CULTURA / ESPECTáCULOS › "¿NEUTRALES?", ARGENTINA DURANTE Y DESPUéS DE LA II GUERRA MUNDIAL

La historia sin ángeles ni demonios

Dirigido a estudiantes universitarios y al público en general, el nuevo libro de Marcelo Marchionatti publicado por Laborde Editor (3 de Febrero 1065, Rosario) indaga algunas de las causas históricas de "la visión en blanco y negro" que aflige ideológicamente al país.

 Por Beatriz Vignoli

Un país es lo que han hecho su sociedad, sus partidos y sus gobernantes a lo largo de su historia; por eso hoy más que nunca es preciso conocer la historia nacional para comprender este presente. "La Argentina es un país donde aún hoy no se han podido hallar a los responsables de las voladuras de la Embajada de Israel y del edificio de la mutual judía Amia de la ciudad de Buenos Aires, este último el peor atentado terrorista de la historia de nuestro país", escribió Marcelo Marchionatti en la página 236, la penúltima, de su libro ¿Neutrales? La posición argentina durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Publicado el año pasado por el sello rosarino Laborde Editor, este libro de relato histórico adquirió una candente vigencia a partir de los hechos que enlutan la actualidad nacional.

"La historia es una construcción cuyo punto de partida es el presente", declaró Walter Benjamin. Escrito con rigor académico pero en un estilo ameno que cita algunas piezas históricas de la retórica, como cartas, discursos y otras fuentes de época, en un lenguaje accesible y que acerca cuestiones clave del pasado a estudiantes de Historia, Derecho, Ciencia Política, Relaciones Internacionales y al público en general, ¿Neutrales? comienza por definir el término "neutralidad". Se citan fuentes como las convenciones de La Haya, o El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, "enemigo de la neutralidad desde su visión pragmática". Hay diversos tipos de neutralidad, pero todas tienen algo en común: los argumentos, tanto a favor como en contra.

No es el tema central del libro, que se ocupa de los maniqueísmos ideológicos de la primera mitad de la década del cuarenta. Pero es imposible no citar a Marchionatti en medio de un presente signado por más trágicas secuelas aún del atentado del 18 de julio de 1994 contra la sede de la Amia y el IWO (la voladura de la Amia destruyó también gran parte del acervo de memoria y documentación de la comunidad judía argentina que se hallaba reunido, en ese mismo edificio de la calle Pasteur, en los archivos del Instituto Judío de Investigaciones; IWO, por sus siglas en ídisch): "¿Hasta dónde llegan los tentáculos de los protectores del nazismo? Luego de tantos años de su derrota militar en la guerra, ¿no fue derrotada su ideología en la Argentina? ¿Hasta dónde llegará el antisemitismo en nuestro suelo?".

Marcelo Marchionatti (Rosario, 1964) es Secretario General Parlamentario del Concejo Municipal y docente adjunto de la cátedra de Historia Constitucional Argentina en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, de donde se graduó como abogado en 1988. Ex Consejero Superior de la UNR, fue además funcionario de Migraciones en el Ministerio del Interior durante el gobierno de la Alianza, desde fines del 2000 hasta mediados de 2002. "Trabajando en Migraciones pude palpar cierta discriminación de nuestro país hacia

el inmigrante", cuenta a Rosario/12. "Esto viene desde los primeros inmigrantes, que llegaban atraídos por las ideas de Sarmiento y

Alberdi; en las ciudades, vivían en conventillos. Y en el campo, los chacareros sarmientinos se iban cada vez más al norte, rechazados por los estancieros bonaerenses", contextualiza Marchionatti y menciona la masacre de Tandil, cuando en la noche del 31 de diciembre de 1871 al 1º de enero de 1872 un grupo de argentinos, "vestidos como los gauchos del rosismo", mataron a 36 extranjeros; entre las víctimas había algunos inmigrantes galeses. Y recomienda leer Masacre en las pampas (Emecé, 2001), de John Lynch. "Un nacionalismo mal entendido", opina. Y evoca el origen de la frase "Yo, argentino" en los fusilamientos de la Semana Trágica. "Era como decir `Matá al extranjero'", explica.

Marchionatti ha publicado trabajos sobre historia y organizado eventos sobre temas como la guerra de Malvinas, el derrocamiento de Arturo Illia, el juicio a las juntas militares de la última dictadura y el último presidente de la República española en el exilio, Luis Jiménez de Asúa. Está por salir otro libro suyo, también por Laborde Editor, que recorre mes a mes el año 1974. Tiene inédita otra investigación sobre la historia de la izquierda en la Argentina.

Como muchos de su generación, Marchionatti desde chico escuchó hablar a su padre sobre la Segunda Guerra Mundial. Era un tema de sobremesa, al igual que en otros hogares argentinos. "Siempre me llamó la atención que, ante un conflicto de la magnitud de la Segunda Guerra Mundial, la Argentina se hubiera mantenido al margen", recuerda. Esa inquietud lo llevó a investigar y el resultado de esa investigación es este libro. Lo escribió exclusivamente "por un interés propio en el tema y con intención docente", aclara el autor, quien (como muchos en este momento) se muestra disgustado por el tratamiento circense o novelesco que algunos medios les dan a hechos que son muy graves.

"La Segunda Guerra Mundial afianzó y profundizó la visión en blanco y negro que traíamos de la guerra civil española", dice Raúl Alfonsín en una de las numerosas citas del libro, que se centra no solo en los hechos sino en la retórica (política o diplomática) con que diversos grupos en pugna les otorgaron distintas significaciones.

"Siempre fuimos un país en blanco y negro", resume Marchionatti. "Esto viene de antes. Durante la guerra civil española, eras franquista o eras republicano. Desde el título, ¿Neutrales", lo planteo como pregunta: ¿fuimos neutrales o no" Opino que en la Segunda Guerra Mundial se enfrentaron dos bandos, uno totalitario y fascista versus otro integrado por los países democráticos. En el país se reprodujo esta división. Por un lado estaba la Acción Argentina, que reunía a la Unión Cívica Radical, al socialismo, la democracia progresista y luego al Partido Comunista. Y por otro, dos tipos de nacionalismos: pro Eje Roma Berlín Tokio y antiimperialista. Los primeros fueron tildados de "cipayos" y los segundos, de "nazis". El presidente Castillo sostenía una posición neutralista pro Eje. Esta era la posición del ejército. Ante la hipótesis de ruptura con el Eje si ganaba el candidato conservador Robustiano Patrón Costas en las inminentes elecciones, el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 derrocó al gobierno de Ramón Castillo para darle continuidad a la postura neutral. Fue un golpe reconocido solo por tres países en el mundo. En Argentina esto tuvo consecuencias profundas. La Argentina no pudo participar en el plan Marshall. Perón participó en el golpe del `43 y a partir de allí se afirmó como líder cuya influencia continúa. Pero Perón, como los políticos tradicionales en general (salvo alguien como Videla), no fue ni totalmente bueno ni totalmente malo. Nuestro deber hoy es superar aquella visión en blanco y negro", asegura.

El libro también se ocupa de los enigmas no resueltos, como las "manadas de lobos grises". Cuenta Marchionatti que así llamaba la prensa de la época a los grupos de submarinos alemanes, que navegaban de a diez o doce para atacar los contingentes de buques aliados. Algunos de estos submarinos fueron avistados en la costa atlántica de la Patagonia dos años después de terminada la guerra. "¿Qué hicieron y por dónde anduvieron esos dos años?", se pregunta. "La documentación que llevaban fue destruida cuando los capturaron", lamenta. "En Inglaterra, todavía están buscando a Jack el Destripador. No se rinden. En nuestro país, destruimos cualquier archivo que incrimine".

Algunas de las preguntas que vertebran el libro son: "¿Quién era quién en la Argentina?" (título del capítulo 9); "¿Dónde está la plata?" (capítulo 13) y "¿Alguien se esconde allí?" La Argentina, ¿refugio de criminales nazis?" (Capítulo 14). Hay tremendas historias, bien documentadas, del rechazo de refugiados judíos por el supuesto "crisol de razas" argentino. En cuanto a la posibilidad de que empresas alemanas radicadas en Argentina hayan blanqueado capitales nazis acumulados mediante la expropiación y que no se devolvieron a sus legítimos dueños, lo que da Marchionatti no son cifras sino listas de nombres de sociedades anónimas. Si bien no fue la intención original del autor, hay preguntas que es preciso indagar antes de tratar de responder las que todo el país se hace por estos días.

Uno de estos enigmas no resueltos es el atentado a la Amia.

Ha habido dos atentados muy graves contra una comunidad, y no hay nadie detenido ni se sabe todavía quién fue. Esto no fue un crimen común o pasional. Hubo numerosas víctimas y daños. Evidentemente, hay algo que traba la investigación "sugiere cautelosamente Marchionatti.

¿Detrás de la muerte del fiscal Nisman, estarán "los tentáculos de los protectores del nazismo", a los que usted alude en su libro"

No lo sé. Espero que no.

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Marcelo Marchionatti es docente de Historia en la UNR
 
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