DEPORTES › LE GANó, SIN PROBLEMAS, 2 A 0 AL POBRE EQUIPO DE JUJUY

Un triunfo cantado de Central

Aunque los goles llegaron cuando faltaban 15 minutos para el final, el canaya fue amplio dominador. La buena actuación del arquero visitante impidió que la diferencia llegara más rápido. Buen partido de Méndez, autor de uno de los goles.

 Por Alejo Diz

2 Central: García (6); Ferrari (5), Peppino (6), Valentini (6), Zarif (6); Biglieri (6), Mozzo (6), Méndez (7), Gómez (4); Toledo (5), Castillejos (5). DT: Juan Antonio Pizzi

0 Gimnasia (J): Cavallotti (7); Chitzoff (4), Páez (4), Díaz Villán (4), Minici (5); Magno (4), Ramasco (5), Ferreyra (4), Rodríguez (4); Luna (3); Delorte (3). DT: José Luis Calderón

Goles: ST: 30m Méndez (C) y 34m Biglieri (C).

Cambios: ST: 17m Carrizo (6) por Toledo (C), 19m Triverio por Magno (G), 26m Gímenez por Delorte (G), 31m Arraya por Ferreyra (G), 32m Lombardi por Castillejos (C) y 43m Lequi por Biglieri (C).

Arbitro: Ariel Montero

Cancha: Central

De todos los problemas que se trajo Central de Córdoba, ayer el canaya resolvió el que más le preocupaba al hincha: volver a ver al conjunto en ganador. Más aún con los antecedentes que arrastra en el Gigante, donde está invicto y ahora reúne siete triunfos consecutivos. Porque ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy el equipo salió airoso con solo sumar perseverancia en el ataque, ante un rival sin cualidades, que sin dudas está entre los peores de la divisional, como lo dice su posición en la tabla. La ubicación del auriazul, en cambio, se consolida entre los cuatro primeros. Aunque para preservar el lugar de privilegio sin dudas que el plantel de Juan Antonio Pizzi deberá recuperar su mejor nivel de su juego, extraviado ante Instituto, y que tampoco apareció ante el Lobo, por más que la victoria no resiste ningún cuestionamiento.

Los cinco cambios que dispuso Pizzi hablaban de que algo aldaba mal en Central. Los problemas estaban en defensa. No se sabe si las variantes taparon los baches. Porque el jujeño no atacó nunca con capacidad de sorpresa, falló en pases y hasta en la ejecución de los tiros libres, todos lanzados por Luna. Solo hubo uno exigencia para García, a los pocos minutos, cuando Delorte sacó un remate bajo al primer palo que rechazó el juvenil arquero con el botín derecho.

Todo lo demás que se vio en el Gigante fue de autoría de Central. Con Méndez y su capacidad autodidacta para asumir el mando sin verse afectado por lo confuso del partido, y Zarif y Ferrari corriendo hasta el fondo una y otra vez para tirar centros.

Todo era previsible. De igual modo, Central tenía algunas chances, como dos cabezazos de Toledo a las manos de Cavalotti, y otro de Castillejos que el uno visitante despejó con buenos reflejos. Pero poco más. Porque Gómez ya no se anima a jugar en ataque, y la sociedad Biglieri-Ferrari se desvanecía en los intentos.

El mal gusto en el juego se mantuvo en el segundo tiempo. Pero la sensación de que el gol de Central era inevitable tenía tanta fuerza como la seguridad de que Gimnasia jamás podía hacer un gol.

Cierto malhumor baja de las tribunas cuando tras un tiro de esquina Ramasco sacó la pelota en la línea, pero en su rechazo el balón rebotó en Castillejos, entró, y la sacó el arquero, sin el que línea ni el árbitro advirtieran la validez del gol. Central estaba cada vez más cerca con solo meter centros al área. La próxima pelota haría explotar el Gigante.

La diferencia la hizo Méndez, tomando un rebote en el área menor, luego de que Cavallotti le negara el grito en dos oportunidades a Castillejos, primero con un cabezazo y en segunda acción con un zurdazo del propio goleador. La mayor aspiración del rival era mantener su arco invicto. Ya sin su objetivo al alcance de la mano el jujeño adelantó líneas, entre ellas se coló Carrizo en una corrida y cedió con centro bajo a Biglieri, quien marcó el segundo sin mayor resistencia rival.

Lo que vino después estuvo de más. Por eso Pizzi metió a Lequi lesionado en cancha para que se saque la quinta amarilla, a fin de cumplir la suspensión mientras se rehabilita de una dolencia muscular. El canaya tuvo tiempo para fijarse en los detalles, para pensar en el viaje que se viene a Puerto Madryn para visitar a Guillermo Brown.

Volvió a ganar Central y así sostiene el ritmo competitivo que muestran los cuatro primeros. Quedó a tres del Instituto, a dos de River y a uno de Quilmes. Quedará entonces para la próxima recuperar imagen, la que lo llevó a estar más cerca de la primera posición que de la cuarta.

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Biglieri festeja el segundo gol de Central.
Imagen: Sebastián Granata.
 
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