargando el instrumento o instalándose en la situación que provocó su muerte, posaron con glamour. El horno, el río, la pistola, el frasco de cloroformo, presentes; al igual que el detalle de los diseñadores que vistieron a las falsas escritoras: a Woolf, por ejemplo, le tocó un saco gótico de Christian Siriano; Plath, en cambio, posó arrodillada en medio de una cocina con un precioso vestidito Suno. Una monada.

“Nuestra sección de moda siempre es poco convencional y enfocada desde una perspectiva de arte editorial. Nuestro principal objetivo es crear imágenes artísticas con un mensaje de moda que le sigue, no que lo precede. ‘Last words’ fue creado en esta tradición”, publicó —encendida la controversial— Vice. Acto seguido, bajó las imágenes de la web y pidió disculpas a “cualquiera que se hubiese sentido lastimado u ofendido”.

Acusado de banalizar y trivializar los decesos de estas mujeres y de darle un toque inexplicablemente fashionista a una versión excesivamente romantizada del suicidio, no fueron pocos los que tomaron la pluma por las astas y criticaron al medio. “No está bien representar a la muerte como una extensión de la moda. No puede usarse una tragedia personal de una persona real para vender ropa ni ensalzar el sufrimiento, conectar belleza y fragilidad o reducir a grandes íconos literarios a cómo murieron. Revista Vice debería encontrar una manera distinta de ser vanguardista”, aseguró el medio Slate. Huffington Post, sin embargo, lo llevó un poco más lejos: “El problema con reportar un suicidio es que el suicidio es contagioso”, decretó —previo a citar a un sociólogo experto—, echando un poquito más de leña al fuego. ¿Puro humo?

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