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Domingo, 12 de septiembre de 2010

MUSICA > ULISES CONTI: PRESENTACIONES PARA UN SOLO ESPECTADOR

Mi juego favorito

Ulises Conti acaba de sacar Pósters privados, un disco de canciones propias grabado solo al piano que sale, además, en vinilo, con una edición que incluye partituras y links de Internet. Pero, como si fuera poco, acaba de instalar hace apenas unos días el piano Steinway que se compró en una fábrica de San Telmo, donde se dedica a presentar el disco de una manera sumamente peculiar: tocándolo entero para cada persona que quiera escucharlo, de a uno por vez.

 Por Santiago Rial Ungaro

Que un músico grabe un disco totalmente solo, con el piano como único protagonista, no es algo común. Pero que a la hora de presentar ese mismo disco decida tocarlo entero para cada uno de los espectadores que deseen acercarse a escucharlo ya es algo excepcional.

El proceso siempre es el mismo: primero hay que contactarse por mail y esperar una fecha. Una vez confirmada, una persona recibe al espectador que, tras pasar por un largo pasillo, llega a una enorme habitación oscura, donde se distingue otra habitación, iluminada. Ahí hay pocas cosas: una silla para sentarse, una tetera humeante, una taza y un par de libros. Y, claro, el piano y el pianista, listos para interpretar los 40 minutos de Pósters privados.

“Hacía un montón de tiempo que tenía este disco en la cabeza. Y cuando me di cuenta de que iba a pasar mucho tiempo viviendo de gira, sin el ensamble con el que toco habitualmente, supe que era el momento. Desde entonces, en cada piano que me crucé en un concierto, en un teatro o en el hotel, traté de cerrar estas composiciones.” Ulises habla de “el” hotel por una razón muy simple: por más que viva varios meses al año en Buenos Aires y viaje un par de meses al año a Berlín, siempre anda dando vueltas por el mundo: París, Barcelona, Pachuca, Nueva York, Budapest, Roma, Frankfurt... Adonde lo lleve su música. El Hotel Cosmos, de algún modo, es su hogar. Y, al igual que el hotel, El Piano es también como un hogar, un hogar donde crecieron estas piezas, postales en las que el swing se conjuga con la introspección. Editado, además de en cd, en vinilo (al lado de esas miserables cajitas de plástico, el vinilo viene en una lujosa edición que además incluye un código de descargas mp3 por primera vez implementado en el país y un libro con las ocho partituras de los temas), el disco fue grabado por Ulises en Alemania el año pasado: “El concepto siempre estuvo muy claro, porque también es muy simple: es un retrato mío”. Después del primer fin de semana (con tres conciertos por día, viernes, sábados y domingos), Ulises cuenta que los conciertos lo hacen sentir “muy feliz y entiendo que la gente que viene se conmueve: la gente no sabe si hablarme, preguntarme cosas, aplaudir, llorar o reír”.

Para nada pretencioso, este disco es un ejemplo de cómo abordar el lenguaje clásico hoy en día: le puede gustar a cualquiera. “No sé, yo no encuentro ecos de compositores clásicos en este disco. Es más una mirada mía sobre cómo abordar el piano hoy. Creo que el disco refleja esa situación de tocar y divertirme: no quería que el disco fuera solemne.”

Ese espíritu simple realza cierto potencial narrativo. No es casual que uno de los temas se llame “Salinger”. En su quinto disco, Ulises, sin decir una palabra, parece estar contándonos la historia de su vida, de sus viajes exteriores e interiores. Y es que aunque ahora tenga su propio Steinway, uno se da cuenta de que el piano, símbolo por excelencia de la música clásica, siempre fue el poster privado preferido del músico.

“La verdad es que me siento más identificado con lo clásico que con lo experimental. Para mí, hoy en día es más experimental hacer una revisión sobre los géneros y sobre lo clásico que hacer música experimental.” Y, sin embargo, más allá de su innegable clasicismo, Conti siempre se las ingenió para involucrarse en proyectos experimentales. Desde la edición de Iluminaciones (2003), Ulises no sólo editó su música (3 discos orquestados y un disco de canciones junto a Lola Arias), sino que también dio forma y consiguió que un sello como Metamúsica, que se las ingenia para hacer que lo que menos proyección tiene en el mercado local (bandas de sonido de films, teatro, danza, e instalaciones de audio, etc.), salga a la luz y a la vez tenga proyección internacional.

La música de Conti posee un par de elementos que no abundan en los compositores de su generación: dramatismo y carácter. Algo de eso habrá pensado Francis Ford Coppola, que le encargó algunos arreglos musicales para Tetro. “Me contactó porque estaba fascinado con Los Paseantes (2007). Recuerdo que me silbaba melodías del disco y me decía ‘trabaja a partir de este motivo’. Entonces yo sacaba esa melodía en el piano, armaba unos acordes y él me miraba y, con su habano entre los dientes, empezaba a bailotear y me decía ‘Great, great’.”

Y aunque siempre vuelva a Buenos Aires, Ulises le hace honor a su nombre llevando, desde hace años, una vida itinerante. Cuando viaja, Ulises lleva siempre dos objetos fetiches: una radio y un sonómetro, con el que mide la polución sonora de cada ciudad a la que va: “Es un aparato que mide los decibeles. Me voy solo para que nadie se burle de mí y mido cuáles son las ciudades más ruidosas: hasta hora es México DF”. Volviendo a las presentaciones de Pósters, esta obsesión con el ruido y con el silencio, con la atención y la dispersión del oyente, es esencial en estos “Conciertos para un solo espectador”: “Para mí es una reflexión práctica. Por un lado compartir con el espectador una intimidad que uno en general no consigue. A mí me parece que si los músicos nos estamos comunicando a través de sonidos, me parece que, de algún modo, cuando la gente va a escuchar música en realidad está yendo a un evento social. Y según las ‘encuestas’ que estuve haciendo, la gente va a ver una banda por otras razones”. Pocas veces un artista puede presentar una obra de forma tan pura. E intensa: para Ulises, después de la primera semana de conciertos, la situación también tiene algo de intimidante: “Los que ya vinieron y los que vengan están buscando una experiencia musical diferente. Creo que al fin y al cabo se trata de modificar pequeñas cosas para que la vida de las personas sea un poquito más rica. Y yo también busco un hecho artístico que me modifique a mí mismo”.

Por lo pronto, los “Conciertos para un solo espectador” son la consecuencia de una serie de ideas y sensaciones con las que algunos seguramente van a sintonizar: “Creo que llegamos a un punto en el que todos los discos están muy producidos, y también posproducidos. En ese sentido la idea fue hacer un disco en el que estoy tocando en vivo. No hay ningún retoque, ninguna edición, nada. Es eso, es tu sonido, con tus virtudes y tus defectos. Nunca me sentí muy atraído por los artistas que pertenecen a grupos o movimientos. Siempre me sentí identificado con artistas solitarios”, dice, esperando a espectadores también solitarios. “A mí me gusta hacer lo que nadie hace. ¿Por qué hay que hacer lo que todos hacen? ¿Por qué hay que tocar en el lugar que está de moda? A mí me encanta tocar el piano. Es mi juego favorito.”

Información y reservas de los Conciertos para un solo espectador

: [email protected]

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