SANTA FE › CóCERES, UNO DE LOS PRESOS, POR EL CRIMEN DE SILVIA SUPPO

Se tragó un "feite" y dos clavos

El Tribunal Oral suspendió el juicio luego de que el defensor informara
que
uno de los detenidos en Coronda se tragó dos clavos y un "feite", que en lenguaje tumbero es una maquinita de afeitar. Fue trasladado al Cullen, donde se analiza el tratamiento a seguir.

Desde Santa Fe

El Tribunal Oral de Santa Fe suspendió el juicio por el asesinato de Silvia Suppo porque uno de los imputados, Rodolfo Cóceres, se tragó dos clavos y parte de una hojita de afeitar, lo que obligó a trasladarlo de urgencia al hospital José María Cullen, donde los médicos analizaban el tratamiento a seguir. Los jueces se enteraron del hecho por el defensor oficial, Martín Gesino, quien antes del comienzo de la audiencia se entrevistó con Cóceres y el otro acusado, Rodrigo Sosa, para preguntarles si querían ampliar su indagatoria. Los dos tienen derecho a declarar antes de los alegatos de las partes, que iban a empezar ayer. Sosa le respondió que no. Y Cóceres le contó que se había tragado "un 'feite' y dos clavos" en la cárcel de Coronda, donde está detenido. "En el lenguaje tumbero, 'feite' puede ser desde una maquinita de afeitar hasta un trozo de plástico con punta", explicó Gesino a Rosario/12. Y decidió que su defendido sea llevado al hospital Cullen, donde se evaluaba su tratamiento. La próxima audiencia está prevista para el martes, a las 9.

Gesino interpretó la actitud de Cóceres como una "protesta" porque en el penal donde se aloja junto con Sosa "lo cambiaron de pabellón" y "ahora no se puede comunicar con sus familiares", dijo el defensor.

La audiencia comenzó entonces con un solo imputado en la sala: Sosa. Ya en la anterior, hace más de una semana, Cóceres había manifestado otro problema de salud del que también se hizo eco el defensor y no estuvo sentado en banquillo. Su ausencia coincidió con el testimonio de su ex pareja, Marcela Cóceres, con quien tiene un hijo y comparte el mismo apellido. Después, las dos audiencias que seguían, el viernes 6 y el lunes 9 de marzo, fueron suspendidas por que se inundó el subsuelo del Tribunal.

Ayer entonces era la reanudación del debate. El Tribunal tenía previsto incorporar la prueba por lectura, concederle la palabra a los imputados y escuchar los alegatos de los abogado querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné (que representan a los hijos de Suppo, Marina y Andrés Destéfani) y Lucía Tejera, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Luego será el turno del fiscal Martín Suárez Faisal y cerrará el defensor Gesino.

Pero apenas comenzó la incorporación de documentos por lectura, Gesino impugnó gran parte de la prueba, entre ellas escuchas telefónicas a familiares de los imputados que ordenó el juez de Rafaela que instruyó la causa, Alejandro Mognaschi. El defensor sostiene que Sosa y Cóceres fueron incriminados por sus propios familiares, lo que está prohibido por la ley.

Suppo fue asesinada el 29 de marzo de 2010 en su negocio en Rafaela. Sosa y Cóceres escaparon esa tarde a Santa Fe y luego se trasladaron hasta Junín para regresar a la capital, donde la madre de Cóceres, María Rosa Sánchez, los entregó en la comisaría del barrio San Agustín, el 31 de marzo. En ese lapso, Marcela Cóceres fue detenida en la comisaría 1ª de Rafaela, donde la "manotearon" y la tuvieron esposada más de 20 horas, según denunció en el juicio. Un hermano de Cóceres, Ramón, declaró que él los había echado de su casa en Junín para que no lo involucraran. Y la hermana de Sosa, Mariana, dijo que cuando le allanaron la casa en Rafaela, "le rompieron todo".

El fiscal Suárez Faisal rechazó el planteo de Gesino por considerarlo extemporáneo. "Es impertinente, está fuera de término", lo calificó. Y dijo que la defensa no había objetado la prueba en su momento, hace cuatro años, cuando el defensor oficial no era Gesino. "Es la primera vez que veo que se impugna la prueba en la misma audiencia de debate", protestó Suárez Faisal. Tras un cuarto intermedio, el Tribunal le dio la razón al fiscal y rechazó las impugnaciones del defensor.

Gesino ya había dicho que Sosa no iba a declarar. Y cuando le preguntaron por Cóceres, informó que en el hospital Cullen le exhibieron las placas radiográficas de su defendido. "En la imagen se pueden ver los dos clavos". Y pidió que suspendiera el juicio hasta que Cóceres vuelva a la sala y diga si quiere declarar o no.

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Rodrigo Sosa, otro de los imputados, se negó a ampliar su indagatoria.
 
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