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Jueves, 21 de abril de 2011

PSICOLOGíA › LA POSICIóN DEL PSICOANáLISIS ANTE EL AVANCE DE LAS NEUROCIENCIAS

El sujeto desde el lenguaje

Estas disciplinas desconocen la existencia de un sujeto que activamente interfiere en la adquisición o no de sus herencias, sean estas genéticas o epigenéticas.
Sus teorías desestiman el rol central del sujeto en la adquisición del lenguaje.

 Por Martin Boselli*

La ciencia moderna en su expansión ha generado lo que hoy conocemos como Neurociencia. Con tal filiación, las neurociencias habrán de desconocer la existencia de un sujeto que activamente interferirá en la adquisición o no de sus herencias, sean estas genéticas o epigenéticas. Desde estas disciplinas que se denominan neurocientíficas se desconocerá el rol central del sujeto en la adquisición del lenguaje que se considerará como un banco de datos inerte, exterior al cerebro humano o como la emergencia funcional propia de dicho órgano.

Gérard Pommier, en su libro Cómo las neurociencias demuestran el Psicoanálisis, recientemente publicado en nuestro país, sostiene que estas prácticas, guiadas por la idea de causalidad orgánica, en su tratamiento de lo psíquico por lo físico, señalan la vigencia de la antigua división mente-cuerpo. Se revive así esta vieja dicotomía superada a partir del concepto de pulsión que Freud propone, y que dialectiza esos términos hasta invalidar su oposición. De tal modo, el psicoanálisis desde sus comienzos afirmará que esa oposición no le concierne y que sujeto y organismo se emparejarán no por las vías del alma, sino por la materialidad del lenguaje: la palabra talla al cuerpo, lo organiza de algún modo, y el síntoma aparece como un recordatorio en él de la eficacia de aquella. De ésta forma el psicoanálisis, cuya condición de aparición fue el discurso de la ciencia, sostiene una lógica incompatible con la de la ciencia.

El sujeto tiene un cuerpo y ese cuerpo cuenta con un cierto número de efectores bioquímicos –por ejemplo la serotonina-. Las neurociencias tomarán a esos simples efectores como causa de un estado psíquico, desconociendo la causalidad que determina la puesta en marcha de esos efectores. Esto es desconocer el rasgo distintivo de los seres humanos: somos hablantes. En esa dirección es minimizada la importancia del lenguaje, característica más llamativa del ser humano y condición de su sexualidad. Obviando que es a través del lenguaje que el sujeto habrá de tomar una posición sexual y eventualmente, reproducirse. De tal modo se elimina cualquier posibilidad de considerar al sujeto (que es a quién le toca la tarea de articular lenguaje y sexualidad), generándose una regresión infinita al genetismo, que trata de encontrar en los genes las claves de ambos, lenguaje y sexualidad.

Asimismo, el título de la obra remite al hecho de que numerosos hallazgos de las neurociencias pueden ser leídos con los articuladores que el psicoanálisis ha ido produciendo a lo largo de su historia, quedando demostradas elaboraciones que Freud había efectuado sin contar con los avances de la neurobiología contemporánea.

Pommier considera que lo que le toca a los psicoanalistas es defender la causa del sujeto respecto de la máquina objetivante en que se constituye el inconsciente mismo y que, en todo caso, las prácticas neurocientíficas son un caso de esa objetivación que encuentra su razón última en el inconsciente. De la misma forma que las neurociencias producen ideologías, también desde el psicoanálisis puede caer en ese modo de objetivizar al sujeto, por ejemplo considerando que cualquier manifestación de la historia de un sujeto constituye la presentación de un contenido latente inconsciente: ideología del psiquismo-máquina, le llamará el autor, tan nociva como la ideología del cuerpo-máquina que podrían sostener las prácticas de la ciencia contemporánea.

Ese sujeto es un resistente, obtuvo una identidad negativa en el acto mismo de articularse a lo que lo determina, suponerlo abre una brecha distanciándolo de la objetivación siempre en ciernes, y hace a la posibilidad de la práctica analítica.

Sabemos que los médicos reconocen que la especie humana es la menos fértil de todas.

*Psicoanalista. Integrante de la Comisión Directiva del Ciclo Claves del Psicoanálisis.

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Las neurociencias y sus ideas de causalidad orgánica señalan la vigencia de la división mente-cuerpo.
 
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