DEPORTES › CHACARITA LO BUSCó Y SE LLEVó UN PUNTO DEL GIGANTE DE ARROYITO

Ganar es todo un problema

En el primer tiempo, Central puso mucho más deseos que fútbol. Pero en el complemento, la urgencia por ganar fue restando confianza, de atacar pasó a defender, le llegaron una docena de centros al área y así Chacarita le empató.

 Por Alejo Diz

1 Central: Galíndez (6); Chitzoff (5), Burdisso (7), Braghieri (6), Ambrosi (5); Gómez (5), Ballini (5), Paglialunga (5), Moya (4); Zelaya (5), Figueroa (5). DT: Ariel Cuffaro Russo.

1 Chacarita: Cejas (6); Lisandro López (5), Echeverría (5), Diego Crosa (5); Zarif (4), Frezzotti (6), Vismara (6), Centurión (5); Morales (5); Parra (4), Nicolás Ramírez (5). DT: Fernando Gamboa.

Goles: PT: 45m Zelaya (C). ST: 40m Lisandro López (CH).

Cambios: ST: 10m Franco por Zarif (CH), 21m Cano por Parra (CH), 23m Caraglio por Zelaya (C), 26m Danelón por Moya (C) y Ponce por Morales (CH), 37m Rivero por Figueroa (C).

Arbitro: Diego Abal

Cancha: Central


En la semana cada uno hizo su parte: Horacio Usandizaga salió a aclarar los aciertos de su gestión, el tesorero hizo saber que lo números ya no son rojos, Ariel Cuffaro Russo refrendó la ilusión de repetir la campaña del Apertura y Luciano Figueroa anunció que estaba para debutar. Faltaba aquello que resuelve todos los problemas: que el equipo gane. Lo hacía ayer, con Lucho renegando más con las adversidades que le impone su físico que con los defensores, y el conjunto en general poniendo mucho más deseos que fútbol. Eso duró 45 minutos. En la segunda parte la urgencia por ganar fue restando confianza, de atacar el canaya pasó a defender, le llegaron una docena de centros al área y así fue como Chacarita equilibró acciones y marcador, para llevarse del Gigante un punto que extiende la angustia en Arroyito.

Eso de que Figueroa podía cambiar a Central tuvo más efectos emocionales en las tribunas que dentro del campo de juego. El nueve que volvió lo hizo apresurado por las necesidades del entrenador. A Lucho le falta. Apenas si alcanzó a sacar un cabezazo en el travesaño y pocos toques más. Aunque así y todo está mejor que Caraglio, de desbalanceado estado físico.

Lo que se necesitaba era ver a otro Central en el juego. Con Chacarita decididamente en su campo, el canaya no corrió riesgos en el primer tiempo, animó tenue dominio, y sin ser prolijo en el juego, con algunas desbordes de Ambrosi, Gómez y Moya la sensación de gol se sostenía en la ilusión del hincha.

En eso andaba el partido, cuando un pelotazo de Paglialunga derivó en desborde profundo de Gómez, toque atrás y gol de Zelaya de palomita, en lo que era lo último del primer lapso. Aquel gol cambió el marcador y a Central.

Es que el canaya mostró otro apetito en el complemento. Aquellos equipos que desconfían de sus propias posibilidades cuando sacan diferencias replantean su puesta en escena. Eso le sucedió a Central, jugando por elección en su área, dejando venir al rival, hasta que el funebrero consolidó su dominio sin encontrar resistencia en el canaya.

Entonces los nervios se desparramaron por las tribunas, los centros caían seguidos al área de Galíndez, Figueroa no la tocaba y Braghieri y Burdisso sacaban todo por arriba. Así se jugó por 40 minutos, momento en que Lisandro López ganó por arriba (la única del partido que cabeceó Chacarita) y de cabeza superó a Galíndez para quitarle a Central la tan esperada victoria.

No alcanzó con cruzar los dedos. Tantos centros tiró Chacarita que probable era que la escueta ventaja desaparezca. El funebrero se llevó un punto que lo no saca de la promoción. Pero le arrebató al canaya una victoria esperada para sumar, pero mucho más para empezar a creer. Es que de este Central, por ahora, nadie se puede confiar.

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Lucho Figueroa y Cuffaro Russo se deben preguntar cómo sigue esto.
 
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