PSICOLOGíA › LA DESCONTEXTUALIZACIÓN PROMOVIDA DE LAS ARTES

Administración del imaginario

A diferencia de los '60, hoy existen grupos minoritarios que hegemonizan el campo legitimador de la plástica. Se designan tributarios de los posicionamientos filosóficos o posmodernos.

 Por Claudio Palermo*

En los últimos años, las artes plásticas han estado sometidas a una pérdida de toda referencia localizable, es decir: despojada de toda referencia contextual que pudiera liberar, a través de asociaciones libres, el imaginario colectivo. Lucha por el sentido, que intenta ser suprimida en las instituciones legitimadoras de las artes, donde el mercado de bienes simbólicos, de una forma u otra fagocita las asociaciones transformadoras y el propio sentido común.

Estos conflictos por el sentido y la interpretación en las artes a finales de los 60, tuvo a muchos artistas﷓ y no sólo del campo de la plástica﷓ comprometiendo sus cuerpos, y trabajaron en lo que se denominó: "la desmaterialización del arte", o arte de ideas. Esto, ha caído hoy en manos de quienes hegemonizan el campo legitimador de las artes plásticas, donde se intenta pautar el gusto estético.

Esta descontextualización promovida, parecería estas más destinada a impulsar la administración ﷓ en la más estricta categoría económica﷓ del imaginario, que ha liberarlo. Así grupos minoritarios, pero que hegemonizan el campo legitimador de la plástica, se designan en estos últimos años, ser tributarios de los posicionamientos filosóficos deconstructivistas o posmodernos.

Estas traducciones filosóficas, se mezclan hoy con un interesante ensayo de Susan Sontag de los 60 que hablaba del reduccionismo de la interpretación, proponiendo el fin de las jerarquías, de la forma sobre contenido. Liberar a la estética en un goce erótico y placentero.

Estos defensores de minorías ﷓basta ver el público que asiste a las muestras de arte en los museos de nuestra cuidad﷓ muestras que se entrelazan con risas y champagne﷓, han omitido lo que esta misma ensayista escribió en la introducción de la reedición de 1996: "si yo hubiera comprendido mejor mi época (...) me habría hecho más prudente (...) habíamos entrado, en verdad entrado en la época del nihilismo" (1). Así desde estos lugares se viene sosteniendo, en las artes, una descontextualización en la cual nos dicen que para que una obra se legitime, no debe leerse ninguna intención, lo cual esto es muy difícil poder creer. Denotada, o connotada, la intención traducida en ideología siempre está. Estas formas de representaciones, han perdido todo su valor crítico Podríamos pensar si esta falta de contexto en la propuestas artísticas, estarían resquebrajando los eslabones de la cadena significante. Impulsando un arte esquizofrénico, un desencuentro, donde el sujeto interpretante se encuentra con una maraña de significantes diferentes y sin relación alguna. Tal vez deberíamos pensar, si el uso que se hace de la imagen en estos últimos años por parte de quienes hegemonizan ciertos niveles de la cultura, no estarían homologando por intermedio de los fragmentos y la dispersión de imágenes, a los realismos clásicos, ﷓ muy utilizados por regímenes totalitarios como propaganda, que suprimían las metáforas. Lejos estamos de la desmaterializacion del arte de los medios pensada por Oscar Masotta y Roberto Jacoby, precursores del arte conceptual que buscaron una materialización menos física y más social. Este desencuentro entre imagen y palabras, es posible verlo revisando los catálogos de las últimas muestras y los premios correspondientes, que empresas privadas auspician.

Así se sostienen, a través de la superposición de objetos incongruentes y el fragmento de imágenes, exposiciones y muestras donde solo el autor y el minoritario público especializado pueden llegar a inferir un enunciado. Se promueve de esta forma ﷓como diría García Canclini﷓: una estética Incestuosa, a fin de participar de su saber y su goce.

Este tipo de propuestas hace de los museos un templo cívico﷓religioso, que pone en acto una operación estetizante que promueve un silencio correctamente político.

De esta forma, entendemos que se evita así todo tipo de problematización crítica hacia los mercados de bienes culturales, que discriminan y marginan. Esta política excluyente, no solo es destinada al público en general. Muchísimos artistas de nuestra cuidad que no participan de los gustos que el mandato establece, muchísimos son los que quedan afuera de las muestras que empresas en connivencia con los jurados seleccionan y premian.

Pero hay una vasta producción alternativa, en distintos espacios institucionales y urbanos. Lugares que nosotros estamos transitando, espacios donde se puede ver producciones diferentes. Son estos los espacios de muestras y debates en donde venimos trabajando, espacios donde se sostienen las diferencias.

1) Susan Sontang. En contra de la interpretación. Alfaguara. Argentina 1996.p 17.

*Artista plástico. Para Foro en Defensa de DDHH Colegio de Psicólogos.

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García Canclini lo expresó claramente: "Se promueve de esta forma una estética incestuosa". "Basta ver el público que asiste a las muestras de arte, donde se mezclan risas y champagne"
 
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