CULTURA / ESPECTáCULOS › TEATRO. LUIS MACHíN SE PRESENTA EN ROSARIO CON VIGILIA DE NOCHE

Un regreso con reconocimiento

El actor rosarino, que mañana será declarado como Artista Distinguido por el Concejo municipal, protagoniza la obra del sueco Lars Norén, que llega a Lavardén con la dirección de otro consagrado: Daniel Veronese.

 Por Julio Cejas

Consolidando una rica carrera artística que lo tiene entre los puestos más altos de la actuación nacional, retorna a Rosario el actor Luis Machín, en uno de sus últimos trabajos teatrales: Vigilia de noche, obra del sueco Lars Norén que, con dirección de Daniel Veronese, podrá verse este viernes (a las 21), sábado y domingo (a las 21.30), en Plataforma Lavardén (Sarmiento 1201). Además, el actor --que se radicó hace más de 20 años en Buenos Aires, ciudad en la que continuó sus estudios y fue reconocido tanto por sus maestros como por sus pares y el público que lo sigue, no sólo en teatro sino en el cine y en la televisión-- será declarado Artista Distinguido por el Concejo municipal, en una ceremonia que se realizará mañana a las 11.

En esta oportunidad el actor rosarino comparte la escena con Mara Bestelli, Pilar Gamboa y Walter Jakob en una exitosa propuesta, que se estrenó este año en el Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires. "Vigilia de noche es una obra cuyos derechos tenían hace tiempo Sebastián Blutrach y Daniel Veronese y acariciaban el deseo de hacerla a raíz de haber leído otras obras del autor. A mí me llega a través de Daniel y rápidamente asumo que la primera lectura me genera una incomodidad notoria y un deseo de zambullirme en ese mundo de desencuentros, de almas deshechas, de poses familiares, de hipocresía y amor desesperado", dijo Machín a Rosario/12.

Dos hermanos con sus respectivas esposas se darán cita en la casa de uno de ellos, después de la ceremonia de incineración del cuerpo de su madre recientemente fallecida, cuerpo que estará presente durante lo que dure una velada de características devastadoras. Al referirse a su personaje, Alan, el actor rosarino lo definió como un enamorado perdido, que gracias a esa obnubilación amorosa que padece se convierte en una persona detestable y curiosamente querible a la vez.

- El público local todavía recuerda tu actuación en La última sesión de Freud, también con dirección de Veronese. ¿Qué destacás de esta nueva experiencia?

- Han sido procesos de creación distintos y muy potentes. La última sesión... quizás estaba enmarcada en un teatro considerado más comercial, sin embargo se convirtió en un tema que puede ser tan controvertido como la exposición de pensamientos tan encontrados, un hecho artístico que concitó la atención de una gran cantidad de público. A mi entender no por el encuadre comercial como por el tema en sí mismo.

Al referirse a Vigilia de noche, Machín la considera como parte de otro proceso de producción, con más tiempo para la adaptación de un texto como el de Norén, alejado de nuestra realidad.

- Para un actor como vos que llega a Buenos Aires desde un lugar como Rosario, donde lo comercial a nivel teatral era y sigue siendo casi impensable, ¿qué opinas del tránsito cada vez más frecuente de muchos directores, como Veronese, de lo experimental a un teatro más taquillero?

- Es cierto que no es lo mismo la forma de abarcar un proyecto desde una mirada "comercial" y el abordaje de construcción de un teatro considerado más "experimental". Forman parte de génesis muy diferentes históricamente, y acá hay que dejar de lado el pensamiento vinculado a los resultados.

En ese marco, el actor confiesa que, en lo personal, no evalúa a estos fenómenos por la cantidad de gente que ve una obra. "Para mí tiene un gran sentido haber hecho obras para reducidos números de espectadores que han hecho mella en sus almas y eso cuenta tanto como los números demoledores de otras experiencias. El actor es el mismo en los dos ámbitos, su cuerpo, su disponibilidad, su instrumento: el actor recibe las piñas y los aplausos en ambas formas de producción", dijo Machín.

A la hora de evaluar la importancia de la experimentación y el riesgo a nivel de la actuación, Machín considera al cuerpo del actor como a una partitura que ejecuta con el director y el texto que más crea conveniente. "La importancia, a mi manera de ver, reside en que el actor no debe abandonar en ningún caso la posibilidad de experimentar, la posibilidad de taladrar el alma del que lo mira. La esencia de lo que uno es como actor, su técnica, su preparación, su inteligencia, deberían estar siempre aceitadas para saltar a la yugular del que especta. Y esto vale tanto en lo comercial como en lo experimental", concluyó.

En los últimos tiempos, la banalidad de los medios arreció contra la declarada filiación política de Luis Machín, tratando de opacar su verdadera trayectoria y sus firmes convicciones, que datan de mucho tiempo atrás. "Quiero un país que siga en la senda de las mejores conquistas populares de los últimos 50 años y si no lo digo más es porque no me lo preguntan, no porque no quiera decirlo. Porque, como vos decís, se tienden a banalizar las notas. Demasiada inmediatez y poco tiempo para la reflexión", dice este lúcido artista, que desea que sus hijos "vivan en un país donde no estén monopolizados los sueños ni hipotecadas las esperanzas".

- Después de 22 años de irte a trabajar como actor a Buenos Aires, tu ciudad te premia como Artista Distinguido...

- Que me declaren Artista Distinguido me alegra. Agradezco el trabajo que se han tomado Norma López y Roberto Sukerman presentando este proyecto. Ahora hay que seguir construyendo una ciudad para que contenga a los cientos de actores que tiene Rosario, para que gocen la posibilidad que yo y muchos compañeros de mi generación no tuvieron.

Con la habitual humildad que lo caracteriza, Machín instó a defender lo conseguido en la profesión actoral y convertir en políticas de Estado esas conquistas, aludiendo a la reciente Ley del Actor que está en el Congreso, y refiriéndose a la creación de la Comedia Municipal de Teatro, "que se discutía desde mucho tiempo antes de que yo empezara en esta actividad", según dijo a Rosario/12.

"Todo esto tendrá sentido en la medida en que quienes nos representan luchen por mantener estas conquistas y los realizadores rosarinos sigan participando activamente de esas discusiones. Se necesita la participación de los políticos que muchas veces se hacen los sonsos y defienden intereses monopólicos que no los benefician ni a ellos", agregó.

Machín continuará en el Teatro San Martín hasta fines de noviembre con Vigilia de noche, mientras graba Las palomas y las bombas (telefilm dirigido por Maximiliano Rodríguez) y participa de Cromo, miniserie de 13 capítulos dirigidos por Lucía y Nicolás Puenzo que se estrenará en la Tv Pública. Además, en octubre regresará a Rosario para filmar Balas perdidas, con dirección de Hugo Grosso.

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Luis Machín junto a Walter Jakob, uno de sus compañeros de escena en Vigilia de noche
 
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