CULTURA / ESPECTáCULOS › LES LUTHIERS ESTá EN ROSARIO MOSTRANDO OTRO DE SUS GRANDES RECOPILADOS

El refinado humor que nunca caduca

Les Luthiers hace de sus recopilaciones una razón lo suficientemente atrayente como para reencontrarse en directo con aquellos hits descubiertos en vivo décadas atrás. Este es el caso de Chist! el espectáculo que presentan en Rosario.

 Por Edgardo Pérez Catillo

El compendio de las enormes virtudes de Les Luthiers es el que permitirá, siempre, que cada antología cobre la fuerza de un estreno. Capaces de trasladar a las salas aquello que los grandes grupos musicales han logrado con sus discos, el legendario proyecto humorístico teatral musical hace de sus recopilaciones una razón lo suficientemente atrayente como para reencontrarse en directo con aquellos hits descubiertos en vivo décadas atrás, y repasados hasta el cansancio en discos o video. Así, ¡Chist! (el trabajo que el pasado viernes estrenaron, como es habitual, en Rosario, y con el que esta noche volverán a presentarse en el Auditorio Fundación, desde las 20) es un repaso por creaciones que se reordenan en una estructura eficaz, hilarante, siempre genial.

¿En qué punto puede un chiste perder su efectividad? ¿Hasta dónde puede exprimirse la productividad de una fórmula? Si en lo burdo las respuestas brotan rápidamente, en Les Luthiers esos interrogantes se convierten en incógnitas sin resolución a la vista. Cuanto menos, la antología montada en ¡Chist! demuestra la natural convivencia de piezas creadas a fines de los 70 con otras presentadas por primera vez en Bromato de armonio, de 1996. No hay caducidad en la efectividad del humor en Les Luthiers, a partir de una fórmula creativa que no tiene secretos, pero sí una complejidad difícil de emparentar. La inteligencia aplicada al lenguaje, la enorme ductilidad compositiva e interpretativa de sus componentes y la cohesión actoral que logran en escena han marcado la historia de un grupo que sostiene intacto su romance con antiguos espectadores, y despierta vínculos con un público joven que, se sabe, mantendrá su lealtad de aquí en más.

Ante un Auditorio Fundación colmado (condición que seguramente se repetirá también desde este jueves hasta el domingo, en una programación que cerrará el 27, 28 y 29 de este mes), ¡Chist! abrió con el número que funciona como hilo conductor de la antología: "La comisión", de Bromato de Armonio. Con Mundstock y Rabinovich como miembros del Frente liberal estatista Lista Azul y designados integrantes de la Comisión de mantenimiento y actualización permanente de la canción patria (la impronunciable Cmapcp), el número se extiende a lo largo del espectáculo, centrándose en los encuentros y avances en la tarea que deberá llevar a cabo el maestro Magiacaprini que interpreta Carlos Núñez Cortés.

La primera (y celebrada) mención a Johann Sebastian Mastropiero da paso a "Manuel Darío", con Daniel Rabinovich como el dedicado pero poco agraciado creador de canciones con intención de éxito. Presentado por primera vez en 1994, el número no ha perdido vigencia (como cada uno de los que lo acompañan en esta puesta), y juega con algunos de los tópicos reiterados en el repertorio de Les Luthiers: la mirada ácida sobre la música, su banalidad y, también, sobre la crítica.

En "Sólo necesitamos", el folk de aires campestres es el soporte con el que Carlos López Puccio y Jorge Maronna le dan forma a una protesta de fines ecologistas. Y si allá por 1983 (cuando su presentación formal en Por humor al arte 1983) el planteo resultaba novedoso, el tiempo transcurrido refuerza la significancia de la lucha de aquellos que trabajan con lo(s) verde(s) entre ceja y ceja.

Previo a "La hija de Escipión", una de las piezas con mayor presencia en los espectáculos de LL, hay un nuevo juego con la labor de la crítica, esta vez con un impecable cruce con la jerga policial. La aparición del Campanófono a martillo para la genial "Educación sexual moderna", la siempre efectiva "El rey enamorado" de 1979 y "La redención del vampiro" dieron paso a "Encuentro en el restaurante", estrenado en 1987, en las celebraciones por el vigésimo aniversario del grupo. Quedaría lugar también para el despliegue de Núñez Cortés y Maronna en el dúo de piano y Bolarmonio de "Rhapsody in balls" y para el regreso a los escenarios del celebrado "El explicado", que conformaron la dupla de bises elegida para esta función inaugural.

En poco menos de dos horas, Les Luthiers releyó parte de su enorme repertorio y ratificó que su humor va más allá del tiempo y la coyuntura, que sus fórmulas se sustentan en el trabajo, la inteligencia y la enorme capacidad de sus miembros, responsables de sostener vivo un proyecto que ya es un hito. Una leyenda que se sigue construyendo desde la escena. Con novedades o con sus clásicos. Con obras que desde hace tiempo deberían ser parte de estudio para los músicos. Y, también, para los críticos.

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Ante un Auditorio Fundación colmado, el grupo abrió con "La comisión", de Bromato de Armonio.
 
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