CULTURA / ESPECTáCULOS › ANA PRADA ACTúA EN EL CENTRO CULTURAL BERNARDINO RIVADAVIA

Una pecadora en la explanada

La artista rioplatense presenta su segundo disco, "Soy pecadora", en el marco del Festival Internacional de Poesía. Orgullosa por la convocatoria, la cantante compartirá escenario con el también uruguayo Fernando Cabrera y Adrián Abonizio.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Si bien no será ésta la primera actuación de Ana Prada en Rosario, el marco del Festival Internacional de Poesía parece el indicado para que la compositora presente Soy pecadora, sucesor del elogiado Soy sola, aquel debut solista que la ubicó rápidamente como una de las apariciones más interesantes de la música rioplatense de los últimos años. Con otros matices, Soy pecadora la reafirmó como una creadora madura, versátil y poética. Como uno de los puntos más destacados de la programación del encuentro, la actuación de Prada se realizará una vez culminada la maratón de poesía que, desde las 17.30, se desarrollará en la explanada del Centro Cultural Bernardino Rivadavia (en caso de lluvia, la actividad se trasladará al tercer piso del CCBR), el mismo espacio que la cantante compartirá con otros dos nombres fuertes de la canción del sur americano: el también uruguayo Fernando Cabrera y el rosarino Adrián Abonizio.

Y es una selección acertada la de los organizadores del Festival, que supieron convocar a artistas ligados a la búsqueda poética, algo que Ana Prada resalta al recibir el llamado de Rosario/12: "Creo que el marco tiene muchísimo que ver. Me parece un hallazgo sumar diferentes disciplinas artísticas y más la poesía con la música, que tiene tanto que ver. Sobre todo con la canción de autor. Por lo menos en mi caso lo que más quisiera es que mis canciones se parezcan o se acerquen cada vez más a la poesía, tratar de decir cosas de manera poética, o condensadas a través de determinadas metáforas. Cuando uno se acerca a la poesía en las canciones es un enriquecimiento de la canción. Incluso en mis momentos o etapas en las que estoy en la búsqueda de la composición, de estar conectándome con ese mundo, lo que más hago es leer poesía, incluso más que escuchar música".

En tiempos en que la canción sigue recuperando terreno en el Río de La Plata, donde los géneros aportan color pero no rigidez, lo que no abunda son precisamente creadores que apuesten además por una escritura poéticamente elaborada. "Lo que pasa es que la poesía vende menos --analiza Prada--. Lo que vende más es lo que está más digerido, lo que es más directo, más plano, de una lineal interpretación. Que también lo considero válido. No me siento capaz de hacer una canción que diga absolutamente todo de una manera plana y concreta. Me parece que, aunque venda menos, que de una canción diferentes personas puedan interpretar diferentes cosas es una riqueza. Claro que esa lectura implica una segunda escucha, un entendimiento. Cuanto más digeridas le das las cosas a la gente, más rápido llega a la masa. Pero eso no quiere decir que lo otro, por más que sea un proceso más lento, no llegue. Y que, tal vez, cuando llega sea con otra contundencia".

-Pensando en las segundas escuchas, en sus canciones hay guiños a diferentes géneros de la música popular, el folclore, el tango, la canción rioplatense. Eso aparece sutilmente, y es posible descubrirlo a medida que se las escucha repetidamente. Algo que también ocurre con Fernando Cabrera.

-Sí... Que me compares con Fernando Cabrera es un honor, porque es un maestro. Creo que es un extratrerreste, tiene una manera de decir impresionante, y es un mundo al que tal vez no le entrás de primera. Hay gente que dice que Cabrera no le gusta, pero después lo escucha, lo ve, le da una segunda oportunidad y cuando lo entendés lo amás. Como podría haber pasado también con (Luis Alberto) Spinetta en Argentina, por poner un ejemplo. Son universos que, a medida que uno va conociendo al músico, uno entiende cada vez más, y más le va gustando.

Licenciada en psicología, Ana Prada inició su camino solista en 2006, con la edición del bellísimo Soy sola. Abocada de lleno a la música, Prada no compra espejos de colores sobre la vida de artista. "A la música uno la lleva consigo, como el caracol. Llevás tu mundo y tu casita contigo. Y tiene su ambivalencia, porque por un lado es muy lindo, pero por el otro es un trabajo full time que, en el mejor de los casos, compromete el alma. Y que compromete las emociones, es muy movilizador", explica, para luego concluir: "La vida misma me fue abriendo puertas en lo que tiene que ver con la música y fue una opción que disfruto y sufro mucho. La panacea de la felicidad no existe. A veces estoy muy feliz y otras estoy muy triste, como todo el mundo. Creo que de esa ambivalencia, de esa ambigüedad, también surge la poesía y surgen un montón de canciones. Agradezco todos los días la oportunidad que me dio la vida de poder subirme a un escenario y cantar, es un privilegio y trato de hacerlo con mucho respeto. Y, ya que tengo la suerte de poder decir cosas, tratar de a poquito de decir cosas que puedan ayudar a alguien. Servirle a alguien, que se identifique con éso y pueda ser un poquito más feliz, pasar un buen momento o, si es necesario, que lo ayude a llorar".

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Ana Prada es una de las figuras más interesantes surgida últimamente en la canción rioplatense.
 
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