PSICOLOGíA › UN MIRADA SOBRE LA COMPLEJIDAD EN ADICCIONES A PARTIR DE DOS CASOS

Los nuevos desasosiegos

Si bien la toxicomanía existe desde la antigüedad, las nuevas configuraciones de un goce sin punto de localización hace que el perfil del toxicómano sea especial. Neurosis, perversión o psicosis son las singulares manifestaciones clínicas.

 Por Patricia Colovini *

Si bien la toxicomanía existe desde la antigüedad, las nuevas configuraciones de un goce sin punto de localización, hace que el perfil del toxicómano sea especial en el montaje contemporáneo, volviendo trágicos a nuevos agrupamientos nosológicos. Se dificulta la distinción entre fronteras diagnósticas y la co morbilidad, la dualidad de patologías caracteriza a los núcleos sintomáticos, haciendo necesario, rever propuestas terapéuticas para la optimización de las intervenciones más allá de aislamientos y encierros dogmáticos. En la Gestión de prácticas integradas, el Psicoanálisis podrá articularse como punto de referencia, en estos escenarios de los "Nuevos desasosiegos del sujeto", como los llama J. P. Lebrún.

Las particularidades de la relación (excesiva) que se establece con la sustancia (goce), son trans estructurales. Tanto en Neurosis, Perversión o Psicosis se comprueban las singulares manifestaciones clínicas, con las que se señala la ruptura (de la cadena significante) que hace al decir imposible, las preguntas que a veces se revelan como angustia, se detienen, consolidando la exclusión del sujeto.

Siendo "el sujeto sobre el que operamos" y teniendo en cuenta el avance explicativo dado por las Neurociencias, se hace necesario rever nuestra práctica clínica en los casos de patología dual.

Expondré dos casos clínicos a continuación, material que surge de mi participación en CITA, Centro de Investigación y Tratamiento en Adicciones, Barcelona, España.

* Ana: 50 años, actividades con contenido creativo (diseño de moda).

Este caso lleva a pensar cómo un cuerpo en tanto se goza, puede maniobrarse, franqueando así "su" ley, y promoviendo así "su" exigencia de infinitud. Ha tenido reiteradas internaciones de estancias prolongadas. Los períodos de abstinencia son cada vez más breves. Ana es adicta a la heroína, a la cocaína y a las benzodiazepinas. Presenta trastornos de alimentación, mareos, vómitos, variaciones en la presión arterial. Ruptura, fallas que vierte en su cuerpo y con su cuerpo ofrece, con intensidad y pasión, hiriéndose con enormes sufrimientos. Aumenta de peso en exceso, adelgaza en exceso, etc. Ana es derivada en reiteradas ocasiones a evaluaciones clínicas generales y no se han encontrado causas orgánicas que justifiquen estas manifestaciones. Se trata de un montaje conversivo, con un silencio indescifrable por el cual se destina a desaparecer, tratando de que el otro haga lo que ella renuncia a hacer: evaluar, medir y cifrar. El mandato irrumpe: ¡goza!

Estamos ante ¿una histeria devenida en locura? Locura como estasis del ser. (J. Lacan en Acerca de la causalidad Psíquica: "No estoy allí donde ello goza").

* Joaquín: 50 años, empresario de alta jerarquía en empresa multinacional. Llega a Cita derivado de un Centro hospitalario por severas complicaciones somáticas producto de su dependencia al alcohol. El progresivo deterioro complejiza la situación, no habiendo sostenido tratamiento sistemático. No cree en los tratamientos psicológicos, no quiere saber nada de algo que haga de alto en el goce. Son rehusadas las instancias donde puede aparecer una falla, una pérdida. Acepta el ingreso y dice: "para que podáis verme en una forma integral". Ya su cuerpo está fuera de su alcance y de la posibilidad de la palabra. Este paciente presenta complicaciones como encefalopatías hepáticas. Son síndromes de alteraciones mentales, en pacientes con insuficiencia hepática aguda. Las consecuencias son desde cambios sutiles hasta estados de coma. La cirrosis hepática por consumo prolongado vuelven nulas las posibilidades de un transplante. Joaquín es trasladado a una clínica general para su estabilización clínica, regresando con posterioridad al centro, dispuesto a tratamiento individual.

Estos cuadros clínicos donde "lo infinito no permite la cuenta", requieren distintos modos de intervención, donde la problemática del sujeto abre una dimensión ética a seguir en nuestra práctica clínica institucional.

* Psicoanalista; [email protected]

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Cómo un cuerpo en tanto se goza, puede maniobrarse, franqueando así "su" ley.
 
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