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Miércoles, 17 de septiembre de 2014

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Niñez

La realidad de los jóvenes y niños de nuestra ciudad es alarmante, y lejos está de ser una prioridad en la agenda del municipio y la Provincia. En Rosario, más de 150 pibes entre 16 y 18 años están procesados por venta de drogas. Del total de homicidios en los últimos años, un 70 por ciento son varones que tienen entre 15 y 35 años, mientras que la mitad son menores de 25 años. Según un estudio realizado por el propio municipio, el 85,5 por ciento de las víctimas no había terminado los estudios secundarios y el 50,9 por ciento no tenía trabajo formal.

Frente a este panorama, pocas son las respuestas. Como plantearon desde la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud sólo un 1,4 por ciento del total del gasto provincial para niñez se destina al Sistema de Protección Integral, teniendo precarizados al 55 por ciento de los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñez.

Ni que hablar del vaciamiento de las políticas sociales del municipio que se viene llevando adelante desde el año 2010. El desguace y reconversión de los Centro Crecer, primero, bajo el nombre de CTR (Centros Territoriales de Referencia) y ahora presentados como Centros de Convivencia Barrial, son claros ejemplos.

Más allá de los cambios de nombres, lo que continúa es el desmantelamiento de los equipos de profesionales, el traslado a otras áreas, la precariedad edilicia, la pérdida de funcionalidad y la desarticulación de un abordaje integral entre políticas sociales y políticas sanitarias en el territorio.

Las pésimas gestiones al frente de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia, los sucesivos cambios de dirección y la ausencia de políticas públicas que promuevan una mirada que sitúe a los niños y jóvenes como protagonistas, en el marco del fortalecimiento familiar y comunitario, marcan una clara contradicción con la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, sancionada en el año 2005, y a la que Santa Fe adhiere desde el 2009.

Conclusión: la espiral de violencia que tiene como principales víctimas a pibes muy humildes y lastima a toda la ciudad, marchó de la mano con la retracción del Estado local y provincial de los barrios más postergados.

La vuelta del Estado a los barrios, con una presencia integral y abierta, es el camino para empezar a transformar esta realidad. Por supuesto que acompañado de la desarticulación de las tramas profundas que dan forma al narcotráfico en nuestra ciudad, y esto empieza por tener otra Policía Provincial y la democratización del Poder Judicial.

Sebastián Artola

Foro Rosario para Todos

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