CULTURA / ESPECTACULOS › LA REDADA, DE GARETH EVANS, DE ARTES MARCIALES

Muchas piñas y patadas bien puestas

 Por Leandro Arteaga

La anécdota que acompaña La redada se viene recordando una y otra vez. Va de nuevo: filmada en Indonesia, el director -﷓Gareth Evans-﷓ es danés, y por sólo un millón de dólares. Es poco y es mucho. Porque la película está bien, muy bien. Y con cantidad enorme de piñas y patadas. Este último aspecto encuentra su subrayado último en el apartado que los credits dedican a "Medics & Paramedics". Tan importante como lo que significan cualquiera de los demás rubros técnicos. Es que son tantas las piruetas y efectos y coreografías que, evidentemente, alguno debe haber salido no muy bien parado. Más bien a gatas o en camilla. Adrenalina, en este sentido, pura y dura. Por si no quedó claro, se trata de artes marciales. Una película de artes marciales. Eso y también un policial.

El escenario es definido: un edificio gobernado por un narcotraficante, morada y sala de operaciones del líder mafioso. Allí va a parar un grupo de policías, con el fin claro de sacar de allí al villano. Villano que, una vez presentadas las cartas durante el transcurso del film, comienza a serlo tanto como sus captores. Desde un corrimiento de personajes que, de a poco, desocultan sus intenciones en frases tales como: "no todo policía es corrupto" o "uso este uniforme porque me queda bien".

Policial, se decía, pero también noir. Lo suficiente como para dar por concluida la misión suicida de una manera acorde con la premisa del género: nada es lo que parece. Ahora bien, y tal como el título de un libro reciente y sobre el tema señalara: se trata de "serie negra al estilo oriental". Y las peleas son... son... extraordinarias.

Este solo aspecto es suficiente. Es decir, basta con detenerse en la artesanía fílmica, de montaje justo, de los enfrentamientos físicos, para tirar al traste a cualquiera otra producción norteamericana.

Realmente los cuerpos vuelan y corren endemoniados, con golpes que se sienten, impactan, y hacen válido -aquí sí- el vínculo del cine con los video-games. Porque no se trata de hacer entender a Keanu Reeves como "experto en kung-fu" (en Matrix o cualquiera similar), sino de filmar a expertos en serio haciendo lo que saben, y de cara a un argumento que conoce cómo quedar en suspenso cuando de lo que se trata, justamente, es de recibir piñas y patadas.

Las peleas, por ello, habrán de durar lo que deban. Poco al inicio, más sobre la mitad, mucho en el desenlace. Aún cuando la lógica dicte que el orden debiera ser inverso. Pero aquí, se sabe, no se trata de lógica sino de verosímil. Rasgo que el cine oriental viene reformulando desde todos y cada uno de los géneros cinematográficos. Los mismos que hicieran de Hollywood un gran cine, hoy devenido sombra inerte de sí mismo.

La redada. 8 (ocho) puntos.

(Serbuan maut)

Indonesia/EEE.UU., 2011

Dirección y guión: Gareth Evans.

Fotografía: Matt Flannery, Dimas Imam Subhono.

Música: Mike Shinoda, Joseph Trapanese.

Montaje: Gareth Evans.

Intérpretes: Iko Uwais, Joe Taslim, Donny Alamsyah, Yayan Ruhian, Pierre Gruno, Ray Sahetapy.

Duración: 101 minutos.

Sólo disponible en DVD

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