CULTURA / ESPECTACULOS › MUSICA. ESTA NOCHE MARIANO BRAUN PRESENTA SU DISCO EN PLATAFORMA LAVARDEN

La liberación creativa de un alter ego

Reconocido como instrumentista, arreglador y productor, el músico le dio forma a Sr. Monk, su primer obra como solista. Estilísticamente diversa, a lo largo de doce canciones esconde referencias poéticas, pictóricas y hasta científicas.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Tratándose del disco de un pianista (y, particularmente, de uno talentoso), el título Sr. Monk remitiría con obviedad a la figura del gran Thelonious. Aunque no es ése el caso de Mariano Braun, quien construyó a su alter ego por obra y gracia de Julián Venegas, Mariano Sayago y Carlo Seminara, que exageraron algunas obsesiones del pianista y productor asociándolo con el detective obsesivo compulsivo que Tony Shalhoub personificó para la serie norteamericana Monk. Anecdótico, el dato es uno más en el entramado de asociaciones y metadiscursos que atraviesan al debut como solista de Braun, reconocido por sus numerosos trabajos como productor, arreglador e instrumentista, y que hoy a las 21.30 presentará el disco en la terraza --o, en caso de lluvia, el quinto piso-- de Plataforma Lavardén (Mendoza 1085), sumando como invitados a los tres citados secuaces y a Diego Sinich con su "ready made" multimedia.

Es precisamente la amplia trayectoria de Braun, y su permeabilidad a influencias de lo más diversas, la que hace de Sr. Monk un disco difícil de encasillar. Es, sí, un disco "de productor": a lo largo de las doce composiciones que lo conforman (once de las cuales llevan la firma de Braun, más una versión de "Superstition" de Wonder), Braun explora sonidos y recursos técnicos en canciones ricas visualmente, y que se resignifican al articularse con los textos que el pianista propone desde la gráfica.

Estilísticamente, los cruces son numerosos, algo que Braun reconoce como fruto de su recorrida musical. "A raíz de los diferentes y dispares ritmos musicales que he tocado se me fue armando como un reservorio musical inconsciente, que se fue transformando en células que en el 2009 fui guardando en la computadora. Lógicamente se fueron mixturando todas las rítmicas. No decidí mezclar un huayno con una base de hip hop, sino que es lo que exudó mi composición en ese momento. Me parece mucho más natural que, si has tenido una vida en oriente, para sazonar la comida uses curry y diferentes especias que acá no se utilizan. Mi razón musical ha sido sazonada con un montón de músicas, ya sea por cuestiones de trabajo, por la gente con la que he tocado, como también por una cuestión de investigación. Algunas de esas ideas fueron retomadas, otras desechadas. Incluso las ideas no necesariamente tenían que ver con una melodía o armonía, podía ser algo leído, una película, una sensación o momento del día. Después, en secreto, lo fui grabando", detalla Braun, desnudando parte de un proceso creativo que incluyó la creación de insospechados instrumentos.

"El sampler es un instrumento que a los tecladistas nos da la posibilidad de ser luthiers por un rato. El teclado es algo fabricado en masa, tiene número de serie, entonces la posibilidad de modificar sus sonidos, de crear otros, hace que nos podamos apropiar del instrumento. Un cellista o guitarrista puede elegir la madera con la que se hará construir el instrumento. Como decía Atahualpa: sabe que la madera cargó horas de cantos de pájaros, horas de sol, que se traducen a la canción. Es muy significativo crear un sonido", apunta quien, para la grabación de Sr. Monk, apeló a termos inutilizables, bachas de cocina e, incluso, a la mochila del baño.

Aunque aquí la gracia no está dada por la explicitación del gesto bizarro, según indica Braun: "El chiste no es hacer sonar la bacha de la cocina, para mí el truco es agarrar el instrumento real y manipularlo electrónicamente para que sea creíble. Es como en la ciencia ficción, donde hay sonidos inventados para los rayos, las espadas láser, que están creados con un sonido analógico real. En este caso estoy tocando el piano pero suenan cosas extrañas, aunque no es raro para el oído, porque está previamente escuchado en el inconsciente. Al utilizar de esta manera los sonidos del paisaje sonoro que me rodea, se resignifican".

Respaldado por ese Sr. Monk que funciona como alter ego --"Pensaba cómo podía hacer un disco si yo toco como sesionista, si soy productor... poder echarle la culpa al Sr. Monk me dio la posibilidad de juntarme esquizofrénicamente"--, inspirado por la música programática, Braun sumó como invitados a Venegas (voz y guitarra), Sayago (bajo y contrabajo) y Seminara (percusión) y se permitió allí también jugar con los sonidos. Mente y cuerpo detrás de la obra, Braun completó así un disco que esconde referencias poéticas, pictóricas y hasta científicas (con homenaje a Jacques Cousteau incluido). Y que están allí, revestidas con buenas canciones, para ser descubiertas... o reinterpretadas.

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Mariano Braun en el estudio donde le dio forma a su primer disco como solista
 
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