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Domingo, 26 de julio de 2015

PERSONAJES. LA SUPERMODELO Y ACTRIZ QUE PROTAGONIZA CIUDADES DE PAPEL, DE JOHN GREEN, CARA DELEVINGNE

QUIERO VERTE LA CARA

 Por Micaela Ortelli

Verla desfilar a Cara Delevingne es un espectáculo. Cuando está seria, sus rasgos se organizan de tal manera que el conjunto es hechizante. Así dicen de las supermodelos con nombre y apellido: que se diferencian, representan a las marcas pero antes a sí mismas, por esos los grandes diseñadores las aman. A días de cumplir 23 años, Cara ya fue dos veces modelo del año en su tierra, Gran Bretaña; abre y cierra las pasarelas de Karl Lagerfeld para Chanel, la cumbre de la sofisticación; posó con Kate Moss para Burberry, una de las últimas casas que logró firmar a la mannequin indiscutida de los ’90. El dato de color es que las descubrió la misma persona, la fundadora de la agencia Storm, de la que Cara se acaba de desvincular.

En la era digital los modelos se pueden expresar por fuera de las revistas y los desfiles. Cara, por ejemplo, está por llegar a los 16 millones de seguidores en Instagram, una barbaridad de feedback –el doble que Lady Gaga– que no se alcanza nomás siendo linda y usando los filtros adecuados. Las redes sociales requieren contenido, y el de ella, que es carismática por sobre todo, es abundante y entretenido. Hace unos días posteó un video en el que se da un porrazo en un baño; está con sus colegas amigas Kendall Jenner y Hailey Baldwin en Nueva York, en la fiesta de la avant première de su primer protagónico, la comedia romántica Ciudades de papel, también en cartelera en Argentina.

El sueño de Cara nunca fue ser modelo, pero a los diez años apareció por primera vez en una revista de moda, la Vogue Italia. Ahora cuenta portadas en las versiones de China, Japón, Corea, Portugal, Brasil; Anna Wintour, la eterna editora de la original norteamericana, todavía no respondió el pedido de disculpas de la comunidad lgbt, que consideró una falta de respeto la forma estereotipada en que se retrató la sexualidad de Cara en la edición de este mes. “Los padres parecen creer que el gusto de Cara por las chicas es sólo una etapa, y puede que tengan razón”, escribió el periodista en el párrafo donde ella dice que le costó aceptar la posibilidad de ser gay, que sólo tiene sueños eróticos con varones y que las mujeres son a la vez su fuente de inspiración y su perdición, empezando por su madre.

Pandora Delevingne, hija de un magnate de medios con título de “Sir” y la dama de compañía de la princesa Margaret, fue figura en los altos círculos londinenses durante los ‘80. Compañera del colegio de Sarah Ferguson, se codeó con Madonna, ahora trabaja de asesora de imagen de mujeres importantes (dicen que Kate Middleton es una de ella). Casada con un empresario inmobiliario heredero de un vizconde, tuvo tres hijas de las que por momentos no se pudo ocupar por su adicción a la heroína. Cara fue la más conflictiva de las hermanas (Chloe es médica y Poppy también modelo): de chica sufría de dispraxia, una desgracia a la hora de escribir exámenes; la mandaban a batería para paliar el exceso de energía, y al psicólogo del colegio, al que le mentía sin parar. A los 15 años, cuenta Cara, sufría de depresión y ansiedad; quería morirse y le daba culpa porque, a primera vista, no podía existir jovencita más afortunada.

Por eso Cara siempre quiso ser actriz, para poder ser otra persona. La industria de la coquetería en realidad nunca le interesó: de niña jugaba con los Legos y al fútbol; hoy, fuera de los eventos de etiqueta, se la ve con outfits cómodos. Contra la solemnidad del mundo de la alta costura, Cara es famosa por divertida; tiene una costumbre muy infantil: hacer morisquetas en las fotos. Saca la lengua, cruza los ojos, infla la nariz, frunce la cara. También posa mucho con uno de sus vicios: el bacon. Incluso se tatuó el nombre de la panceta salteada en la planta del pie. Es muy delgada, como su profesión lo requiere, pero dice que come muchísimo, si no se siente mal, y que suele elegir comida chatarra, por atolondrada, porque no le sobra el tiempo. Sobre la pasarela se le escapan muecas, trata de llevar la ropa con naturalidad, de que sus pasadas sean reales, pero, en general, ser modelo es lo opuesto a ser real, dice. En su momento le dio una psoriasis severa por el estrés; tiene un tatuaje que dice “hecho en Inglaterra”, en representación de todo el tiempo en que se sintió una muñeca: sin cerebro ni corazón.

En cambio para actuar hay que estar vivo; para Cara es como estar enamorado: cuando se mira a los ojos a otro actor no existe nadie más alrededor. Luego, hay actores instintivos y personas fotogénicas siempre, como ella, que además tomó clases y buenos consejos; el primero se lo dio Joe Wright, el director de Anna Karenina (2012), el film basado en la novela de Tolstoi donde aparece en un cameo: “Dejá de modelar. Y no quieras verte linda”. Rechazó varios papeles intrascendentes porque estaba claro que la querían para que la película venda; a ella eso no le interesa, tiene dignidad, su referente es Charlize Theron, que también empezó como modelo y llegó a ganarse el respeto en Hollywood.

Cara ya actuó en seis películas –cuatro a estrenarse–, dos videoclips (de Taylor Swift y Die Antwoord) y está filmando El Escuadrón Suicida, donde será la bruja Enchantress de la organización de villanos convictos de DC Comics (hay mucha expectativa por la interpretación de El Guasón de Jared Leto: no puede fallar). En televisión sólo participó de un episodio de Playhouse Presents, una serie inglesa; pero en los talk shows es la invitada ideal porque tiene gracia y es desinhibida (demostró que puede tocar la batería, la guitarra y hacer beatbox). En un futuro seguramente se hable de su música: Cara escribe canciones desde los 13 años; compuso una con Pharrell Williams que hicieron para una campaña de Chanel. Con más razón ahora que está en pareja con la espectacular compositora –y súper fashionista– Annie Clark (St. Vincent). A ella se refería en la nota de Vogue cuando dijo que estar enamorada de su chica tenía mucho que ver con su felicidad y buena autoestima del último tiempo. Días atrás algunos portales dijeron que se habían separado, pero al cierre de esta nota St. Vincent le agradecía a Cara por Instagram el mejor regalo del mundo: una guitarra Airline Twin Tone blanca firmada por David Bowie.

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