SANTA FE › OTRO TESTIMONIO PUSO EN DEBATE EL MóVIL DEL ASESINATO DE SILVIA SUPPO

Amenazas y temor por los acusados

El comisario Gutiérrez, que detuvo a los dos imputados, Rodolfo Cóceres y Rodrigo Sosa, contó que la madre de Cóceres lo entregó para ponerlos a salvo. "A mi hijo lo quieren matar", dijo la mujer antes de ponerlos a disposición de la ley.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

El juicio por el asesinato de Silvia Suppo descubrió otro hecho desconocido que vuelve a poner en debate el móvil del crimen. El comisario y ex jefe de la V Zona de Inspección, Dante Gutiérrez, quien se encargó de detener a los dos acusados por el homicidio, Rodolfo Cóceres y Rodrigo Sosa, dijo que en el procedimiento la madre del primero, María Rosa Sánchez, entregó a su hijo y a su sobrino a la Policía para ponerlos a salvo. "Ellos cometieron un hecho grave. Y a mi hijo lo quieren matar", dijo Gutiérrez que le escuchó a decir a Sánchez apenas ella le entregó a Cóceres y Sosa, a cien metros de la comisaría del barrio San Agustín, en Santa Fe, donde vive. Horas antes, efectivos de la policía le habían allanado la casa en un operativo que se prolongó "casi toda la noche" y donde "le rompieron todo", según declaró la mujer, hace dos semanas. Gutiérrez dijo que Sánchez no relató quién o quiénes "amenazaron de muerte" a los imputados, ella no quiso hacer la denuncia, pero él tampoco dejó constancia en la causa ni se ocupó por iniciar una investigación.

Gutiérrez declaró en la última audiencia del juicio y explicó cómo habían detenido a Cóceres y Sosa, cerca de la seccional 7ª del barrio San Agustín, cuando su madre los acompañaba para entregarlos.

Suppo fue asesinada el 29 de marzo de 2010. El 30, a la una de la madrugada, le allanaron la casa a Sánchez, donde se quedaron "casi toda la noche", según declaró ante el Tribunal Oral de Santa Fe que juzga la causa. Y el 31, alrededor de las 13.30, ella entregó a su hijo y a su sobrino a Gutiérrez, a cien metros de la seccional 7ª de San Agustín.

En el acta, Gutiérrez relató la primera confesión de Cóceres, quien dijo que "el lunes a la mañana, en Rafaela, con su primo Sosa, fueron a un negocio que vendía cosas de cuero, ingresamos para robar. En ese momento, había una mujer rubia con camisa blanca y pantalón jean azul, que nos atendió, le dijimos que nos diera la plata y esta mujer le hizo caer el cuchillo a mi primo. Yo la agarré de atrás y le pegué una puñalada, se levantó mi primo y la apuñaló por todos lados". Luego sacamos plata de la caja, un teléfono celular y monedas, nos fuimos a la casa" de Sosa y "a la tarde nos vinimos a Santa Fe".

Ante una pregunta de la fiscal Natalia Palacín, Gutiérrez dijo que "los chicos relataban lo que había pasado", por lo que "dimos cuenta a los superiores y al juez de la causa".

- ¿Dónde fueron interceptados?

- A cien metros de la comisaría de San Agustín - contestó el policía. Y relató que la madre de Cóceres estaba asustada. Y le dijo: "Ellos cometieron un hecho grave. A mi hijo lo quieren matar". Entonces, él le preguntó si iba a hacer la denuncia, pero ella le contestó que no.

Según Gutiérrez, la declaración de Cóceres y Sosa fue "espontánea", "se autoincriminaron ellos". "La señora (Sánchez) tenía miedo por lo que le podía pasar a los chicos", agregó el testigo.

- ¿Cuál fue la actitud de los detenidos? le preguntaron.

- Estaban tranquilos. Me encargué de que no los tocaran -respondió Gutiérrez.

El abogado querellante Guillermo Munné le pidió precisiones sobre las "amenazas de muerte" que había revelado la madre de Cóceres. "Fue precisa en las manifestaciones. Me dijo: 'se que los están buscando a mis hijos. Están amenazados, que los van a matar. Tengo miedo'".

- ¿Ellos tenían miedo? ¿Manifestaron algo?

- Estaban asustados - contestó Gutiérrez.

- ¿Y la madre dijo quién o quiénes podían matarlos? - volvió a plantearle Munné.

- No señaló Gutiérrez. Y le preguntó a Sánchez si haría la denuncia. "Yo ordeno que se la tomen", le propuso. Pero ella rechazó la posibilidad y el policía tampoco dejó constancia del hecho en la causa ni se ocupó de abrir una investigación.

- ¿A qué atribuye el miedo de Sánchez? - preguntó la otra abogada querellante, Lucila Puyol.

- Tenía miedo de que mataran a su hijo, que lo estaban siguiendo, pero no de la Policía - aclaró el comisario.

Después, declararon en el juicio un hermano de Cóceres, Ramón, y su esposa que viven en Junín y a quienes los querellantes le volvieron a preguntar, entre otras cosas, por las amenazas que Sánchez le había relatado a Gutiérrez. Cóceres y Sosa estuvieron algunas horas en Junín, hasta que regresaron a Santa Fe. "¿Les dijeron si los habían amenazado?, quiso saber Munné. El hermano de Cóceres contestó: "No, en ningún momento" y su esposa dijo que "tampoco los escuchó hablar de amenazas".

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El juicio suma dudas sobre la versión oficial del crimen.
Imagen: Gentileza Juan Manuel Romero.
 
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