CULTURA / ESPECTáCULOS › BALANCE. UN RECORRIDO POR AQUELLAS PELICULAS DEL 2007

Preferencias, hallazgos, rechazos y tendencias

Ante una cartelera cinematográfica que cada vez tiende mas al discurso único, el año que terminó igualmente deparó numerosos títulos que son para destacar más allá de que son contados los cines que estrenan films de origen europeo, por ejemplo.

 Por Emilio A. Bellon

Dejo de lado el término balance por entender que no se trata de trasladar un juego de operaciones con reglas verificables y cifras por demostrar. Ni siquiera lo acepto a este vocablo como metáfora y mucho menos en el campo del arte donde se manifiestan deseos, preferencias, rechazos. Se trata, creo, de plantear un recorrido por aquellos momentos de un año que, para nosotros, muestra ya en pleno diciembre una caída de telón con puntos suspensivos, sobre el escenario de la última de las últimas de las tradicionales salas de nuestra ciudad, el cine El Cairo, abierto aquel día en que finalizaba la Segunda Guerra Mundial, un 8 de mayo de 1945 con el estreno del drama Privilegio de Mujer con Charles Boyer e Irene Dunne.

El año que cerró ha reafirmado la actual tendencia del cine de lo que hoy, de manera generalizada, se llama "Hollywood": films en los que en numerosas oportunidades una atractiva trama desembarranca hacia finales conformistas y epílogos con moraleja. La moral de la era Bush ha alejado a los directores independientes, los ha relegado al silencio y todos hablan de los espectaculares tanques de Hollywood. En el inicio del 2008, Soy leyenda con el taquillero Will Smith no solo traiciona los principios ideológicos de la novela de Richard Matheson, obra poética y de culto, sino que ubica a la salvación de tiempos futuros en manos de la creencia de Dios, la custodia militar y el honor como emblema nacional, para poder entrar al Paraíso.

Frente a esto son contados los que estrenan films de origen europeo. El Cairo era uno de ellos. Ante el fenómeno masivo de las serializaciones, terceras y cuartas partes, seguimos sin conocer la producción latinoamericana. Y más aun, numerosos films argentinos que se lanzan en Buenos Aires jamás llegan al interior del país. Valoremos, igualmente, la iniciativa del cine Monumental que en varios momentos del año, en horarios determinados, ha permitido que se estrenen films de realizadores rosarinos.

Ante una cartelera que cada vez tiende mas al discurso único, sin embargo, encontramos espacios que proponen otro tipo de films: son los tradicionales de Cine Club Rosario y Madre Cabrini, Centro Cultural Bernardino Rivadavia y sala del Lumière, ocasionalmente Museo Estévez y con menor frecuencia otros ámbitos.

El año que llegó a su fin, mostró, desde mi punto de vista las futuras tendencia que de aquí en más serán legitimadas por la Academia de Hollywood, el gran fenómeno de los Oscars, visto en todas las latitudes y sujeto a intereses comerciales financieros y de propaganda política. Debería el lector conocer cuáles son realmente los films que entran en competencia, qué requisitos deben cumplir y ver cómo todavía a la hora de entregar el Oscar al mejor film quien sube a los estrados es el propio productor, quien por otra parte se arroga el derecho del "corte final".

El último film de Brian de Palma con La dalia negra tal vez de cuenta del agotamiento de aquella vocación crítica y de innovación que tuvieron los independientes, autores, de los años 70. Film que repite el juego narcisista de la cámara, que penetra en la morbosidad de la violencia y logra ofrecer la perversa red de intereses del Hollywood de fines de los 40. Como tampoco logra Héctor Babenco con El pasado, sobre la novela de Alan Pauls, transmitir la angustia y la necesidad de amar de su personaje, interpretado por el imberbe Gael García Bernal, que obedece los mandatos de un guión pantanoso, de tono snob, grandilocuente y de una torpeza grosera pocas veces vista en el cine argentino. De igual manera David Lynch, y esto es toda una polémica, nos arroja con una supuesta pesadillesca historia de su personaje femenino que se ofrece, en Imperio como un híbrido entre Carretera perdida y El camino de los sueños forzando la hipérbole hasta aplastarnos fatigosamente. Y qué decir de la sangrienta y épica aventura colonizada por el megalómano Mel Gibson con su exhibicionista film Apocalypto. Si tuviera en este momento que elegir al peor actor del año, además de pensarlo para Gael García Bernal se lo daría gustosamente a Kevin Costner por su patético personaje de Mr. Brooks.

Pero frente a este enojo, propio a cada uno de nosotros, propio de la vida, considero que hay numerosos títulos que son todo un hallazgo y sean siempre ¡bien﷓ve﷓ni﷓dos! Por dónde empezar, sobre un total de casi veinte títulos. Tal vez por el último film﷓testamento de Robert Altman, Noches mágicas de radio en donde la presencia de un ángel de la muerte anticipa, quizás, la propia partida del director de El volar es para los pájaros y Ciudad de Angeles y tantas otras sublimes. Film que vimos en el cine El Cairo y que marca el final de un programa radial luego de treinta años en el aire. Film en donde la melancolía y el humor se encuentran desde la voz de un detective a la manera del cine negro de los 40.

El orillar de la muerte en la vida de un joven enfermo nos lleva a Tiempo de vivir del tan personal Francois Ozon, su conflicto con el medio familiar, su reencuentro con su abuela en un pueblo de provincia, rol memorable que nos regala aquel icono de la Nouvelle Vague, Jeanne Moreau. Y al nombrarla a ella, pensamos en otro talentosa actriz francesa, hoy motivo de una biografía que intenta destruirla. Nos referimos a Catherine Deneuve. En La historia de un amor, en un pequeño club nocturno un grupo de personajes se reúne ante la última voluntad de su antiguo dueño, un siempre admirable Claude Brasseur. Es la Deneuve una suerte de figura que poco a poco irá descubriendo aquella imagen de su fantasiosa Belle de jour. El cabaret está a punto de cerrar. Se llama "El loro azul" y allí Emmanuelle Beart nos ofrece con su voz sensual boleros, temas jazzísticos y otros. Y en ese cabaret, entre padres e hijos, antiguos amantes se enfrentan a antiguas posiciones y los fantasmas del pasado.

Igualmente, la Deneuve es la mujer a quien Depardieu sigue profesando su amor en Los tiempos cambian. El viaje de un profesional a Tangier marca el abrirse de un capítulo de reencuentros, búsquedas y amores compartidos. Desde allí, mirando a Gibraltar, los migrantes sueñan con la otra orilla. El mismo cine francés, que durante el año gozó de ser el gran invitado, nos entregó Lo mejor de nuestras vidas, un relato mosaico de historias entrecruzadas que se sueñan y se sufren al son de los fuegos de orquesta. Como en Corazones de Alain Resnais donde siete personajes buscan sostenerse en soledad en el escenario de un París invernal. Como si todo el film fuese un decorado teatral, esta comedia nos presenta ese movimiento que lleva a que las confidencias y la espera sean retratadas por un artista existencial. Historias que transitan por diferentes escenarios, barrios de París, como en Paris je t'aime. Aquí, el término amor se abre en diferentes momentos breves que descubren no facetas pintorescas sino conductas humanas que se mueven entre el humor y la angustia, el flechazo y la paranoia, la admiración y los sutiles pliegues de las emociones. Un film en el que inmigrantes, fantasmas, vampiros, mimos, turistas, parejas que se vuelven a ver, parejas que intentan separarse, dolores ajenos y sorpresas, redimensiona la geografía a la luz y sombra de la torre Eiffell.

Catorce habitantes permanecen en Aldea del señor, un pueblo de la región de Soria, que es captado desde una dimensión prehistórica en El cielo gira de Mercedes Alvarez a través de un relato de miradas abiertas y rostros arrugados en donde conviven los cruces de época y preguntas sobre la vida y la muerte. Y del cine español, La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet, nos acerca desde una voz infantil, a las vivencias de una joven, de un pasado silenciado en las heridas de su propio cuerpo, que pasará a cuidar de un enfermo cegado temporariamente, en una estación petrolera en medio del océano. Haber visto nuevamente a Julie Christie, ahora en este film, en su rol de una consejera de refugiadas de guerras marca una vez mas el compromiso del arte con la historia, desde una actriz que siempre mantuvo en alto sus consignas por los Derechos Humanos. Un film sobre el silencio, sobre lo que no se puede verbalizar con citas a La señorita Cora de Julio Cortázar y referencia a Contra viento y marea de Lars Von traer.

El cine italiano nos legó La mejor juventud un film que, lamentablemente, vimos muy pocos, en formato DVD, en la sala Del Siglo. Retrato generacional, a la manera de Nos habíamos amado tanto, grupo de familia desde los años 60 hasta hoy, perfiles que abren paso en los dramas sentimentales y las cuestiones afectivas y sentimentales en la historia de dos hermanos ubicados en diferentes posiciones. El título del film parte de versos del asesinado, y siempre recordado, poeta y dramaturgo, gran humanista, pintor y realizador, novelista Pier Paolo Pasolini.

Solo algunas líneas mas para otros tantos films. Y del mismo cine italiano, el actor y director Kim Rossi Stuart, con Libero, su opera prima, compone a un padre que debe hacerse cargo de una situación familiar, en la que la figura de la mujer está casi ausente. Movido entre el rigor y la ternura, su conducta marca un desajuste emocional en ese niño, su hijo, que deberá soportar las confusiones propias y de los demás.

El cine rumano, a diferencia de otros años, tuvo algunos títulos, entre ellos Cómo celebré el fin del mundo y la notable La noche del Sr. Lazarescu, en el que su protagonista enfermo deberá soportar la burocracia hospitalaria y la indiferencia de los mandamases. En clave de fábula, y en los días de 1944 en un pueblo de Castilla contados hombres resisten el triunfo del franquismo. Desde la mirada de una niña, ese universo adquiere otras dimensiones, quien cuenta con aliados, entre ellos, una magistral Maribel Verdú y un singular ser fantástico. En El laberinto del fauno, Guillermo Del Toro nos proporciona otras claves para leer páginas de la historia de nuestro tiempo.

Julio Chávez en El otro nos plantea sobre los límites borrosos de la identidad, con ecos de El pasajero de Antonioni y obras de Pirandello, el viaje personal de un hombre a sus sentimientos y deseos dormidos. Tras los pasos de El custodio. Y el relato que nos ofrece Toby Jones como Capote en Infame apuesta a situaciones que rompen con el relato tradicional del film precedente. Admirable Sandra Bullock como la amiga del escritor, la novelista Harper Lee. El director Aki Kaurismaki nos transmite con su tono crepuscular en Luces al atardecer, la historia de un hombre, guardia de un centro comercial, entre los tangos "Volver" y "El día que me quieras" una historia cruel y melancólica sobre las ilusiones y el desencanto inspirada, lejanamente, según el mismo en Luces de la ciudad de Charles Chaplin.

Y dejamos para este último párrafo a Remy, el ratoncito de Ratatouille quien un día llega a París, esa tan soñada Ciudad Luz, y descubre que allí, arriba de donde vive se erige un colosal restaurante. Entre recetas, un ir y venir tratando de no ser descubierto, se va planteando una amistad con un joven lavaplatos y se van descubriendo otras facetas entre sus parientes campesinos y los habitantes de ese encumbrado lugar. Nos lleva a sonreír, a soñar, a divertirnos.

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"Noches mágicas de radio", último film de Robert Altman.
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