SOCIEDAD › EL AJEDREZ ENTRO EN LA ESCUELA NUMERO 63, "ALMIRANTE BROWN" DE COCHABAMBA 5550.

Movidas que sirven para la integración

La propuesta municipal fue rápidamente adoptada por esta escuela que formó a orgullosos competidores en la disciplina que terminaron por organizar un gran intercolegial. "Este juego achica las diferencias y los entrena en la reflexión", aseguran.

 Por Sonia Tessa

El salón está silencioso, los chicos apenas si hablan. Cuando lo hacen, es para decir "jaque mate" o alguna exclamación sobre el juego. Ni se mueven, están todos concentrados. En el primer piso de la escuela número 63, Almirante Brown, los chicos del 5º grado A está jugando al ajedrez. Y se lo toman muy en serio. La maestra, Claudia Liotta, está entusiasmada, pero lamenta que el profesor Damián Larrosa no pueda participar de la entrevista. Sus alumnos se entusiasman con los jaque mates, los peones, y alguno se anima a desafiar al director, Alberto Belardinelli, a una partida. Son pocos alumnos, la tarde es muy fría y varios faltaron a la escuela. "Pero yo quería venir sí o sí, porque tenemos ajedrez y a mí me encanta", dice con toda naturalidad Mariel, de 10 años, todavía orgullosa por el segundo puesto que sacó su grupo en el Torneo Intercolegial que se realizó el 28 de junio en su escuela.

Ese día, 120 chicos de distintas escuelas coparon el patio de la Almirante Brown para disputar un deporte que no los hace correr, ni saltar, sino pensar. La historia de Gonzalo es elocuente: el año pasado, en 4º, cuando empezó el curso de ajedrez que brinda la Municipalidad, el chico no quería saber nada con peones, alfiles y damas. No tenía ajedrez en su casa, pero la maestra consiguió uno para regalarle. Ahora, Gonzalo se la pasa jugando al ajedrez y ganando partidas complicadas. Es tímido, habla con monosílabos, pero mientras tanto mira las piezas detenidamente y le canta el jaque mate a su compañera.

"Director, ¿juega una partida conmigo?", le pregunta Agustín --otro de los chicos-- a Belardinelli, sin suerte porque otras tareas lo demandan en la escuela. Antes de irse, el directivo señala que "el juego los atrae siempre, aunque cuando empezó este proyecto, el año pasado, no sabíamos lo que iba a pasar, porque esto es la versión contraria de los juegos que a ellos naturalmente los entusiasman. Tienen que quedarse sentados y poner en juego el razonamiento, la paciencia, el adelantarse a la jugada del otro. Tiene varias aristas interesantes".

Para Liotta, la maestra, el tema es la integración. "Que esta escuela pueda tener clases de ajedrez, que los chicos hayan podido ser anfitriones de una competencia intercolegial, es muy importante para la comunidad. Y todos colaboramos. Las maestras, yendo a los torneos en contraturno; los padres, que muchas veces nos llevan en sus autos para que podamos llegar; todos suman para que los chicos puedan jugar", dice la docente, entusiasmada con la experiencia. "Además, yo como maestra estoy aprendiendo, porque los chicos están tan entusiasmados que nos van enseñando lo que saben", apuntó Liotta. Sus alumnos, que tiene a su cargo desde tercer grado, lleva dos años en la experiencia que provee la Municipalidad de Rosario. Claudia es docente de lengua, y planea un ajedrez viviente para seguir trabajando el tema.

Lo más gráfico es verlos. Son chicos concentrados, sentados en sus pupitres, moviendo las piezas. "Es divertido, te entretiene", define Brandon, mientras Agustín afirma que el juego es "la mentalidad, para pensar". Francisco se entusiasma porque gana en un periquete. "A mí me enseñó mi hermana cuando era chiquito, tenía ocho años --ahora llegó a los diez-- y al principio, cuando no sabía jugar, ella me ganaba siempre, pero ahora, cada vez que le juego, gano", dice Francisco, antes de desafiar a una compañera y derrotarla en pocos minutos.

Belardinelli también subraya que el espíritu competitivo no es lo que prima cuando los chicos aprenden ajedrez. "Si bien uno los tienta a superarse, no se trata de ganar. Ellos lo toman con mucha naturalidad y con mucho placer. Además, este juego achica las diferencias entre ellos, es integrador", apunta el director.

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La maestra Claudia Liotta dice que también aprende junto a sus alumnos de 5º grado.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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