CULTURA / ESPECTACULOS › RECUERDO PARA LA GRAN ACTRIZ MARIANGELA MELATO.

En la mejor tradición de Italia

 Por Emilio A. Bellon

Quienes hayan visto algunos de sus films, que ciertamente estaban muy presentes en las carteleras de los años 60 y 70, recordarán su tan arrojado temperamento, su manera de enfrentar las diferentes situaciones y por sobre todo esa tan particular voz, que hoy se puede seguir reconociendo; tan cercana, a la de otra actriz, como lo es Mónica Vitti.

Su nombre asociado al cine militante de Elio Petri, junto a otro actor que jamás claudicó como ella, Gian Maria Volonté, en títulos que definen el cine de los combativos 70, "La clase obrera va al paraíso" y "Todo Modo" nos lleva por igual a films en donde la confrontación de planteos de clase es un eje dominante, como en el cine de Lina Wertmuller, con quien filmó varios títulos; entre ellos, "Insólito destino", junto a Giancarlo Giannini, uno de sus grandes amigos en la vida dentro y fuera del set. En este film, rodado en el 74, luego de "Amor y anarquía", también con el mismo actor, ambientado este en la Italia de los años del fascismo, la Melato (cómo no recordarla!) compone a la esposa de un rico industrial de Milán, que en viaje de vacaciones, a bordo de un yacht, junto con otros tantos otros de su clase, ordena y maltrata a un marinero de ideología comunista que conduce la nave. A partir de un naufragio, ambos, los dos solos, quedarán expuestos a la aventura, ahora en un bote inflable de auxilio hasta llegar a una isla desierta.

A la edad de setenta y un años, y tras una larga dolencia, Mariangela Melato, la actriz de la voz ronca, nos ha dejado. La vieron partir desde esa clínica de Roma, ciudad en la que estuvo representando en el teatro a los clásicos griegos, Edward Albee, Bertolt Brecht y a su amado Luigi Pirandello. En los últimos años, por la televisión recreó a personajes tales como Medea, Rebeca y Filumena Marturano, en su última actuación.

Inició sus estudios en el Conservatorio de Arte Dramático y sus primeras actuaciones, junto a Dario Fo y Luchino Visconti, datan de inicios de los años 60.

De aquí en más, comenzará a alternar sus trabajos entre el teatro, el cine y la teve. Y en relación con los títulos y realizadores, pensemos en nombres que definen toda una época, que llevaron a que fueran motivo de diálogo, tales como, además de los ya señalados, "Mimí metalúrgico" de la misma Lina Wertmuller, "Por gracia recibida" de y con Nino Manfredi, "Lo llamaremos Andrea" de Vittorio De Sica, "Caro Michele" de Mario Monicelli, "Figlio mio, infinitamente caro" de Valentino Orsini, "Secretos, secretos" de Giuseppe Bertolucci, "Il casotto" y "Mortacci" de Sergio Citti, "Dimenticare Venezia" de Franco Brusati", entre tantas otras.

En el film del 76, "Caro Michele", dirigido por el siempre presente Mario Monicello, Mariangela Melato es Mara, una joven rebelde y abierta a nuevas experiencias. Ella es uno de los personajes que han formado parte de la vida de Michele, este joven desilusionado de su lucha en los días del 68, quien desde sus cartas y a partir de su muerte va dejando al descubierto un mundo familiar y social; ofreciéndonos desde la novela homónima de Natalia Ginzburg, una mirada crítica sobre todo el modo de ser de una época.

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