CONTRATAPA

Esta otra Ofelia

 Por Beatriz Vignoli

Esta Ofelia no es esa. La nunca amada por Hamlet, la que sin boda ni arroz se ahogaba en agua de sauce. La hija de un padre muerto "sin noble rito", al que le improvisaba un funeral precario: "Esto es romero, es para los recuerdos. Y pensamientos, para los pensamientos". Hinojo repartía, hierbas medicinales cuyas propiedades hemos olvidado. Flor de los celos daba; guante de dama, ruda para el amor y hasta una margarita. Violetas no encontró; todas se marchitaron cuando murió su padre, cuando Hamlet lo mató como a una rata. Esta Ofelia no es esa.

La que tenía lejos al hermano que la hubiera salvado. La que se despedía con ese "Good night, ladies" que T. S. Eliot robaría para un jardín de versos en la tierra baldía, arrasada por la guerra. La que tropezó con la ramita del sauce; esa Ofelia no es esta. Hundida por el propio peso del vestido cortesano en las aguas, en el agua del sauce que es elixir de vida. Y que la ironía isabelina de Will Shakespeare convierte en agua de muerte. La pobre Ofelia, la buena hija del padre asesinado, la que enloquece de pena, a la que el machismo del cine cursi transformó en ejemplo de mujer rechazada que debe suicidarse, como si un varón pudiera definirle su valor. Esa Ofelia no es esta.

Esta otra Ofelia se apellida Morales y es maestra en la escuela intercultural bilingüe nº 1344 Cacique Taigoyé, de Rosario. Habla en el túnel 4 del Centro Cultural Parque de España; es la mañana del miércoles 7 de septiembre y ella es la segunda oradora de la primera jornada del taller "Para que no arranquen el monte de mí. Transmisión de la cultura qom en contextos de interculturalidad". Copio y pego del texto institucional: "La actividad cuenta con la coordinación docente del historiador qom Juan Chico y la docente y antropóloga Patricia Pognante y con los relatos de Ruperta Pérez y Arsenio Borges, ancianos qom de Rosario, y Juan Miguel de Castelli, quien nos visitará desde la provincia de Chaco. El Taller cuenta con la coordinación general de Virginia Russo, por parte del Centro Cultural Parque de España/ AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) en el marco de ACERCA: Programa de Capacitación para el Desarrollo", etc.

Listo. Así nadie se enoja. No habrá ninguna llamada intempestiva reclamando exactitudes, riesgo que correría si copiara de memoria lo que vi, o lo que oí. Vi a Virginia presente todo el tiempo; era su proyecto, se notaba. Oí a Ofelia Morales saludar en qom, y vuelvo a oírla en el audio que me mandó Virginia. Y sí, su voz es tan dulce como la primera vez que la oí. Oí esa voz con el cuerpo; no es que yo le atribuya milagros, pero tengo una contractura muscular que paraba de doler cada vez que Ofelia Morales pronunciaba la palabra "relato".

"Bueno, la experiencia educativa también es una lucha", dice esta otra Ofelia. "Planificar, siempre nos pidieron planificar, el plan de trabajo, el plan anual, el plan diario", enumera y ríe. "Y... así se planificó el genocidio, a través de una planificación estatal. ¿Cómo nos planificamos? Si nuestros niños, cuando me ven como maestra indígena, agarran su banquito y forman el círculo, ¡automáticamente! Ellos forman el círculo de la espiritualidad, de la cosmovisión nativa de los qom. Allí, en nuestra escuelita... en nuestra escuela, muy grande, dos columnas de la interculturalidad aquí en la ciudad de Rosario, gracias a la lucha de Montiel Romero, nuestro abuelo, de nuestro abuelo Victoriano Arce, y de las hermanas que están aquí presentes: Ruperta Pérez, también nos acompañan en la lucha el maestro Javier (Cabrera), su padre, su familia... Esta lucha sigue", afirma Ofelia Morales y remite a lo dicho más temprano por Juan Chico, quien recordó la matanza de Napalpí y la masacre de El Zapallar: crímenes de lesa humanidad contra la comunidad qom, que llevaba cuatro mil quinientos años viviendo en el territorio argentino, habitándolo pacíficamente sin talar el algarrobo, el mapic; recolectando sus frutos para hacer harina, y pescando del río. Juan Chico mencionó a dos testigos, dos sobrevivientes de Napalpí y El Zapallar: la abuela Melitona Enríquez, que vivió 106 años (y que pudo vivir más, pero la sacaron del monte a una casa en la ciudad, donde el ruido paraba a las cinco de la mañana), y el abuelo Arsenio Pedro Valquinta, que murió con 108 años y que antes alcanzó a dar su testimonio ante el fiscal.

Poeta, historiador e investigador chaqueño, Juan Chico nos dio vuelta el paradigma. Hizo política. Nos hizo ver que Sarmiento, "el padre del aula", estaba del lado de la barbarie, como Hitler. Hay que oír la ponencia de Juan Chico, que Adolfo Corts grabó y subió a http://www.sonidosderosario.com.ar/audio/juan-chico-para-que-no-arranque

n-el-monte-de-mi/, donde puede (y debe) escucharse completa.

Dice Ofelia, y sigue diciendo, "que la historia no es lejana, y es parte nuestra. Cuando hicimos el Congreso de la Pre Cumbre del Movimiento de las Mujeres Indígenas del Abya Ayala (en Bolivia en 2014; más en http://www.albamovimientos.org/), mostramos la imagen de Melitona a todos los jóvenes de nuestro barrio, de nuestra comunidad, y: 'ya sabemos esta historia'. Y comentan. Y dicen: 'Mi padre, mi abuelo estuvieron ahí... y están muy cerca. Aunque no hablamos el idioma pero lo llevamos acá adentro'. La imagen de la anciana Melitona, entonces, me dio más fuerza", dice Ofelia Morales. Y contó Juan Chico que en Napalpí, a los indígenas que no llevaban el brazalete blanco los cazaban como a animales. "Al no indígena le cuesta entender muchas veces cómo sobrevivir después de haber pasado campañas de exterminio, campañas de genocidio, no es fácil. O pregúntenle a un judío que pasó por Auschwitz, por Treblinka, cómo se vive después de pasar por semejante deshumanización. Y vaya casualidad, en Napalpí practicaron justamente lo que Hitler hacía en la Segunda Guerra Mundial", contó Juan Chico. Mario Fernández, que también vino desde el Chaco y habló, creció en Napalpí junto con Juan. Mario Fernández es maestro e integra con Juan y con los maestros Gabriela Antonia Morinigo, Analía Noriega y David García (que también vinieron y hablaron) el Equipo Chaqueño de Investigación de Historia Oral del Pueblo Qom. De Rosario, esa mañana, hablaron los maestros Alfredo González y Javier Cabrera. Habló Mariela Mangiaterra. Hablaron Gabriel Arizza y Ricardo López, del Equipo interdisciplinario e intercultural Ilotagué Ra'Nachalataxa Na Yixaua Pí (Cuidar la vida de las personas). A la tarde hablaron los ancianos.

No es fácil sobrevivir a un genocidio. Pregúntenle a Ofelia, la que nos enseñaron en las aulas de literatura inglesa. Esta otra Ofelia también sabe de plantas. Y de pájaros. Sabe el relato del chajá; sabe el relato de la martineta. "Este es nuestro territorio, no hace falta decir que somos santafesinos ni rosarinos. Es nuestro territorio ancestral", dice Ofelia. "Donde vemos a esta ave que vuela, en las lagunas, en los esteros, ahí estamos. Vemos al caracolero y al carao; ahí estamos nosotros. ¿Entienden? (...) La vuelta del mapic ya la hicimos con el maestro Javier Cabrera. En el '92, '94, hicimos un gran trabajo, un proyecto grande por el que se vuelve a plantar el mapic, como lo hacían nuestros antepasados. Vemos en el cielo, nuestra Vía Láctea, cuando está el Mortero con mucho polvo, hay buenas algarrobas en el año. Y el que es qom sabe observar esa vía láctea cuando nos muestra que hay buena cosecha de algarroba. Nosotros debemos buscar la cosmovisión y la espiritualidad de los pueblos, de todos los pueblos. Nosotros somos el pueblo Qom y está el pueblo rokshé, que también tiene su espiritualidad, tiene su manera de ver el mundo. Nosotros estamos aquí en el territorio, en este gran territorio que queremos mucho, podemos restaurar. Restaurar lo que se dañó", dice Ofelia.

"Estamos diciendo que los hermanos nativos todavía no han aprendido los idiomas nativos, de acá de Argentina", dice Ofelia. "Los hermanos nativos, me refiero a los argentinos, a todos, no hago diferencia (...) todos debemos luchar para que se hablen nuestros idiomas nativos. Para que nos vean. Ya estamos visibles por medio de las leyes. Están escritas en papeles. ¿Pero quiénes, quién las ejecuta? Nadie. Al no saber los idiomas, el idioma qom, el idioma coya, el idioma guaraní. Queremos hacer esta reforma constitucional escrita en los idiomas existentes en Santa Fe: idioma mapuche, idioma diaguita, idioma coya, idioma qom. Se va a presentar en los cuatro idiomas, más el castellano que entienden los senadores y políticos. Esta es la reivindicación desde nuestra humildad, desde nuestro conocimiento, desde nuestra sabiduría, desde nuestra fuerza, porque acá los hermanos del Chaco traen fuerza espiritual. Y nosotros también estamos dándoles acá el recibimiento con todos ustedes porque yo sé que son sabios. Todos los que estamos en este recinto son sabios".

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Ophelia (1852), pintura al óleo por Sir John Everett Millais.
 
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