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Lunes, 15 de septiembre de 2014

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Naturalización de la pobreza

La pedagogía remite inexorablemente a la enseñanza y por ende a la instrucción. Sin embargo señalo un horizonte mucho más agudo, que ponía en el tapete uno de los ejes esenciales de nuestra cultura: la previsibilidad de nuestros actos, a través de la enseñanza aprendida y actuada.

Somos el resultado de lo que nos enseñaron y de lo que no nos enseñaron. Pero que también podíamos ser el resultado de lo que nos dejaron describir, pero nunca interpretar. Nuestras conductas sociales e individuales, lo son por imitación, inducción y deducción. En esto la analogía cumple un rol muy importante. La pedagogía de la pobreza es aquella que justifica, naturaliza, canoniza y da por supuesto que es normal, natural e irreversible que haya pobres. Menciona al pobre y a la pobreza, confundiendo conceptos. La enseñanza institucional y curricular, rara vez aborda la pobreza desde la interpretación, quedando en la mera descripción. Esta falta de interpretación se instituye en dispositivo generador de la misma. Naturaliza: "pobres hubo y habrá siempre...".

Los dispositivos de enseñanzas naturalizantes son: 1) la confusión del concepto de pobreza con pobres, 2) institucionalización de la descripción de la pobreza, desterrando toda interpretación de la misma y 3) la tangencialidad,cuando la pobreza se utiliza meramente como elemento de texto en forma irrelevante, pero no ocupa una situación de centralidad. La pobreza es utilizada sólo como adjetivante pero nunca sustantivamente. El cuarto dispositivo de la pedagogía de la pobreza es la construcción subjetiva de culpabilizar al inocente. La sutil y sofisticada enseñanza individualista, de que el pobre es pobre por voluntad y deseo. Es culpable por lo que supuestamente decide.

Mal se podía cambiar, revertir y desterrar la pobreza, cuando quien es víctima pasaba a ser culpable. Por último, el quinto dispositivo, el de una pedagogía que imputa impotencia y vergüenza al pobre.

Resultaba insoslayable mencionar la economía de la naturalización de la pobreza, como otro dispositivo cultural pedagógico. Se trata de la economía neo-clásica basada en un pensamiento superficial, simplista y errático de que todo depende del individuo, de sus capacidades y habilidades. Por lo tanto, si alguien era pobre, lo era porque así lo quería, por ende era culpable. Si era culpable, debía ser castigado y no reivindicado. Hay que deconstruir la pedagogía de la pobreza y su economía, para dar lugar a la pedagogía del buen vivir de todos los ciudadanos.

Aníbal Faccendini - Director Cátedra del Agua - UNR

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