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Domingo, 9 de diciembre de 2012

TEATRO > QUé ME HAS HECHO VIDA MíA O LA VIDA PRIVADA DE FANNY NAVARRO

La diva peronista

Con canciones en vivo y una puesta sorprendente, la dupla de María Merlino y Diego Lerman pone en escena la segunda parte de un díptico anclado en los años ’40 y la sensibilidad femenina. Si en Nada del amor me produce envidia –que sigue en cartel– la protagonista era una costurera que hacía trabajos para Libertad Lamarque y Eva Perón, Qué me has hecho vida mía apunta directo al centro del star system de la época: es una biografía íntima de Fanny Navarro, la enamorada de Juan Duarte, la elegida por Evita para dirigir el Ateneo Cultural. Y a través de la historia de esta mujer apasionada, la dramaturgia de Marcelo Pitrola narra el impacto que el peronismo tuvo en los sentimientos y la vida cotidiana de las personas.

 Por Mercedes Halfon

Fines de los cuarenta, sensibilidad femenina, tango canción: Qué me has hecho vida mía podría pensarse como la segunda parte de un díptico iniciado por Nada del amor me produce envidia, pieza que la misma actriz y el mismo director pusieron en escena hace cinco temporadas y aún permanece en cartel. Y aunque esta obra recién comienza, el teatro lleno y las críticas entusiastas auguran un futuro de reestrenos. Nada del amor me produce envidia retrataba la vida de una costurera modesta cuyos días pasaban sin mayores sobresaltos a la sombra de agujas y dedales, mientras los grandes acontecimientos –casamientos, bautismos, fiestas en general– les ocurrían a sus clientas. Era (es) una suerte de documental de un modo de sentir y de hablar de una época. Claro que cuando por su taller se aparecen una tarde Libertad Lamarque y Eva Perón, algo de esos brillos la rozan y cambian para siempre. Para siempre ella va a ser una costurera con un misterio. Pero en Qué me has hecho vida mía, el dúo integrado por María Merlino en actuación y Diego Lerman en dirección, a quien se suma Marcelo Pitrola en dramaturgia, da un paso más hacia el centro de la luz. Hacia un lugar que es precisamente el de la Historia. La protagonista ya no es una mujer anónima narrando sus opiniones privadas. Nos metemos de lleno en la vida de una de las más glamorosas y aguerridas partícipes de esa década, nada más ni nada menos que Fanny Navarro.

Cuando la obra comienza la encontramos con un largo robe de chambre de seda champán en lo que parece ser algún espacio de su casa. Desde el vestuario y la escenografía se marca así que no se tratará de la vida pública de este personaje –que se puede rastrear en sus películas, muy recomendables además–, sino de su intimidad. Los entretelones, las bambalinas, el off the record. De todos modos, con esta elección la obra no elude el compromiso con el personaje real, sino todo lo contrario. En el mismo programa de mano avivan a los dormidos con una mini bio que explica: “Fanny Navarro es una actriz argentina nacida en 1920. Actuó en más de veinte películas y treinta obras teatrales y otros tantos radioteatros y programas de televisión. Fue elegida por Eva Perón para conducir los destinos del Ateneo Cultural, institución que nucleó a las actrices del cine, el teatro y la radio y les brindó asistencia en todo lo referente a su actividad. Murió de un paro cardíaco en 1971”. Sumado a esto aparecen otras fotos de personajes de la época vinculados con la actriz, unidos por una línea de puntos que los relaciona unos con otros: Juan Duarte, su amante; Eva Duarte, la mentora de su carrera política; Elina Colomer, actriz y rival de Fanny en su amor por Juan; Paco Jaumandreu, diseñador moda y confidente de Fanny. Veremos a ella mirar por la ventana y recordar los mojones de su vida personal, pero no por eso estará menos tocada por un relato social. La macrohistoria desde la microhistoria.

Con toda esta información encima nos disponemos a ver una pieza que rápidamente nos instala en ese tiempo remoto a través del hablar de la actriz y las canciones que interpreta en vivo. María Merlino explota en Qué me has hecho... toda su calidez para encarnar una mujer de los años cuarenta: su actuación es como un museo de la palabra, de la entonación. La otra gran pata de la puesta es la realizada por Joaquín Segade, el hombre orquesta, también en vivo. El músico es el encargado de realizar ante la vista de todos los efectos sonoros que conforman el marco a la pieza. Su singular performance, a la vez de producirle sugestivos quiebres e inflexiones a lo que si no sería puramente un monólogo, termina de darle esa pátina antigua, radioteatral, que cierra el universo de sentido desplegado. Esos sonidos de viento, de muchedumbre, de poderosos tacos que se acercan y se alejan, o misteriosos zumbidos que parecen provenir del espacio sideral, constituyen la base para que leamos todo lo visto como un melodrama que transcurre adentro de la cabeza de la protagonista. Así por ejemplo, con una enorme regadera que repiquetea sobre una chapa, fabrica el sonido de lluvia que la actriz utiliza para relatar un hecho impactante: la noche de tormenta en que a la salida del teatro, mientras caminaba del brazo con su amiga Malisa, tratando de cobijarse con un único paraguas que zangoloteaba en el viento, de un auto con vidrios polarizados bajó Juan Duarte, quien inmediatamente la flechó para siempre.

Quizá lo más sorprendente de la obra sea su apuesta a representar un peronismo clásico, a espaldas de cualquier fácil analogía con los tiempos que corren. Fanny Navarro aparece tomada por el amor, la incertidumbre y la fascinación por el Movimiento. Y a la vez, la relación entre la política y el espectáculo evidenciada en las listas negras, “los contreras”, etcétera, es también el hallazgo de un filón poco explorado en ficciones argentinas.

Desde su título mismo Qué me has hecho vida mía narra el impacto que el peronismo tuvo en los sentimientos y la vida cotidiana de las personas, sin mistificación, sin heroísmos. Propone repasar un tema exageradamente glosado en nuestro país desde una entrada inmediata y sin vueltas: las pasiones y devaneos suscitados por una ideología que nunca fue sólo política, sino cuerpo y corazón.

Domingos a las 20 en Teatro La Carpintería, Jean Jaurès 858. Entradas: $60.

Ultima función: 16 de diciembre. Se reestrena en febrero.

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