CULTURA / ESPECTACULOS › TODO LO QUE DEJO EL EXPERIMENTA 11 TEATRO ORGANIZADO POR EL RAYO.

Un puente entre grupos históricos

La programación del festival resultó un tanto irregular teniendo en cuenta la trayectoria y la solvencia de muchos de los grupos participantes. Pero sí se destacaron algunos trabajos fundamentalmente por la solidez actoral de los intérpretes.

 Por Julio Cejas

Esta noche a las 22 se podrá ver en la Sala de El Rayo (Salta 2991) la obra "Serán otros los Ruidos" del grupo Los Celebrantes, proveniente de Buenos Aires, cerrando la penúltima jornada del Experimenta que cumple este año su edición número 11. La obra dirigida por Vivian Luz, prolífica coreógrafa y una de las precursoras de la Danza Teatro en Buenos Aires, plantea el recorrido entre "un hombre y una mujer a través de tres épocas y un epílogo. Sus deseos, sus utopías, sus ilusiones y también sus íntimas amenazas que hacen ruidos".

La compañía "Los Celebrantes" es creada por Luz en 1989 con el objetivo de abordar una síntesis del movimiento, la actuación y la propuesta plástico escénica, investigación que pondrán a disposición de los interesados en el Taller denominado "La Imagen y la Palabra en Movimiento", que tendrá lugar mañana a las 10 en la Sala del Rayo.

Esta modalidad que se viene desarrollando desde el primer Experimenta, es otra de las características distintivas de un Encuentro que va más allá de la tradicional muestra de obras que se realiza en la mayoría de los festivales tanto nacionales como internacionales.

Todos los elencos participantes dictan talleres donde se pueden rastrear las diferentes formas de trabajo, las técnicas y los procedimientos estéticos con los que construyen las propuestas que el público ve después en la programación de la noche. Si a esto se suma el posterior análisis y la reflexión que se realiza de esa misma obra en el espacio de los Desmontajes, donde participan los responsables de los trabajos y el resto de los grupos participantes, se tiene una idea mucho más acabada de las diferentes poéticas que recalan en el Encuentro.

Hasta el cierre de esta edición y haciendo un balance de los espectáculos que se presentaron, el Experimenta mostró una programación irregular teniendo en cuenta la trayectoria y la solvencia de muchos de los grupos participantes.

En todo caso el concepto de experimentación no fue desarrollado intensamente o algunas búsquedas no resultaron muy innovadoras, destacándose algunos trabajos fundamentalmente por la solidez actoral de los intérpretes que estuvieron en muchos casos por encima de los logros de la dramaturgia.

Es el caso de el grupo uruguayo "El Galpón", que siempre llega precedido de una trayectoria histórica que lo posiciona como uno de los tantos colectivos forjados en la resistencia contra los gobiernos dictatoriales de Latinoamérica.

Quizás la elección de "Móvil", una de las obras menos afortunadas del barcelonés Sergi Belbel, haya sido uno de los escollos que el histórico grupo montevideano pudo sortear en parte por la solidez de las actuaciones coordinadas por el director Mario Ferreira.

Frente a un disparador tan sugerente como el tema de la incomunicación en tiempos en que los celulares prometen garantizar una rápida solución a tales males, la obra se pierde en algunos lugares comunes y la sorpresa que se genera al comienzo no se desarrolla en profundidad y tampoco se aprovecha el dispositivo escénico que no pudo ajustarse a los requerimientos de la puesta original.

Algo parecido pudo apreciarse con el unipersonal del asturiano Etelvino Vázques, director de el Teatro del Norte, que puso todo su oficio y su técnica en "Federico García Lorca", un homenaje al mejor estilo del teatro de Eugenio Barba del cual Vazques supo ser discípulo.

Impecable trabajo de actuación al servicio de un producto preparado fundamentalmente para las escuelas, donde lo pedagógico atenta por momentos contra una visión menos acartonada y con algo de la frescura y el desparpajo de la poética de Lorca.

Sin mencionar al grupo anfitrión y su impactante "Dionisos Aut", una de las muestras más acabadas de lo que puede la solidez de una búsqueda que con los años se va afianzando y enriqueciendo, uno de los trabajos que merece destacarse en este Experimenta es "La cita" del Grupo español "EIE La Prole".

En esta propuesta de la cordobesa Soledad Oviedo, se pueden percibir las herramientas de una experimentación estética que tiene sus ritmos más logrados y sus puntos de sombra, pero siempre dentro del riesgo escénico que logra perturbar por lo imprevisible de la resolución dramática.

Los balbuceos del texto están al servicio de una potencialidad corporal que es la que domina la escena y en la que el recorrido de estos seres al borde de un desenlace fatal, se parece mucho al lenguaje del teatro danza.

En este sentido y adelantando ya un balance de la última edición del Experimenta, habrá que reforzar dentro de las posibilidades de la organización el tema de la selección de las obras que se presentan y que deberían ser fieles a los postulados de la experimentación y la investigación teatral, disparadores originales de esta movida de El Rayo Misterioso.

Más allá de la obra del grupo organizador, y la versión de "Stéfano" del grupo invitado "Compañías argentinas", no se vieron obras locales que antes integraban el llamado "Ciclo de Teatro de Rosario" y esto es otro tema a revisar ya que es fundamental el contacto entre los elencos que nos visitan y los creadores rosarinos.

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"La cita" del grupo español "EIE La Prole", y la local "Dionisos Aut", de lo más destacado.
 
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