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Domingo, 17 de octubre de 2004

BARES

El orgullo cool

Por Rodolfo Edwards

Un gigantesco televisor hi tech, de ésos que se cuelgan en la pared como cuadros, irradia imágenes en DVD de un concierto- homenaje en memoria del cantante Freddy Mercury. George Michael, acompañado por los sobrevivientes de Queen, entona las estrofas de la canción “Somebody to love” con una energía y una brillantez increíbles, empardando casi la interpretación del propio Mercury. Momento epifánico: Michael parece un ser celestial levitando sobre la multitud... Sigue un dúo que consuma una insólita alianza sexual: el militante gay Elton John y el dogmático “paqui” Axl Rose, aquel controvertido vocalista de Guns N’ Roses, ataviado para la ocasión con una pollera escocesa. Juntos cantan una versión de “Bohemian Rhapsody” y terminan el tema mirándose fijo a los ojos, como en una tregua. Una pareja de brasileños (los dos con gafas idénticas) pide el clip de “Western Girls”, el mayor hit de los Pet Shop Boys.
No, no se trata de un video-bar (¡qué antigüedad!). Estamos en el flamante Pride Café, un espacio friendly que se agrega al mapa del movido circuito gay porteño, actualmente pletórico de lugares de esparcimiento, hoteles y publicaciones que difunden semana a semana las actividades para la comunidad. Pride Café, sin embargo, busca otro perfil y toma cierta distancia de la nocturnidad que promueven sitios como Amérika o Angel, discos frenéticas, o el pre-dance de pubs como Sitges.
El Pride es un lugar eminentemente diurno, alejado de la vida loca, especialmente ideado para una pausa que nos aleje un rato del mundanal ruido. La ambientación es minimalista; dominan la madera oscura, combinada con metal, y el blanco inmaculado. En algunos detalles colaboró el conocido orfebre Marcelo Toledo. Autodefinido como queer cofee, el lugar se especializa en pastelería casera y sandwiches especiales. Todo armoniza para que los clientes se sientan como en casa.
En una mesa, tres hombres trajeados alla Roberto Piazza platican de altos negocios. Otros consultan en silencio los últimos números de las revistas europeas de diseño y moda que la casa ofrece para libre consulta. Otra fauna típica son los chicos y chicas de la muy cercana Universidad del Cine, jóvenes promesas del celuloide nativo que encontraron aquí un amable cobijo donde macerar sus sueños audiovisuales, mientras Ariel, camarero cordial, atiende solícito los pedidos.
Natalia Desalvo y Carlos Franco, responsables del bar, cuentan que para montarlo se inspiraron en lugares similares de Londres o del Soho neoyorquino. La reciente inauguración fue todo un éxito: personalidades como el embajador de Holanda, la bella actriz Vera Fogwill y el multifacético Gastón Pauls recibieron la propuesta con beneplácito.
Conviene detenerse en la carta del Pride con atención. Abundan pequeñas maravillas como la bruscheta de salmón ahumado, queso crema con ciboulette y aceto balsámico, llamada “Patagonia”, que cotiza a sólo $ 8, o la “Torino”, que carga berenjenas salteadas con cebolla, aceitunas negras y queso gratinado ($ 6). En estos primeros días de primavera, las mesitas sobre las veredas de Balcarce y Giuffra son ideales para tomarse un buen desayuno. Al inusual precio de $ 5 se ofrece el “Heidi”: café con leche acompañado por un tostado de pan de campo de jamón y muzzarella y un rico jugo de naranja. Aquellos que cuidan la silueta pueden elegir el “Natural”: yogurt casero con fruta de estación y mix de cereales. Y los amantes del buen beber también se irán más que contentos: el Pride cuenta con una extensa carta de tragos y cocktails que van desde los clásicos Cuba libre o Whiscola a los más sofisticados: el White Russian (vodka, Tía María y crema) o el Scropino (vodka con helado de limón). A la hora de los cafés, se recomienda el exquisito “Pride café”: muy agradable al paladar, y también vistoso con sus tres capas de marrón provenientes del café batido con miel y crema.El Pride Café se alza en un rincón del pasaje Giuffra, pleno barrio de San Telmo, donde hasta no hace mucho nacía un callejón solitario y oscuro, digno de un policial negro. Hoy proliferan los lofts, los frentes de casi todas las casas de la cuadra se han embellecido y los alumnos de la Universidad del Cine usan la calle como set para sus prácticas. Hay además un teatro, y un aire parisino inunda suavemente el aire. Punto clave del boom turístico de Buenos Aires, San Telmo ya es una escena cosmopolita, y para caminar sus calles políglotas casi es preciso contar con un intérprete. A esa tendencia multicultural se acopla con inteligencia el Pride Café.

Pride Café está en Balcarce 869, esquina Giuffra, San Telmo. Atiende todos los días, de 10 a 23 hs. After office, de 18 a 20 hs. Tel.: 4300-6435. E-mail: [email protected]

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