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Domingo, 17 de octubre de 2004

PASEOS

La historia entre los árboles

 Por Patricio Lennard

Decir que en el medio del campo, en una tarde cálida de primavera, se puede tomar fresco en una biblioteca atiborrada del piso al techo de libros antiguos, tal vez suene un poco extraño. Es lo que pasa, sin embargo, cuando uno visita la estancia Los Talas e ingresa a las habitaciones que guardan los 40 mil ejemplares de una de las colecciones bibliófilas más impresionantes de la Argentina: libros y árboles siguen compartiendo origen y destino común.
Ubicada a 20 kilómetros de Luján y fundada en 1824, la estancia no sólo conserva códices medievales del siglo XIII, incunables, ediciones únicas y miles de ejemplares anteriores al 1800 (entre otras reliquias), sino también el archivo de Juan Bautista Alberdi, compuesto por 7500 cartas, algunos manuscritos de sus obras y otros documentos de valor histórico incalculable. La biblioteca, de consulta frecuente por estudiosos de universidades argentinas, europeas y norteamericanas, fue armada desde mediados del siglo pasado y durante décadas por Jorge Furt, quien, además de escritor, editor y traductor, fue un apasionado coleccionista. En 1946, esa pasión lo llevó a hipotecar un campo para reunir dinero y comprar el Archivo Alberdi, cuya dueña, por entonces, lo había ofrecido en vano al Estado argentino. Gracias a la decisión de Furt, esa porción de patrimonio nacional –cartas manuscritas de Sarmiento, Florencio Varela y Esteban Echeverría– quedó en el país y en manos nacionales.
La riqueza cultural e histórica también se aprecia en los muebles, la vajilla y los trajes de época que se conservan, así como en las construcciones originales de adobe de lo que se conoce como “la casa de Echeverría”, lugar de exilio por el que pasó el autor de El matadero antes de su largo destierro montevideano. Su dueño de entonces era José Mariano Biaus, amigo hospitalario de Echeverría; a él le confiscó Rosas la estancia durante diez años, y recién se la devolvió cuando fue excluido de la escena política por la batalla de Caseros. Etelvina Furt, tataranieta de Biaus y actual propietaria, se ríe ante la pregunta sobre si Rosas pasó alguna temporada en Los Talas: “El tenía su propia estancia. Acá apenas traían a sus caballos porque las pasturas eran buenas, y algunos de sus soldados se quedaban a cuidarlos”.
A las actividades relacionadas con la biblioteca, que tienen como marco la Fundación y el Centro de Investigaciones Jorge Furt (creado gracias a un convenio con la Universidad Nacional de General San Martín), se suman los asados, el esparcimiento y los paseos a caballo y en carruajes antiguos que ofrece la estancia, lo que la vuelve atractiva tanto para investigadores eruditos como para los turistas que amen la vida campestre. Como en los contrastes está el encanto, Los Talas permite imaginar la emoción (o la desesperación) de algún turista al ocupar el cuarto de Esteban Echeverría, y también comprobar las muecas de dolor con que los académicos, tan acostumbrados a sus sillones universitarios, vuelven de las cabalgatas.

La estancia Los Talas se encuentra a 20 kilómetros de Luján, por la ruta 47, en dirección a Navarro. Para informes y reservas, llamar al (02323) 49-4995.

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